martes, 6 de abril de 2010

CRONICA STAGE

CAZORLA-JAEN-LA SAGRA

SEMANA SANTA 2010


Hoy en el momento de empezar a escribir esta crónica, es “el día después”, el día en el que he tenido que volver a los horarios y obligaciones habituales después de haber pasado cuatro días extraordinarios haciendo una de las cosas que más me gusta, sino la que más: pedalear. Y me invade un sentimiento de nostalgia hacia el aún cercano recuerdo de estos días, el cual voy a intentar mitigar al menos mínimamente haciendo otra de las cosas con las que más disfruto: escribiendo. Y escribir sobre ello me apetece, porque así intento que no se aleje demasiado en el tiempo, y que aunque muchas imágenes, muchos momentos perduren en mi recuerdo, intentaré “atrapar” de alguna forma algunas de mis vivencias en esta crónica.


El stage comienza el miércoles 31 cuando paso a por Fabio antes de poner rumbo a nuestro destino. Finalmente éramos de la partida únicamente él y yo. Como es lógico, siempre apetece que vengan cuantos más amigos y compañeros de club mejor, y esa era la idea cuando nació el plan de este stage, ya que las vivencias, las bromas, las risas y demás se multiplican, pero en cualquier caso finalmente solo estábamos él y yo, y creo que puedo hablar por los dos cuando digo que nos lo hemos pasado muy bien.


Antes de salir de Murcia paramos en el Mercadona a aprovisionarnos de víveres, y tras vagar por los pasillos un rato y toparnos con un grupo de zagalas varias veces (hasta en el aparcamiento xD) finalmente salimos rumbo a Cazorla.


El viaje estuvo amenizado musicalmente como ya empieza a ser un clásico por los cds de Fabio xD y poco a poco vamos dejando atrás pueblos y carreteras conocidas por Fabio en sus fondacos de años anteriores, y tras alguna duda sobre hacia donde nos llevaba el gps de mi coche xD (a lo que Fabio solía contestar con su habitual frase: “pues que nos den por culo” xD) finalmente comprobamos que vamos por el lugar correcto y vamos metiéndonos poco a poco en una carretera de montaña que enseguida empieza a presidir el colosal Yelmo, que hace su acto de presentación visual enseguida, como queriéndonos decir “aquí os espero mañana”. Recibimos la llamada de Alberto, que con su habitual simpatía se interesa por nosotros :)


Nos vamos acercando hacia el embalse del Tranco de Beas, que en los días sucesivos tras flanquearlo hacia un lado y hacia otro en bici nos acabaría resultando a los dos más grande que América y más que Asia, todo un océano sin duda xD


Una sorpresa fue cuando acercándonos a una curva divisamos lo que parecían dos estatuas subidas a sendos pilones altos, resultando ser dos críos que estaban ahí echando unas risas… la cosa es que al día siguiente cuando desandábamos la carretera ya en la bici, ahí seguían xD


Ibamos con ganas de llegar, más que nada para poder ver el partido Arsenal-Barça (Fabio iba preparado con su camiseta del Arsenal xD), pero como me suele pasar con todos mis preparativos previos en casa, siempre se me pega el arroz un poco para organizar la casa, el gato y llevar a mis perros a la residencia, y finalmente no pude llegar a Murcia antes de las cinco de la tarde, con lo que acabamos llegando al alojamiento a la media hora de comenzar el partido…


Nos conduce hasta nuestra cabaña un trabajador del camping, el cual iba delante de mi coche con una mítica GAC de esas con el sillín largo que tenían todos los críos de mi generación, total que las risas no fueron pocas xD


La cabaña estaba guapísima, acogedora y se podría decir que con más espacio por persona que en el mobil-home de Castellón xD aunque bien es cierto que aquí estuvimos solo Fabio y yo, creo que también nos habríamos apañado bastante bien tres o incluso cuatro personas (en ese caso ciertamente se habría hecho ineludible dormir dos de ellas en la cama de matrimonio xD) ya que el sillón del comedor se transformaba en cama y en el dormitorio también había otra supletoria abatible pegada a la pared.


