viernes, 6 de agosto de 2010

GIRO DE LOS DOLOMITAS . Del 30-06-10 al 03-07-10

El viaje a los Dolomitas comenzó allá por el mes de Noviembre, cuando Carlos y Fernando comenzaron las gestiones para ir concretando poco a poco cada detalle del viaje. En un principio en el plan sólo estaba previsto realizar un stage de entrenamiento, pero Carlos propuso la idea de inscribirnos para participar en el sorteo de plazas para la marcha Maratona de les Dolomites. Al final tuvimos suerte y logramos plaza, así que ya estaba todo decidido, realizaríamos un stage de entrenamiento subiendo puertos míticos del Giro de Italia y participaríamos en una de las marchas más multitudinarias de toda Europa.

El viaje propiamente dicho comenzó el lunes 28 por la tarde, cuando Peri pasó por mi casa a recogerme y desde allí nos fuimos a casa de Joaquín para desmontar las bicis y meterlas en las maletas rígidas para el traslado. Relativamente pronto vamos teniendo las bicis listas, excepto la de Fabio, que opuso dura resistencia a ser desmontada, y muestra de ello fue que desmontar la tija del sillín se llevó hora y media y requirió el esfuerzo de 5 personas a la vez actuando sobre ella para ver si salía, pero no había manera. Al final salió.

Esa noche Peri y yo dormimos en el apartamento de Joaquín gracias a su amabilísima invitación y antes de irnos a dormir Joaquín nos invitó a Peri y a mí a cenar en su casa junto con su chica Magdalena, y dimos cuenta de unas buenas pizzas a la vez que disfrutamos de su buena hospitalidad.



Día 29 de junio. 4.30 a.m.

Suena el despertador. Pronto nos ponemos en marcha y al rato aparece Joaquín con el coche para llevarnos a nosotros y las bicis en varios viajes hasta la estación de tren. Al poco rato aparecen Ferni y Fabio. Sólo faltaba Carlos, que no iba a poder viajar con nosotros y lo haría por la tarde, reuniéndonos con él por la noche.

El viaje iba a resultar algo pesado. Traslado en tren desde Murcia hasta Valencia, para allí coger un metro hasta el aeropuerto, y desde allí, vuelo hasta Bérgamo donde llegamos a media tarde. Durante el trayecto en avión, descubrimos la pasión de Fabio por la aviación, y según el, su futura profesión, porque argumentaba muy seriamente que próximamente iba a dejar la bici para dedicarse en cuerpo y alma a la aviación.

Italia nos recibe con un enorme sopor, pues hace un calor bochornoso muy molesto.

Cogemos la furgoneta de alquiler, y nos despedimos de Peri, que se iba a quedar en el aeropuerto a esperar a Carlos, y mientras el resto nos vamos dirección Bormio, donde llegamos al oscurecer. El trayecto hasta Bormio se hizo algo pesado, aunque a ratos era amenizado con lo que nos íbamos encontrando por el camino, como por ejemplo, un fraile que vimos en uno de los pueblos que atravesamos, el cual llevaba el típico atuendo de monje de monasterio de la edad media, con su sotana, su rosario y su barba bien poblada.

Tras una ligeras dudas, damos con el sitio donde teníamos el alojamiento, y descargamos rápidamente las bicis y todos los bártulos para poder ver el final del partido que jugaba esa tarde la selección española.

Después de cenar, bajamos al garaje que amablemente nos ofreció usar el dueño del apartamento, montamos las bicis y las dejamos preparadas para el día siguiente, y tras esto nos fuimos a dormir un rato mientras esperábamos a que llegaran Peri y Carlos, cosa que hicieron bien entrada la noche.



30-06-10. 1ª Etapa. Bormio-Umbrail Pass-Prato-Passo dello Stelvio-Bormio.



Teníamos previsto madrugar, pero el sol se encargó de que yo me levantara antes de lo previsto. En esta zona de Italia, el sol, a las 6.00 a.m. está ya bien arriba, y en la habitación en la que dormía, en el techo había una ventana sin persiana, y por allí entraba un torrente de luz que no dejaba cerrar los ojos. Una vez despierto y sin poder volver a quedarme dormido, decidí quedarme un rato en la cama esperando la hora de levantarse.

Cuando me levanté, lo primero que hice fue asomarme al balcón, y la vista que había desde allí era espectacular. Praderas verdes, a un lado el pueblo de Bormio, enfrente la subida a la estación de Bormio 2000, hacia el fondo la subida al Gavia y hacia la izquierda la subida al Stelvio. Una vista de ensueño sin duda alguna.

Tras desayunar, bajamos al garaje a terminar de preparar las bicis y montar la de Carlos, puesto que como llegó de noche, no la pudo montar. Tras esto nos pusimos en ruta.

En el plan de hoy estaba previsto subir el Umbrail Pass y el Stelvio por su cara norte.

Nada más ponernos en ruta, en el km. 0,1 primer contratiempo. Carlos lleva los platos sueltos y tiene que parar a apretarlos. Una vez solucionado el problema, proseguimos la marcha. En primer lugar atravesamos Bormio y cogemos la carretera del Stelvio. Comenzamos a subir todos agrupados, tranquilos, charlando y echando fotos.

