jueves, 26 de agosto de 2010

Alpenbrevet Platinum - 14 agosto 2010

(CRONICA DE PERI)

De 14:04 horas que duró mi marcha, unas 13 fueron bajo la lluvia aproximadamente. Para mi ha sido posiblemente lo más duro que jamás he pasado sobre la bici, sobre todo porque no me va nada la lluvia y el frio. La primera subida, al Susten, la hice con buenas sensaciones (a la media hora empezó a llover y ya solo pararía en la bajada de San Gotardo y un rato del llano posterior hasta Biasca más o menos), junto a Juangre. Arriba me quedé esperando a Domi, mientras Juangre ya bajaba para no enfriarse y no confiarse mucho con el corte en Airolo (luego me iba yo a acordar de estas licencias que yo me tomé). Cuando llega Domi me encuentro con la sorpresa de que me dice que iba con malas sensaciones y que esto le superaba, y me dice que nosotros sigamos y que nos olvidemos de él. Nos ponemos a bajar bajo un torrente de agua (bajé como un palo de tieso) y aún así perdí a Domi y ya no lo volví a ver.

Subida a San Gotardo con muchísimo tráfico, lo cual lo hizo bastante agobiante (había momentos que había que levantar el pie de la cola de coches que se formaba por delante, rebasándolos por la derecha), junto con el hecho de que empiezo a mirar el reloj (a las 11:15 fin de la Platinum en Airolo, a la bajada del mismo), los minutos pasan y el puerto no tiene ninguna pinta de acabarse. Para colmo cuanto más se sube y más se abre el puerto, más viento de cara y encima nos meten por la zona de empedrado. Las 10:30, las 10:40,... las 10:50,... y yo que veo que ni corono, ni me acerco a coronar. Voy alternativamente por minutos tirando la toalla, viendo que ni de coña estoy a las 11:15 en Airolo, y por minutos aferrándome a una utópica posibilidad de llegar. A todo esto subiendo ya a bloque (rondando las 170 ppm, acto tan suicida como obligado, pensando en si pasaba el corte y con lo que quedaba por delante, pero ya no quedaba otra, o me moría para intentar llegar en tiempo, o me daban por culo).


Corono a las 11:05, supuestamente quedaban 10 km para Airolo (pero alomehó no quedaban 2 o 3 kms más, dado que el recorrido lo tuvieron que modificar a última hora por desprendimientos en el Grimsel si mal no recuerdo, insertando el San Gotardo, y obviamente no salía todo igual en lo que al kilometraje y tiempos de corte), tenía que bajar a una media de 60, lo que contando con las curvas hacía que tuviera que ponerme a 70-80 en las rectas, habiendo empedrado en algunas zonas de la bajada. O lo que es lo mismo... alomehó llegaba a las 11:15. Aún así bajo como pollo sin cabeza, incluso pasando dando botes por encima de las zonas de empedrado. Además con el cambio de circuito el corte seguía estando a la misma hora, pero tres kilómetros después (del supuesto km 86, al real 89), lo cual unido a la lluvia y al viento acabaron haciendo una odisea llegar en tiempo.

Voy mirando el reloj y como va pasando cada minuto, estoy casi abajo cuando llegan las 11:15, pienso "ya está, se acabó", me abandono un poco y llego al desvío donde están las alfombrillas, paso sobre ellas a las 11:20, no me paro en el avituallamiento deseando llegar al desvío donde pensaba que me obligarían a dejar la Platinum y redirigirme a la Golden, por si habían abierto la mano tras las condiciones meteorológicas sufridas (aunque yo iba pensando que esta gente son "tecnología alemana" y pensaba que seguro que a las 11:15:00 chapaban). Por suerte me equivoqué...

Llego al cruce donde marca para la izquierda a la Golden y a la derecha a la Platinum... el tío de la organización que allí estaba se me queda mirando, le hago un gesto de asentimiento "Platinum?" señalando con el dedo hacia la derecha, y me asiente con la cabeza. Yo no sabía si me había querido decir "continúa, estás dentro" o bien "haz lo que quieras, allá tú, la Platinum es por ahí pero está cerrada ya". Aún así yo pensé que me daba igual, que yo había ido allí a hacer la Platinum y la iba a hacer, ya fuera oficialmente, o ya fuera estando eliminado.

Al rato me coge por detrás un ciclista alemán bastante mayor, y en inglés entiendo que al preguntarle yo, me dice que a él le han confirmado que estamos dentro, que han abierto un poco la mano. La cosa se termina de confirmar cuando llegan por detrás para unirse a nosotros dos un grupo de alemanes, con lo que ya doy por seguro que estamos dentro. Me voy acordando mucho de Domi, pensaba que tal y como llegué yo en lo que al crono se refiere, y sabiendo las sensaciones que él tenía arriba del Susten y el tiempo añadido que habría perdido respecto a mi, daba por seguro que desgraciadamente estaría haciendo la Golden.

Llego al avituallamiento de Biasca y me lo tomo con muchísima calma, me tiro allí lo menos diez minutos... meo (que gusto) y me pego un atracón de comer y beber, parecía que el tiempo ya iba a acompañar (alomehó) y los tiempos de corte posteriores ya eran mucho más asequibles, con lo que salvo debacle física (me encontraba bastante bien) o mecánica, la cosa parecía estar bastante dentro. Estaba muy contento por aquel entonces.