Tras echar a suertes quien dormía en la cama de matrimonio, por suerte para mi salí afortunado con la monedita, así que Fabio durmió en el comedor (como siempre, sin ponerle sábanas a la cama ni mucho menos, con su mítico gorro, su chandal y su manta xD). Eso si, aquí ni pizca de frío (en Castellón pasamos más, o yo al menos, ya que allí tuvimos una mísera estufa y acabé hasta por resfriarme) con nuestra bomba de calor, ya se encargaba Fabio de que estuviera caldeado el ambiente xD


Cenamos cada uno lo que quiso (Fabio como siempre metiendo la zarpa en su pasto seco, y yo he estado cenando fruta estos días, tal y como me estoy acostumbrando gratamente en los últimos tiempos) mientras veíamos (o algo parecido) el Arsenal-Barça, ya que la tele era pequeñísima y además la señal de Canal Sur se ve que tenía problemas y la imagen se veía por momentos medio cuadriculada, total que yo lo vi de pie a medio metro y dejándome los ojos xD

Tras el partido y poco después, nos fuimos a sobar ya que el día siguiente prometía dureza, y así acabó siendo.

A las 8:00 suena el despertador y tras un buen y tranquilo desayuno, aderezado con los vídeos del canal de televisión “40 latino”, siempre al acecho de ver brunettes (o blondies también en mi caso, no así en el de Fabio xD) y las noticias, nos vamos vistiendo con las artes poco a poco y llevando a cabo la soporífera tarea de sacar las bicis de las bolsas xD


Nos ponemos en marcha camino de uno de los dos grandes colosos del stage: El Yelmo. El día no acababa de desperezarse y aunque no amenazaba lluvia, estaba bastante “nulo”, como se suele decir por aquí. Eso si, en la cumbre del Yelmo se veía una nube que le hacía las veces de boina, dándonos enseguida cuenta de que íbamos a tener que acabar comiendo nube allí arriba xD


Los kilómetros iniciales del día transcurrirían en la carretera que va paralela al río Guadalquivir, y aunque los kilómetros se van completando en continuos toboganes, se hacen muy amenos porque la belleza del paraje es increíble con la vegetación e incluso con la fauna (alguna ardilla vimos e incluso un ciervo si mal no recuerdo el día 3 al volver en coche de Jaén). Al fondo se va divisando el espectacular Embalse del Tranco de Beas, y tras él imponente El Yelmo.


Así acabamos recorriendo toda la carretera hasta su final y enlazar con otra que nos llevó hasta Casas Nuevas (como siempre y como cualquier pueblo andaluz que se precie, con unas cuestas infernales), pueblo en el que comienza el catalogado como Fabio como “el Mont Ventoux” español, ya que ciertamente en su última parte el terreno está pelado y se asemeja bastante a ese paisaje lunar del mítico puerto francés.


El puerto es espectacular, se sube en sus dos primeros tercios rodeado de abundante arbolado, el asfalto no es muy bueno y tiene gravilla en algunos tramos, pero tampoco está excesivamente deteriorado. Y así, bastante cocíos por el puerto, fuimos haciendo camino hacia arriba, a buen ritmo pero sin cebarnos tampoco, y fuimos llegando a esa última parte en la que el arbolado se empieza a perder, al mismo tiempo que nos metíamos progresivamente en una espesa niebla, que sumado a los desfiladeros que íbamos encontrándonos a nuestra izquierda y derecha, hacían ciertamente el paisaje algo tenebroso xD


La ascensión es muy constante, si mal no recuerdo suele ir rondando habitualmente el 7-8% sin muchos descansos, aunque tampoco con rampones demasiado exagerados. Para nuestra sorpresa a esas alturas nos adelantan un par de coches, resultando ser un par de familias que iban por lo visto a visitar la cima (nosotros no teníamos mucho margen de maniobra, pero ellos vaya día eligieron xD), y así llegamos arriba con los ánimos de dichas personas cuando llegamos a los últimos metros, nos hacemos unas fotos y nos disponemos enseguida a bajar, pensando que vamos a pasar frío, pero creo que ninguno de los dos pensábamos que iba a ser tanto… Fabio se adelanta y lo pierdo enseguida, ya que tengo que ir frenando mucho más allá de la cuenta, dado que las manos se me están congelando exponencialmente de forma muy rápida (ese día tuve la colosal idea de salir con guantes cortos, sin saber la que nos tenía guardada El Yelmo), así que de esta forma tuve que ir parando unas cuantas veces con un padecimiento en las manos (el resto del cuerpo tampoco es que fuera muy allá) que para mi me lo quedo.