Nada más ponernos en ruta, nos damos cuenta de lo locos que están los italianos cuando se ponen al volante.

Los conductores tienen poco respeto a los ciclistas, y cuando adelantan, lo hacen a gran velocidad y pasan bastante pegados. Incluso no dudan en adelantarte en plena curva.

Y no sólo eso. Circulando en coche por Italia puedes llegar a ver lo loca que está la gente al volante. La tarde anterior, cuando nos dirigíamos hacia Bormio con la furgoneta vimos varias pifias, y gordas, como por ejemplo, un motorista que iba a todo trapo por la autopista, en medio de un embotellamiento y adelantando a los coches haciendo zig-zags. También vimos adelantamientos dobles que hacían algunos coches, es decir, un coche que adelanta a otro, que a su vez está adelantando también…….. Peri y Carlos me comentaron una anécdota al respecto que les dejó impresionados cuando iban de camino hacia Bormio, y se trataba de que fueron testigos de como les adelantaba un Smart que por lo menos debía ir a 140, que a su vez fue adelantado por otro Smart que iba a 160, xDDD. En plena subida al Stelvio, padecimos también de una locura de tráfico, pues había un incesante goteo de motos a todo trapo que no paraban de adelantarnos, con lo molesto que ello es por el ruido que hacen y el peligro que generan. Incluso nos llegó a adelantar una moto que iba a todo trapo que iba seguida por un Subaru que nos adelantó derrapando en una tornante y que iba grabando al motorista con una cámara de video que llevaba incorporada en el techo del vehículo.


Inicio del Stelvio por Bormio


La primera parte del Stelvio por Bormio no tiene nada de especial. La carretera va remontando el valle poco a poco hasta que a mitad de subida se alcanzan las primeras tornantes. Un poco más adelante se entra en una zona de galerías, y desde aquí las vistas de la subida que queda por delante comienzan a ser espectaculares, porque desde ese punto se tiene gran visión de lo que hay por delante, viendo la ladera y la sucesión de tornantes que hay que remontar. En esta zona nos adelantó un cadete, con fina y esbelta figura, vistiendo un maillot que llevaba dibujada una zorra. No tardó en dejarnos atrás y pronto lo perdimos de vista. Un poco más adelante nos adelantaron dos chicas ciclistas, que a juzgar por la indumentaria y las bicis que llevaban, tenían pinta de andar, y así lo demostró una de ellas, que al adelantarnos bajó un par de coronas, y PÁ!!, demarró y abrió hueco, pero 100 mts. más arriba va y se para, xDD.

Continuamos hacia arriba, pasamos la zona de tornantes y de la cascada de agua y nos metemos en la parte más suave del puerto, con un amplio valle que se va remontando por su parte izquierda, dejando a la derecha un curso de agua, y desde allí hay una visión espectacular de la parte final de la subida, divisando, muy muy lejos, las construcciones del Passo del Stelvio. Remontado el valle, a unos 4 km. de la cima, se llega a una zona con una sucesión de tornantes, y a continuación se llega al cruce y hacia la izquierda se llega a la cima del Umbrail Pass.


Umbrail Pass, frontera italo-suiza


En la cima, nos echamos una fotos, tomamos algo de comida, nos abrigamos y nos tiramos hacia abajo, por la vertiente suiza del puerto, completando un espectacular, técnico y divertido descenso, que tiene una parte sin asfaltar, y que le da un toque mágico al mismo. Para mí fue uno de los descensos que más me gustó de todos los que hicimos estos días. La subida por esta vertiente tiene que ser muy dura y eso unido al bonito paisaje le dan un toque muy especial a este puerto, puerto poco conocido y poco transitado, pero encantador, y que a buen seguro todo ciclista disfrutaría subiéndolo. Me recordó mucho al Col de la Sarenne, en Francia.

Al final del descenso, llegamos al pueblo de St. Marie y paramos a repostar agua en una fuente. Desde allí nos dirigimos hacia Prato, para enfrentarnos al Stelvio por su cara norte.

Transitando por Suiza me dí cuenta de lo bien que se cuida todo aquí. Los pueblos tienen sus calles limpias, sin basura, al igual que las cunetas de las carreteras, los balcones engalanados con flores, y todo resulta muy pintoresco y bonito. Cruzamos la frontera y entramos de nuevo en Italia. Durante este tramo nos chispeó un poco. Fue aquí donde nos adelantaron un par de ciclistas, uno gordo y otro enano y a continuación se inició uno de los piques más extraños que he visto. Cuando nos adelantaron, nos dudamos en ponernos a rueda y seguir su ritmo. Ellos, al ver que entramos al trapo, se pusieron a tirar con más fuerza, así que todo el tramo hasta llegar a Prato lo hicimos engatillados. Los dos tipos estos llevaban sendos maillots conmemorativos del terremoto que aconteció hace no mucho en la región italiana del L´aquila, donde murió mucha gente. Esto me olía a chamusquina. El ritmo era elevado y no le veía sentido a pegarse un calentón así previo a subir un puerto como el Stelvio. Al final de una larga recta, divisé el pueblo a lo lejos y pensé “fijo que el gordo se para a comer algo en el pueblo”, así que levanté el pie y me dejé caer para seguir a mi ritmo, y mientras ví como Peri les siguió en el juego e incluso les llegó a dar estopa, y hasta se picaron con un motocarro al que terminaron adelantando y levantándole las pegatinas de la pasada que le dieron, xDD. Y un par de kilómetros más adelante, al llegar a Prato, me veo al gordo y al enano que han parado, han dejado las bicis y andaban a paso ligero hacia una pizzería, xDD. Más de uno acabó arrepintiéndose del calentón tan absurdo.