Empezando el eterno Lukmanier empieza a llover otra vez, empieza con llovizna pero cada vez va a más. Así las cosas y con lo que quedaba por delante, ya fuera consciente o subconscientemente, me desconecto y me dedico a subir los puertos rondando las 140 ppm. En este puerto tuve la compañía durante mucho rato de un chaval holandés con el que fui a relevos, que aunque no fueran muy significativos o importantes físicamente, siempre ayuda un poco de compañía bajo la lluvia durante tantas horas. Se para a mear y me quedo solo. Corono. Mucho frío conforme pasan los minutos parado allí mientras como algo. Lleno el bidón de te, lo suelto y entre unas cosas y otras mientras cogía comida, se me olvida cogerlo de nuevo, retomo la bajada sin darme cuenta y cuando llevo media bajada miro al portabidones... ala... sin agua (para beber, porque de la otra tuvimos toda la que quisimos y más). Lo que me faltaba... iba pensando "siempre puedo abrir la boca mirando para arriba"...

Bajo y empiezo el Oberalp, se me hace infinito. Estoy harto de agua, sigo con el piloto automático puesto, eso si, voy haciendo cálculos aproximados y veo que con los cortes y llegada a meta no tengo ningún problema, me sobra entre media hora y 45 minutos.

Llego arriba, le pregunto al tio de bigote que está con un paraguas en el puesto de avituallamiento si tiene un bidón. Alomehó. Pregunto a un par de furgonetas que había por allí y nada de nada. Me empieza a dar una tiritona y pienso "Perico vete pa abajo ya que te van a dar por culo". Bajo este cuarto puerto pasandolo ya bastante mal con el frio. Llego a Wassen, bien en lo que al crono se refiere, me sobraba más de media hora si mal no recuerdo, pero no veo las putas alfombras por ningún lado, voy ahí pensando la gracia que tendría que me hubiera despistado y no hubiera pasado por ellas, ya que las alfombras no estaban en la misma carretera sino que las orillaban hacia las aceras y cosas así. Unos kilómetros más tarde aparecen las dichosas alfombrillas.


Empiezo el Susten. Agua, mucha agua. Se me está haciendo una herida en la parte superior del gemelo izquierdo del roce con la costura del culote "3/4" que llevo, pero uno ya va en ese estado semi-catatónico en el que ya solo lleva una idea en la cabeza. Me voy encontrando durante la subida en varias ocasiones con una furgoneta de la organización que me va dando muchos ánimos pitándome y aplaudiéndome. Me uno a otro holandés muy majo que me dice "good socks!!", en referencia a los calcetines con la bandera suiza que llevaba, nos sonreimos y hacemos juntos la parte final de la subida. Me encontraba muy frío incluso en esta parte final de la subida, lo que no auguraba nada bueno para la bajada. Empezamos a bajar y en ese momento yo me aferro a ir mirando el altímetro, en plan "venga 100 metros menos, ya estamos en los 1500" ... "venga 1300" con una tiritona que hacía que se me moviera la bici en un río de agua. No me podía ni poner de pie a la salida de las curvas de herradura, llevaba el cuerpo totalmente entumecido y era levantarme solo diez centímetros del sillín y era como si el cuerpo me dijera "donde vas?, anda siéntate otra vez". Iba con la intención de mearme encima para coger algo de calor, pero aunque tenía ganas, no podía. También iba rezando para no pinchar, lo cual hubiera supuesto el abandono por ridícula que fuera la reparación a acometer, ya que no podía articular las manos en absoluto y las llevaba hasta acalambradas. Esta bajada ha sido el peor momento de toda la marcha sin duda con mucha diferencia. Hasta que no llegué junto con mi compañero holandés a los 700 u 800 metros de altitud no empecé a encontrar algo más de "alivio térmico", dicha o entiéndase esta expresión con la mayor de las reservas posibles...

Pasamos por Innerkirtchen y subimos el repecho que une esta población con Meiringen, donde se encuentra la meta. Mi compañero holandés se me va unos cincuenta metros en la subida, pero al coronar veo que el buen chaval me está esperando arriba, supongo que con la ilusión de entrar los dos juntos en meta.

Y llega el fatal momento, me quedan 50 metros para llegar a la rotonda que da entrada a Meiringen, cuando veo que un coche que viene de frente y que tiene intención de cruzar la carretera en perpendicular, cuando creo que se va a detener cuando es lógico a nuestro paso... súbitamente cruza y me doy cuenta en esas pocas décimas de segundo de lo inevitable, de que no me salva ni Dios... intento esquivarlo echándome hacia mi izquierda pero nada... hostiaza. Me levanto como un muelle para coger la bici pero el cuadro está partido en dos...

El compañero holandés que iba detrás mía supongo que tuvo alguna décima de segundo más de margen y si pudo esquivar el golpe. Recuerdo al pobre ahí a mi lado un buen puñado de minutos hasta que al final con una cara que no se me olvidará, me dice que se va para la meta.

Allí me quedo yo con la mujer que conducía el coche, su marido que iba de copiloto, y un policía suizo que se presenta allí de paisano y que ha debido ser testigo del accidente. Increiblemente tras esto yo solo seguía pensando en que tenía que llegar a meta. Cojo la bici para irme andando con ella a cuestas hasta la meta (recuerdo perfectamente que pensé "tengo tiempo de sobra para llegar andando") y esta mujer me dice que me acerca medio kilómetro. Así hace y entro en meta andando con la bici en brazos.

Acabo echando un rato en la ambulancia, más que por la caida, por la hipotermia que llevaba encima. Tras un rato, varias toallas y crema calentadora, acabo recuperándome algo y ya luego vendrían las tristes gestiones del accidente con la policía, en lo que hubiera debido o podido ser un momento de gloria para mi que honestamente, bien me merecía tras 14 horas de puro suplicio.

1 comentario:

Fran_Moser dijo...

Muy guapa la crónica Peri. Buen trabajo nene.