Cuando llego abajo al pueblo, pensando que Fabio estaría ya hasta los cojones de esperarme, descubro para mi sorpresa que no lleva tampoco excesivo tiempo esperando, confesándome que él también ha tenido que pararse (él si que llevaba guantes largos, pero aún así el frío era exagerado, supongo que combinado con la humedad salvaje de la nube y el ambiente), concretamente me dice que la altitud “1185 metros” quedará grabada para siempre en su mente xD una cosa es contarlo y otra vivirlo… yo no recuerdo una bajada tan dantesca ni haber pasado tanto frío, quizá ni tan siquiera en aquella bajada de Los Alamos 2007 entrenando cuando nos cayó la de Cristo.


Tras llenar los bidones en una fuente y comer algo para intentar meterle algunas calorías al cuerpo y recuperarnos de esos momentos tan sufridos, nos vamos deshaciendo parte del camino que habíamos andado, en este caso hasta la presa del embalse, en la cual tomábamos otra carretera que se bifurcaba de la original y nos separaba del embalse, camino del Collado Agua de los Perros.

Tras otro desvío y una pequeña bajada, comenzamos el puerto, el cual resulta aún más bonito para mi gusto paisajísticamente, acompañado por el día que parecía ir espabilando, momentos en los cuales empezamos a pasar algo de calor y a sobrarnos parte de la ropa. Otra preciosidad de puerto que se sube envuelto entre árboles, riachuelos y pequeñas cascadas de agua por todos lados, un verdadero regalo para los sentidos…


El puerto es bastante agradecido y aunque es medianamente largo y tiene alguna zona que se pega algo más, se sube de manera bastante cómoda. Lo coronamos y tras las fotos de rigor de este nuevo puerto C.I.M.A. conseguido, continuamos camino hacia el que sería el último puerto de la jornada, el Collado del Ojivo, el cual y tras una serie de repechos, se hace más bien corto por esta vertiente.


Tras la foto nos disponemos a bajar con cuidado, ya que el asfalto de este puerto tampoco es el mejor y tiene sus zonas de gravilla. Y aquí es donde llegó el susto de la jornada y quizá del stage, que acabó en unas risas y en una simpática anécdota: iba yo detrás de Fabio cuando por el rabillo del ojo veo que a nuestra derecha baja a toda velocidad “algo” por la montaña justamente hacia nuestra dirección, de forma perpendicular a la carretera. Más concretamente hacia Fabio xD fueron décimas de segundo y a mi no me dio tiempo ni a decir ni mú… era un ciervo, el cual por alguna desconocida e imperiosa razón que solamente él conocerá xD se tiró como loco hacia la carretera, pasando corriendo a no más de dos o tres palmos quizá por delante de la bici de Fabio, para volver a subir monte arriba unos pocos metros más adelante en la posterior curva de herradura xD con el susto metido en el cuerpo, ya que la ostia de Fabio podía haber sido minina, acabamos pijándonos vivos enseguida como no podía ser de otra manera xD


Y así continuamos desandando la carretera anteriormente recorrida tras salir del puerto hasta llegar de nuevo a la presa del embalse, lugar de peregrinación de mucha gente que va por allí de excursión a divisar las vistas tan bonitas del paisaje. Continuamos para llegar nuevamente a “nuestra” carretera paralela al río hasta llegar de nuevo al camping ya bien entrada la tarde.


Así las cosas, nuestras comidas han acabado siendo todos los días más bien meriendas-cenas. El alimento principal como os podéis imaginar han sido los spaguettis, para lo cual disponíamos de un cazo pequeño (de los típicos para calentar un poco de leche) y una olla ligeramente más grande (y ciertamente la vitrocerámica tampoco es que diera para hacer paellas xD), con lo cual con el hambre de lobo que traíamos cada día (ha venido cayendo un kilo diario de spaguettis para los dos) la cantidad de calderos que había que hacer no era ninguna broma xD


Tras la cena la cosa no dio para mucho más, ya que la jornada había sido bastante dura (aunque no se haga un gasto en esfuerzo significativo durante las bajadas, los dos coincidíamos en que ese rato tan malo bajando El Yelmo nos había restado muchas balas xD) y como me llevé la Play estérilmente, ya que se me había olvidado el accesorio para el euroconector, tras ver un rato la tele y echar unas risas, nos fuimos al sobre a descansar.


La segunda jornada se presentaba como de recuperación, aunque acabó teniendo su miga también.