Proseguimos nuestra ruta, y a continuación iniciamos la subida a uno de los puertos más colosales que hay, el mítico Stelvio.

Del Stelvio pocas cosas se pueden decir. Para mí es el rey de reyes, el puerto de los puertos.

La subida por la vertiente de Prato arranca muy tendida remontando poco a poco el valle junto al cauce de un río. Cuando comenzamos a subir, era ya mediodía y el calor apretaba bastante, cosa que hizo el inicio de puerto muy empalagoso. Por delante se marcharon unos metros Joaquí y Ferni, y por detrás ví que Carlos iba pasando apuros por el tema de la alergia y junto a él nos quedamos Peri y yo para acompañarle. Fabio iba bastante jodido también porque iba tocado de una rodilla y llevaba cara de ir sufriendo mucho. Viendo la cara que llevaba no me hubiera gustado estar en su pellejo. Paramos en un pueblecito que hay durante la subida para reagruparnos y tomarnos unas cocacolas, aunque Fabio, decide continuar el sólo a su ritmo para ir haciendo camino. Peri carga un bidón con la cocacola de Fabio y sale en su búsqueda para dársela. El resto nos quedamos echando un ratillo de cháchara allí en el bar. Tras la parada, proseguimos las marcha y pronto me doy cuenta de que el Stelvio se nos va a hacer eterno. Llevábamos subiendo un buen rato y todavía no habíamos completado ni la mitad de la subida, y lo que es peor aún, que no habíamos llegado todavía a lo más duro y algunos de la grupeta iban ya bastante tocados.

Tras salir del pueblo, Joaquin y yo metimos algo de velocidad tratando de subir a nuestro ritmo y nos fuimos por delante dejando a Ferni y a Carlos por detrás. Entramos en una zona boscosa , donde están las rampas y tornantes más duras de toda la subida. Joaquín va sin cadena y me saca unos metros, aunque yo iba bien de piernas por lo que trato de seguirle. Recuerdo que en una zona de tornantes, el me llevaba una curva de ventaja, y me gastó una broma buena. Al ver que yo iba cerrándole el hueco, me dijo con voz fuerte que me esperaba para ir los dos juntos. Ingenuo de mí, pensaba que me iba a esperar de verdad, cuando ví que a pesar de no bajar yo el ritmo, pasaban las curvas y no le cerraba el hueco, y ví que iba riéndose, así que aumenté el ritmo, cosa a la que me respondió acelerando cuando se percató de que le cerraba el hueco, y así nos pasamos un par de kilómetros, picados a muerte, xDD. Enseguida alcanzamos a Fabio y a Peri, y continuamos junto a ellos unos kilómetros más. Al salir del bosque, la carretera se mete en otra ladera y el paisaje cambia por completo, pasando a ser un escenario de alta montaña, rodeado de los típicos prados verdes, y abruptas montañas de mas de tres mil metros de altitud, incluso pueden verse algún glaciar que otro. Y la sorpresa más grande que te da el Stelvio te la ofrece al pasar un tornante, en una zona donde hay un hotel o un restaurante, justo al girar la carretera se mete en un amplio valle y el Stelvio muestra todo su esplendor, con una impresionante vista de todo lo que queda de puerto, la ladera con las tornantes que quedan hasta el final, y allá arriba, muy lejos todavía desde donde estamos, se divisan las edificaciones que hay en el Passo Stelvio. Desde luego que es una vista muy bonita, a la vez que impresionante.

Yo creo que el Stelvio no sólo es un puerto duro en cuanto a los kilómetros que tiene, o el desnivel o dureza de sus rampas. Es un puerto duro en el aspecto psicológico porque se termina haciendo eterno, y termina siendo implacable en ese aspecto, pues llega un punto en el que llevas mucho rato subiendo, has pasado zonas duras, y al llegar aquí, miras para arriba y ves lo que te queda todavía y el puerto te da un mazazo duro. Pero hoy para nosotros es un día de disfrutar del puerto y de la bici. Imagino que Fabio y Carlos tendrán otro punto de vista diferente al mío con respecto a como se lo han pasado hoy, pero desde luego que yo me he divertido como un niño con un juguete nuevo, pues el Stelvio no se sube todos los días y el estar aquí, viendo esos paisajes y saboreando un puerto con tanta leyenda en el mundo del ciclismo hacen que a uno se le ponga la piel de gallina.

Joaquin y yo llevábamos un buen rato subiendo a nuestro ritmo y en la parte final de la subida nos hemos parado en una tornante a esperar que llegarán los demás. Allí hemos coincidido con un señor de Canarias con el que hemos estado charlando un rato. El hombre nos ha comentado que iba haciendo de chófer de apoyo a un grupo de ciclistas que estaban subiendo el puerto.

Cuando llegaron el resto, proseguimos la marcha, pero con Carlos ya muy tocado, así que la parte final se le ha empalagado muchísimo, y ha decidido subir a su ritmo, por lo que los demás nos hemos ido por delante, menos Peri, que se ha quedado con él. En las últimas tornantes nos hemos parado para esperarles, pero han tenido la mala suerte de que justo tras pasar nosotros, han cortado la carretera al tráfico porque estaban rodando un anuncio para televisión y unos carabineri que había más abajo no les han dejado pasar , así que hemos continuado para esperarles arriba.


Ultimas y espectaculares herraduras del Stelvio por su vertiente de Prato


El último kilómetro del Stelvio resulta muy bonito, pues en esos momentos uno va saborando la victoria, sabedor de que el puerto está casi ascendido, a la vez que vas disfrutando con el paisaje que se ve desde aquí. Basta con asomarse al borde de la carretera y mirar hacia abajo hacia el fondo del valle y ver el grandioso espectáculo que supone el serpenteo de la carretera con sus numerosas curvas de herraduras.


El Stelvio en todo su esplendor


Coronamos el Stelvio, con Fabio en cabeza, atribuyéndose la victoria de la etapa, ¿? xDD. Desde luego ha sido el acto más ruín que he visto en esto del ciclismo. Después de haber estado Joaquín y yo esperándolo durante una eternidad, el tío va, y en los últimos 100 mt. de subida pega un palo sobrino y se marcha en solitario para coronar en cabeza la cima Coppi y alzar victorioso los brazos en la cima, xDDD.

Tras un rato allí en la cima, esperando a Carlos y a Peri, viendo la tardanza de estos, tras las fotos de rigor en el cartel, Ferni, Joaquín y Fabio deciden tirarse para abajo e ir directamente al apartamento, mientras yo me quedé a esperarlos. Al rato bueno aparecen, con Carlos muy perjudicado por el tema de la alergia. Aún permanecimos allí un rato más para echarnos las fotos en el cartel y en un podium que hay allí con una placa en recuerdo del legendario Fausto Coppi. Peri aprovechó para dar buena cuenta de un perrito caliente en uno de los puestos ambulantes que hay allí en la cima, y que tenía pinta de estar muy bueno.

Con la satisfacción de haber coronado todo un coloso de los puertos de montaña, nos marchamos de allí para descender hasta Bormio, y dar por concluido un bonito día de ciclismo en un entorno majestuoso para la práctica del mismo.

Una vez ya en el apartamento, tras la cena, todos menos Fabio nos fuimos al pueblo para ver el ambiente y dar un paseo por sus calles, para acabar la jornada en un bar dando buena cuenta de una cervezas y posteriormente en una heladería para hacer lo propio con el sagrado helado.



¡¡Otro gran coloso conseguido!!


01-07-10. 2ª Etapa. Bormio-Mazzo in Valtellina-Passo della Fopa(Mortirolo)-Ponte di Legno-Passo Gavia-Bormio



Amanecer en los Dolomitas. Qué gusto da levantarse por la mañana en un sitio como este, y más estando de vacaciones. Sale uno al balcón y ve el bonito paisaje que tenemos enfrente de nuestro apartamento, rodeado de verdes prados y majestuosas montañas y se siente uno en la gloria. Momentos así los disfruta uno mucho.

En el plan ciclista de hoy tenemos previsto subir dos grandes colosos, como son el Mortirolo y el Gavia.

Fabio causa baja hoy en el grupo debido a las molestias que lleva en la rodilla, las cuales arrastra desde la Murcia-Madrid y sale por su cuenta a hacer otro recorrido.

Partimos desde Bormio, dirección Sondrio por la carretera que va discurriendo paralela a la SS38, y que evita el paso por los túneles, y que es de obligado paso para los ciclistas. Tras una confusión en un cruce respecto al camino a seguir, continuamos por el buen camino, y a los pocos kilómetros del inicio tenemos la primera dificultad montañosa del día, una corta subida de 4 km con rampas exigentes, con la que a priori nadie contaba con ella, pero que estaba allí y había que subirla.


Llegamos a Mazzo di Valltelina. A la altura de la iglesia, giramos a la izquierda y transitamos por una estrecha calle empedrada y al final de la misma tenemos el inicio del descomunal Mortirolo. El puerto empieza de sopetón, sin transición alguna, con mucha dureza desde el primer metro. La pendiente es muy salvaje y a mi me obliga a meter el 27 desde el principio. Paro a echar unas fotos y veo que Peri y Joaquín se van por delante y llevan un ritmo majo, y se ve que quieren echarle un pulso al puerto. Yo me espero con Carlos y Ferni, que suben más despacio y voy casi toda la subida junto a ellos, hablando y echando fotos, aunque a ratos sigo para adelante buscando un ritmo de subida más cómodo.