Tras el habitual ritual de desayuno reposado y las risas de rigor, salimos del camping en esta ocasión en sentido opuesto al del día anterior, flanqueando el río hacia el otro lado. En esta ocasión y a diferencia del día anterior, por algún motivo que no acabamos de entender (ya que el primer día también era festivo) la circulación de tráfico era masiva, lo que en una carretera estrecha y sin arcén hace un poco pesado el tránsito con la bici cuando continuamente están pasando coches en ambas direcciones (por suerte no tuvimos ningún susto destacable que yo recuerde). Poco a poco los toboganes van siendo sustituidos por repechos hasta que finalmente entramos propiamente en el Puerto de Las Palomas, otro puerto muy al estilo “cazorleño”, parecido en cuanto a la vegetación al Collado Agua de los Perros (es decir, también precioso), pero este acaba siendo más majestuoso en su parte alta, mucho más abierto, y con el asfalto en un estado impecable, daba gusto rodar por él. Muy curveado y entretenido, los kilómetros nos pasan de forma muy amena envueltos en la belleza de estos parajes, por más que sean cuesta arriba.


Coronamos y sin hacernos la foto (ya que luego teníamos que subir por donde ahora bajábamos) continuamos nuestro camino, como siempre con las habituales risas cómplices cuando sabemos que lo que ahora estamos bajando con tanta frescura, luego hay que subirlo a la vuelta xD la bajada es bastante técnica y entretenida, al estilo de la otra vertiente, con mucha curva y recurva y un asfalto igualmente con un estado excelente.


Así poco a poco llegamos al pueblo de Cazorla, pueblo para variar con sus calles con una pendiente descomunal, y nos quedamos impresionados particularmente con una calle que vimos desde arriba, yo no recuerdo haber visto nada igual, debía andar entre un 20 y un 25%, acabamos bajándola para atravesar el pueblo y daba hasta un poco de jiñe xD una foto hubiera estado muy bien más que estas palabras…


Así salimos del pueblo en dirección a Quesada, por una tierra de repechos y quizá también fueron los kilómetros en los que vimos más olivos por metro cuadrado, cosa que por alguna extraña razón a Fabio le cocía muchísimo xD nos íbamos acordando del tío que debió de ir plantando los millones de semillas para que germinaran dichos árboles (por no hablar de los que habrán de ir recolectando las olivas), además Fabio apuntaba que el buen hombre debía de ir además con un metro, escuadra o cartabón, ya que todos ellos estaban perfectamente alineados con los de sus cuatro lados, y la verdad es que resulta ciertamente impresionante.


Tras todo este terreno de repechos, en los que más que subir yo creo que acabamos perdiendo altura (vuelta a las risas al recordar que esto también lo deberíamos desandar posteriormente) llegamos a Quesada, y lo hacemos en el momento en el que el pueblo aún andaba de celebraciones católicas y a duras penas pudimos atravesarlo entre el bullicio del personal, para llegar a la carretera donde nace el Puerto de Tiscar, con la desagradable sorpresa de ver una valla y un cartel que rezaba “carretera cortada – desvío provisional”… nos lo saltamos, no sin una cierta preocupación temiéndonos lo peor, como por ejemplo que a mitad de la subida hubiera obras o algo así y nos quedáramos sin completar la ascensión.


Es otro puerto con un asfalto impecable y también muy bonito. No tiene pendientes duras, siendo más bien largo que otra cosa. La visión de los desfiladeros por donde divisábamos las plantaciones de olivos hasta donde nos alcanzaba la vista, acababa resultando espectacular.


Coronamos y tras la foto de rigor nos vamos para abajo rápidamente, ya que la cima era bastante abierta y el fresco se hacía de notar.

Y así vamos desandando estos kilómetros como decía antes, hasta llegar a Cazorla (evitando en este caso ascender la calle con el repecho más infernal del mundo xD) y poco a poco atravesamos el pueblo para después empezar el Puerto de las Palomas por la otra vertiente, con la tónica del abundante tráfico que continuaba durante todo el día. Poco antes de coronar por este lado encontramos un viejo cartel y aprovechamos para hacernos la foto junto a él como testigo de nuestra ascensión.


Y ya poco más a destacar en el resto de la salida, seguimos desandando los kilómetros durante la bajada del puerto para ir poco a poco llegando a nuestra querida A-319 flanqueando el río Guadalquivir para llegar a nuestro alojamiento finalmente.