Inicio del durísimo ascenso al Mortirolo


A la altura del km. 8 o así, justo 500 mt. antes de llegar al monumento en memoria de Marco Pantani, veo que hay una fuente junto a una casa y decido parar a llenar los bidones, a la vez que espero a que lleguen Carlos y Ferni, que venían algo retrasados. Carlos va algo tocado a juzgar por la cara que lleva, y al llegar a la fuente se tira al suelo en el pequeño pradillo que había allí tratando de recomponerse algo. Tras repostar seguimos hacia arriba y pasados unos 500 mt. veo a Peri y Joaquín parados junto al monumento a Pantani, por lo que volvimos a parar allí otra vez. Allí estuvimos un buen rato, echando fotos y rememorando las bonitas gestas de Pantani que hizo en este puerto en particular, y en su carrera deportiva en general. ¡Grande Marco!


Monumento a Pantani


Proseguimos en el esfuerzo y la segunda parte de la subida ya me la tomé un poco más en serio. Peri salió con un buen ritmo y tras él, nos vamos Joaquín y yo. Carlos y Fe

rni se desentendieron y subieron más tranquilos. Al principio aguanté a Peri lo que pude, pero poco a poco fue sacándonos unos metros de ventaja hasta llegar a unos 30 “ o así, distancia que ya nos mantuvo hasta la cima a Joaquín y a mí. Este último me puso en un aprieto bueno, ya que al llegar a falta de 1km para el alto, metió un arreón y trató de dejarme, pero conseguí aguantarle, y así llegamos los dos juntos hasta arriba donde en la última recta le asesté un ataque seco al que no pudo responder y entré yo por delante en la cima. ¡Qué guapo ha estado el pique! Peri está un puntito por encima de nosotros y cuando pone ritmo alto se va por delante en las subidas, pero Joaquín y yo estamos muy igualados, y el tío no se cansa de ponerme contra las cuerdas cada vez que puede y al final acabamos entrando en el pique los dos, xDD.

Al rato aparecen Carlos y Ferni, echando unas risas. Carlos nos avisa que la alergia le está castigando bastante, y todavía nos queda el Gavia por delante, así que surgen dudas de ver como lo va a afrontar.

Con respecto al Mortirolo, he de decir que me ha gustado mucho

el puerto. Si bien el inicio es bastante feo, porque empieza de golpe, y no tiene vistas muy bonitas al principio, conforme vas subiendo y metiéndote en el bosque, va teniendo más encanto la cosa, y durante algunos tramos, la vegetación se abre y te permite disfrutar de bonitas vistas de la Valtellina. La parte final del Mortirolo es amable y te permite terminar el puerto de manera más tranquila una vez has superado las increíbles rampas que tiene.



Tramo duro de tornantes en el Mortirolo



34x28 y a sufrirrrr!!!!. Rampaca del 18% en el Mortirolo




Cima del Mortirolo



Tras coronar, nos tiramos para abajo en un rápido y técnico descenso, y terminado este paramos en un pueblecito para tomarnos unas cocacolas y ver si a Carlos se le pasa la crisis alérgica que lleva.

Desde ese punto hasta Ponte di Legno, inicio del Gavia, la carretera va remontando el valle de manera ligeramente ascendente. Suerte que en ese tramo hemos llevado el viento favorable, porque si hubiese soplado en contra, el tramo se podía haber hecho eterno. Aquí volvimos a ver al señor de Canarias que vimos en el Stelvio el día anterior, y me comentó que venía de subir el Gavia por Bormio. Nos despedimos de él y seguimos la ruta prevista. Llegamos a Ponte di Legno, inicio de la subida al Gavia. El inicio del puerto es amable, porque la pendiente no es muy dura, y la carretera va remontando el valle junto al río con una suave pendiente. Así vamos durante unos 5-6 km. Por aquí nos adelantó un ciclista con la equipación de la selección belga, y que a juzgar por su aspecto, debía ser amateur o sub-23, el típico corredor belga, fornido, corpulento y con pinta de andar mucho. Me puse a su rueda un rato para echarle una foto a fin de que Fabio pudiera verlo después, ya que él se cuece mucho con estas cosas, pero cuando el chaval se dio cuenta de que me puse a rueda, no debió de hacerle gracia y bajó varias coronas y aceleró, por lo que pronto lo perdimos de vista, xDDD.

El Gavia comienza a endurecerse cuando la carretera se estrecha y pasa de ser de dos a carriles a uno sólo, y se mete en el bosque. Desde aquí la pendiente es dura, y la carretera comienza a serpentear entre tornantes, discurriendo por una zona de un bosque muy bonito.

Cuando estábamos en Ponte di Legno tomándonos las cocacolas, el día estaba espléndido, hacia sol y calorcito, pero el sol picaba, y yo tenía la sensación de que hoy iba a caer agua. Efectivamente así fue. A mitad de ascensión, al salir del bosque y entrar en la zona más bonita de toda la subida, una zona de herraduras y bonitas vistas del valle y del macizo del Gavia, el cielo en la parte alta de la montaña se estaba poniendo muy negro y se oían truenos, señal de que la tormenta estaba cerca, y nos dirigíamos directo hacia ella. Al poco rato comienza a chispear y tuvimos que pararnos a ponernos los chubasqueros, y poco después comenzó a llover más fuerte hasta que aquello se convirtió en un diluvio. Aquel momento fue muy épico. La carretera enseguida se llenó de agua y se levantó un viento fuerte que hacía que el agua cayera con fuerza y hasta parecía granizo porque las gotas que caían hacía daño. Aquello podía haber acabado de mala manera, pero por fortuna, la tormenta pasó rápidamente y el cielo enseguida se abrió y en la parte alta del puerto nos hizo buen tiempo. Debido a la tormenta acabamos esturreándonos un poco y por delante se fue Joaquín sólo a su ritmo, mientras por detrás Carlos se tuvo que parar debido a que la alergia le castigó mucho, y Peri y Ferni se esperaron junto a él un rato, y posteriormente cuando estos siguieron me paré yo a esperarle y ya subí el resto del puerto con él. Como subimos muy tranquilos la última parte del puerto, me dio tiempo a disfrutarlo bastante. Los últimos 4 km. del Gavia son los más duros. El asfalto es muy rugoso, de esos que agarran bastante. Hay un túnel sin iluminar bastante largo, y bastante empinado también, pues en él, la pendiente estará en torno al 10-12%, y eso unido a la oscuridad te terminan agobiando. Al salir del túnel el paisaje es impresionante, alta montaña en estado puro.

Llegamos a la cima, y allí están todos esperando. Fotos de rigor y nos abrigamos para el descenso. La bajada es muy larga, y peligrosa, además de técnica en su mayor parte, pues hay pocos tramos en los que te puedes relajar. De nuevo los moteros se dedican a darle emoción al descenso y no dudan en adelantarnos por donde fuese y de cualquier manera.

Como vamos mal de tiempo, y el cielo está amenazando lluvia, renunciamos a subir al Glaciar de Forni que queda cerca desde aquí, y nos dirigimos directos hacia Bormio.

En la parte final del descenso, al llegar al pueblo de Santa Caterina de Valfurva nos llevamos el susto del día. Conforme entro en el pueblo veo a varios coches y motos parados en medio de la calle, y a un montón de curiosos que se estaban arremolinando en torno a algo que había allí en medio. Yo ya me presagiaba lo peor, un atropello o algo así, pero por fortuna no fue eso.

En medio de la carretera había un anciano tumbado boca abajo, con la cara apoyando en el suelo, y de la cabeza salía un escandaloso reguero de sangre. Al parecer, el anciano había tropezado y desde la acera cayó de bruces al asfalto, y por suerte ningún coche lo pisó.

Pasado aquello, y con la amenaza de lluvia sobre nosotros, llegamos a Bormio y optamos por recogernos, por lo que dejamos en el tintero varias subidas sin hacer por la zona como Bormio 2000, Passo di Foscagno o el glaciar de Forni.

Tras ducharnos y cenar, optamos por repetir la salida nocturna por Bormio para tomarnos unas cervezas, pero el ambiente en el pueblo esta algo decaído, pues habían pocos transeúntes y las terrazas estaban semivacías, así que tras el aperitivo decidimos irnos a dormir.





Tramo final del Gavia



Coronando el Gavia

¡¡El mítico Gavia a la buchaca!!


02-07-10. 3ª Etapa. Arabba-Caprile-Desfiladero de Sottoguda-Passo Fedaia (Marmolada)-Canazei-Passo Pordoi-Arabba

Hoy nos tocaba traslado desde Bormio hasta Arabba, por lo que había que madrugar para recoger pronto las cosas, cargar la furgoneta y dejar el apartamento libre.

Tras desayunar, partimos rumbo hacia Arabba. De camino hacia allí, la ruta tenía como obligado punto de paso el Stelvio, por lo que cuando llegamos a su cima, paramos un rato allí para ver de nuevo aquello, esta vez algo más tranquilos que cuando pasamos en bici, y aprovechamos para echarnos fotos, ver las tiendas de souvenirs, y alucinar con las impresionantes vistas que se ven desde aquí, sobre todo la última parte de la subida por la vertiente de Prato.

Tuvimos un ligero percance con un cristal de la furgoneta, pero afortunadamente pudimos hacer un apaño y la cosas no fue a mayores. Descendemos el Stelvio, deleitándonos una vez más con su dureza y espectacularidad, y de nuevo vemos millones de motos que lo transitan y millones de ciclistas que están subiendo. A alguno se le ve bastante comprometido a juzgar por la cara que llevan, y parece que se le está atravesando el puerto. En especial nos fijamos en un ciclista que había parado en una tornante tomando un respiro, y al cual Carlos lo bautizó como “el campéon de las salchichas”, xDDD, y a continuación nos pegamos una buena panzada a reir, xDDDD. Con esa frase queda todo dicho sobre el nivel de ese ciclista, xDD.