Tras unos inevitables calderos de spaguettis, decidimos ir a dar una vuelta junto al río, y allí estuvimos embelesados con la belleza del paraje sentados en la orilla, mientras observábamos el curso del Guadalquivir y Fabio adivinaba en algunas pisadas de animales en el barro lo que él aseguraba que serían huellas de osos pardos, lobos y demás fauna salvaje xD


El tiempo pasó rápido allí, y antes de que nos diéramos cuenta empezaba a caer la tarde y los mosquitos del río a hacer su creciente aparición, por lo que no tardamos en poner pies en polvorosa de vuelta al camping. Más tarde recibí sms de Fran y de Domi para interesarse por nuestras andanzas ciclistas.

Y así fue acabando poco a poco el día, terminando por irnos a dormir más pronto que tarde ya que el cansancio se iba presentando conforme pasaban las horas.


La tercera etapa se presentaba posiblemente como la etapa reina, con protagonismo especial como no podía ser de otra forma para el mítico puerto de La Pandera. Como la jornada se preveía dura y larga (traslado en coche incluido hasta Jaén), hoy pongo el despertador media hora antes, a las 7:30.


Hoy no teníamos especialmente claro el orden en el que íbamos a subir los cuatro puertos que teníamos pensados para la jornada, así que durante el traslado en coche, Fabio fue haciéndose una composición de lugar, decidiendo finalmente que el primero sería la Ermita de San Sebastián, el cual se encuentra junto a la población de La Guardia de Jaén, con la intención de que tras ascenderlo, nos fuéramos ya hacia Jaén para allí barrer los otros tres. Pero enseguida llegados a La Guardia nos dimos cuenta de que los planes no iban a poder ser tal cual los habíamos planeado, ya que la carretera convencional (a parte de la autovía) que conduce hacia Jaén se encontraba también cortada, y aventurarse a tirar por esa carretera para acabar comprobando que efectivamente estuviera impracticable andados unos kilómetros, hubiera tenido su gracia, con lo que pensamos que ya que estábamos allí, subir el puerto y luego con no poca sopa, echar de nuevo las bicis al coche para trasladarnos a Jaén sobre cuatro ruedas para completar la etapa.


Así que nos disponemos a subir el primer puerto del día, la Ermita de San Sebastián (no estoy seguro de que se llame así técnicamente, pero desde luego así se llama la ermita que hay arriba), con la inmediata sorpresa de que enseguida nos metíamos en los 15%, y lo peor es que ya no los íbamos a abandonar a la baja casi nunca, llegando a ver el 20% en el Garmin (esto no estaba del todo avisao xD), joder que puertazo, en cuatro kilómetros subimos más de 400 metros de desnivel. Supongo que este puerto debió ser el comienzo de las molestias en la rodilla durante la jornada para Fabio, ya que con unos porcentajes tan salvajes su corona del 25 se acababa quedando corta sin duda (yo lo subí bastante más cómodo con el 27). Foto de rigor arriba, no sin antes comentar que la explanada que allí había debería de servir de picadero para muchas parejas xD y comenzamos el descenso, el cual a mi al menos me dio cierto vértigo, ya que la bici se lanza brutalmente en cuanto dejas de apretar el freno, y la carretera no tenía ninguna protección hacia los cortados de los laterales.


Llegamos abajo y como decía antes, con mucho sopor guardamos las bicis en el coche, yo me cambio unas zapatillas por otras, etc., y nos vamos para Jaén, decidiendo finalmente irnos hasta Los Villares, localidad de comienzo del Puerto de La Pandera, para acometer en ese punto la que con toda seguridad ha sido la subida más dura del stage.