Tras salir de la zona montañosa, nos dirigimos hacia Bolzano, transitando por un enorme valle, siempre descendente, para posteriormente transitar unos kilómetros por una autopista de peaje.

A media mañana llegamos a Corvara, y me impresioné bastante con las espectaculares vistas de los macizos dolomíticos que rodean el entorno. Allí en Corvara había mucho ambiente ciclista y se notaba que en un par de días se iba a disputar la Maratona, porque había puestas ya muchas vallas delimitadoras de la zona de meta, pancartas publicitarias y había muchos ciclistas entrenando por allí.

Una vez ya en el alojamiento de Arabba, tras instalarnos, descargar las bicis, montarlas y comer algo rápidamente, Peri, Ferni y yo decidimos seguir adelante con el plan ciclista que había previsto, mientras Carlos, Fabio y Joaquín esa tarde no salieron.

La ruta que hicimos fue circular, saliendo en descenso desde Arabba hasta Caprile, y tras unos 20 kilómetros de descenso, al llegar cerca de Caprile, en un cruce, se gira a la derecha y comienza la subida al Passo Fedaia (más conocido como Marmolada). Ferni y yo paramos a echar unas fotos y Peri siguió por delante y ya no lo volvimos a ver hasta la cima. Al llegar a Sottoguda, cogimos la variante de la subida que lleva a través del impresionante desfiladero, y que antiguamente era la ruta original de subida.

Desfiladero de Sottoguda

Recta larguísima y durísima antes de las herraduras de la parte final de la Marmolada


Herraduras de la parte final de la Marmolada

Las vistas en el desfiladero eran de cine, por lo que estuvimos un rato allí echando fotos. Hasta Sottoguda, la pendiente del puerto no es muy dura, pero a partir del desfiladero la carretera se empina a base de bien. Tras pasar el desfiladero, la carretera retoma la subida principal y durante un par de kilómetros transita por un bosque. Lo más duro del puerto es la segunda mitad, sobretodo una zona de una recta de dos o tres kilómetros con un porcentaje torturador y que psicológicamente se hace dura porque ves que no te cunde. Tras terminar la recta llega una zona de tornantes donde se alcanzan los porcentajes más duros del puerto, entorno al 15-16%, e incluso algunas puntas del 18%. En la curva final estaba Peri esperándome, y al rato llegó Ferni, que había subido más despacio a su ritmo.

Tras las fotos de rigor en el cartel, nos fuimos rápidos de allí porque se estaba formando la habitual tormenta vespertina, y que durante buena parte de la subida nos iba amenazando con descargar sobre nosotros, pero afortunadamente, al coronar y cambiar de valle, la dejamos atrás. Al coronar el Fedaia, una llanura de unos 2 kilómetros y la carretera transita bordeando un embalse y a continuación se inicia el descenso propiamente dicho, que acaba en Canazei.


Durante la subida al Pordoi.
Impresionante la vista del macizo del grupo Sella al fondo


Vista del macizo del Sella coronando el Pordoi.
Los cables que se ven en la imagen son del telesférico que sube hasta arriba, a más de 3.000 mt. de altura


El descenso resultó muy bonito, bastante técnico y con la carretera que discurre entre un bosque que le da cierto encanto.

Pronto llegamos a Canazei para iniciar el ascenso al Pordoi.

El Pordoi lo tomamos con bastante calma y lo subimos los tres agrupados, echando fotos, charlando y disfrutando del paisaje.

La subida al Pordoi por esta vertiente no es muy dura, es bastante constante y discurre en su mayor parte por un frondoso bosque.

Ya en la cima, nos hicimos las fotos de rigor en el cartel y en el monumento en memoria a Fausto Coppi, nos abrigamos y nos tiramos para abajo. Ya estaba atardeciendo y hacía bastante fresco. Además, la carretera estaba húmeda por lo que había que bajar con precaución, pero aún así disfruté mucho del descenso por que es muy técnico y divertido debido a sus numerosas tornantes.

Tras la ruta ciclista, nos pusimos el bañador y nos fuimos a la piscina del hotel a darnos un relajante baño en la piscina de hidromasaje, y luego una sesión de sauna. ¡Vaya lujo! Así si que recupera uno bien tras un día de bici, je je.

Ya por la noche decidimos bajar al pueblo a cenar, y ya que estábamos en Italia, que mejor que hacerlo con un menú a base de pasta, pues aquí la hacen muy buena y variada.



El Pordoi, mítica cima donde el gran Fausto Coppi labró grandes gestas en el Giro de Italia.



03-07-10. 4ª Etapa. Cortina d´Ampezzo-Passo Tre Croci-Tre cime di Lavaredo-Cima Montebanche-Cortina d´Ampezzo

Grupeta dividida la de hoy. Mientra Peri, Ferni y yo manteníamos el plan inicial, Carlos, Joaquín y Fabio iban a hacer el mismo circuito que nosotros el día anterior, Marmolada y Pordoi, y Fabio además prolongaría la ruta con el circuito del Sella.

Hoy tocaba subir el Passo Tre Croci y las míticas Tre cime di Lavaredo. Esto implicaba hacer un pequeño traslado en furgoneta hasta la localidad de Cortina d´Ampezzo.
La etapa iba a ser corta pero intensa. La primera subida, el Passo Tre Croci, no es muy largo, ni tampoco muy duro. Las rampas más duras las tiene al principio, con desniveles del 12%, pero en general es un puerto que se mantiene muy constante.

El día se ha levantado muy bueno, con sol, buena temperatura y poco viento. Con respecto al paisaje, mantiene la misma tónica de estos días, bonito y espectacular.
Durante todos estos días hemos tenido que sufrir el intenso tráfico de motos, pero hoy hemos coincidido con un Audax de Vespas clásicas que tenía cierto encanto, pues a las viejas motos, había que unir la clásica indumentaria de época de los motoristas, con mono integral blanco, casco tipo orinal y gafas de aviador. Alguna Vespa se veía comprometida para subir los puertos e incluso alguna tuvo que ser remolcada para poder subir.



Cortina d´Ampezzo.
Una de las zonas mas "chic" de Italia en invierno debido a sus estaciones de esquí.


Inicio de la subida al Passo Tre Croci

Passo Tre Croci

En el Passo Tre Croci, parada a hacer fotos y a continuación nos dirigimos hacia Misurina, para en un cruce, girar siguiendo las indicaciones de Tre cime di Lavaredo.
Justo antes de iniciar la subida y llegar a un peaje, la carretera bordea un lago.

Lago antes de iniciar la subida a Tre Cime di Lavaredo, las cuales dominan el paisaje majestuosamente y se ven al fondo.

Tre cime di Lavaredo.
Desde aquí sólo se ven dos, la tercera está oculta.


La subida nos la tomamos de modo totalmente distinto a la anterior. Si el puerto anterior lo subimos tranquilos y en grupo, ahora nos tomamos la subida en plan competitivo. Desde el inicio Peri pone su ritmo, y aunque trato de seguirle, Peri lleva muy buenas piernas y lleva un ritmo exigente que no puede mantener y opto por soltarle de rueda. Ferni mientras tanto ya se había quedado y subió a su ritmo.
La subida es bastante dura, con tramos largos con porcentajes sostenidos del 15-18%, y todo ello en un escenario de alta montaña. Peri es el primero en llegar arriba, después yo, y a un cuarto de hora o así llegó Ferni.
Para volver a Cortina, tras descender las Tre Cime, optamos por hacer una ruta circular completando un circuito que pasaba otra subida, el Passo Montebanche, que para lo que habíamos hecho hasta ahora no es más que una simple tachuela. Esta es la típica subida en falso llano, con las zonas más empinadas al 5-6%, pero que se puede hacer a plato grande y en la que si alguien dice de meter ritmo, se puede hacer daño. Y así fue. Teníamos ganas de acabar rápido la etapa y Peri se puso en cabeza a meter ritmo. Yo le aguanté bien, pero Ferni que no iba para muchos trotes, aunque al principio aguantaba bien a rueda, acabó plantando un seto y cuando miré para atrás, me dí cuenta de que no venía a rueda, así que levantamos el pie para esperarlo. El descenso del Montebanche lo hice yo en cabeza marcando ritmo y tragando viento en contra a manta.
Pronto llegamos a Cortina, con el cielo amenazando tormenta, que hoy se presentaba algo más temprano de lo habitual, así que rápidamente desmontamos las bicis y las cargamos en la furgo y nos fuimos hacia Arabba.

Por la tarde en el hotel nos dedicamos a hacer vida social. Tras la comida, vimos la etapa del Tour que ganó Cancellara y luego nos bajamos a la piscina a meternos en el hidromasaje para recuperarse del esfuerzo del día, y luego sesión de sauna. Joaquín se encargó de darle emoción al momento, ya que cuando estábamos en la sauna, entró y virtió de golpe el cubo de agua sobre las piedras hirviendo, cosa que creó una nube de vapor de agua que nos dejó abrasados y creó una atmósfera irrespirable, por lo que tuvimos que salir de allí de inmediato, xDD.
Por la noche bajamos al pueblo a cenar y después nos fuimos a un garito para ver el partido de la selección española, que esta vez jugaba contra Paraguay. Intenso y emocionante partido el que pudimos ver. Tardaron en llegar los goles, pero cuando llegaron los celebramos intensamente, pegando botes, gritos, abrazos y alzando la bandera española, y claro, estando en Italia, eso a algunos tiffossi les escuece, como a un señor que al ver que éramos españoles, cogió su cerveza, se levantó de su sitio y se fue, soltando por la boca un "Porca miseria"
Celebramos la victoria de España dando cuenta de unas copas de helado y al rato llegaron los holandeses a tomar posesión del garito, por lo que optamos por recogernos e irnos a dormir, ya que al día siguiente corríamos la marcha y había que madrugar bastante.

Peri y yo en Tre Cime di Lavaredo.
Espectacular y dura subida sin duda alguna

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que guapo nene, gran trabajo :)