Tras montar las bicis y prepararnos de nuevo, retomamos la ruta tras algunas vueltas por el pueblo hasta dar con la carretera en la que comienza la ascensión, camino de Valdepeñas. En esta ocasión no hay tráfico en exceso en este tramo más abierto, con una carretera en buen estado aunque con un asfalto algo más castigado que el del día anterior, y una pendiente que sin ser dura, se va pegando al lomo. Así poco a poco vamos llegando a una altitud de unos 1200 metros y tras un pequeño y suave falso llano que pica hacia abajo y la observación de Fabio: “llega la hora de la verdad”, llegamos a la mítica puerta de acceso del desvío hacia La Pandera, la cual encontramos gratamente abierta, de manera que ni tuvimos que echar pie a tierra para sortearla como era de prever, y continuamos de seguido la ascensión, que en esta segunda parte se mete en un primer tramo en unos buenos dobles dígitos, para después suavizar durante unos cuantos kilómetros, siempre con la cumbre y su antena desafiante sobre nuestras cabezas. A parte de lo que ya conocemos por la tele del puerto tras las ascensiones al mismo en la Vuelta a España, era de suponer que el puerto no iba a finalizar de forma tan viable y sosegada como lo íbamos llevando medianamente hasta ese momento, y cuando faltan unos cinco kilómetros para la cima aproximadamente, el puerto se acaba volviendo una pesadilla. Enseguida se ve de frente una ladera que nos hace darnos cuenta que la relativa suavidad por donde caminamos en esos momentos toca a su fin, y que llega la hora de retorcernos como culebras un buen rato. Y así como en el primer puerto, yo echo mano rápidamente de mi corona del 27 mientras Fabio se tiene que conformar inexorablemente con su 25 y empieza a pasar problemas nuevamente en forma de dolores en su rodilla. Así las cosas, yo decido subir algo más alegre para acabar cuanto antes con la agonía, mientras él tiene que resignarse a subir atrancado y pierde algunos metros conmigo. En esta zona el paisaje se ha vuelto también ya bastante “lunar”, al estilo de la última parte del Yelmo o del Mont Ventoux, y del mismo modo que en estos puertos, en estas zonas tan descarnadas el viento soplaba con cierta intensidad (aunque he de decir que en el aspecto eólico y en términos generales, creo que hemos tenido bastante suerte en el balance de los cuatro días, sobre todo en cuanto a la escasa intensidad). Cuando veo que ya solo restaba un kilómetro aproximadamente levanto el pie para que Fabio cerrara el hueco conmigo y acabar coronando juntos este bicharraco de puerto. En esos momentos me doy cuenta de que me he reventado una ampolla que se me había ido formando sin darme yo cuenta en la mano izquierda, ya que subí sin guantes y el roce de la mano con el manillar tras tanto culebreo acabó por provocarme tal herida. Por lo visto La Pandera no está dispuesta a que nadie se ría de ella y se vaya de rositas, y siempre se ha de cobrar factura en mayor o menor grado, en este caso a parte del lógico castigo para las piernas, los daños colaterales fueron la herida de mi mano y el dolor de rodilla de Fabio.


Así llegamos a una verja que ya resultaba harto complicada sortear para forzar el llegar a la antena que ya teníamos junto a nosotros, y como es una zona militar pensamos que no era buena idea tentar a la suerte y en ese punto ya nos hicimos las fotos que atestiguan nuestra llegada a la cumbre de este puerto C.I.M.A. tan mítico.



Acometemos la bajada con rapidez ya que volvía a hacer fresco a esa altitud de algo más de 1.800 metros, y con rapidez descendemos hasta aquellos 1.200 metros para bajar por el otro lado (nuevas risas sin abrir la boca, pensando que eso que ahora bajamos a 60 km/h lo tenemos que volver a subir después xD) para repostar agua en una gasolinera y tomar un desvío que nos llevaría hacia el tercer puerto de la jornada, el embalse de Quiebrajano, puerto que también y para variar en lo que a los puertos del día se refiere, volvía a tener sus tramos en dobles dígitos en buena parte del mismo. No es seguramente el puerto más bello del stage sin duda, pero también es bonito de subir, mientras a nuestra izquierda divisamos las espaldas de La Pandera.

Tras la foto de rigor nos vamos para abajo, llegando al desvío tomado con anterioridad y con el sopor de tener que subir lo que antes bajábamos por la carretera nacional de la otra vertiente de La Pandera en su primer sector, nos ponemos a la faena. Fabio nunca se suele quejar mucho de nada (bueno si, de los repechos xD) pero al preguntarle yo, me confirmaba que iba un poco fastidiado por sus dolores en la rodilla, con la esperanza de que los mismos no fueran a más y acabaran por cambiar nuestros planes.


Así volvemos a esa altitud de 1200 metros para bajar hacia Los Villares (si no me falla mucho la memoria, creo haber visto en el Garmin que a esas alturas y para unos escasos 70 kilómetros que llevábamos de ruta, ya habíamos alcanzado los 3000 metros de desnivel acumulado durante esta corta pero intensa jornada), y desde allí dirigirnos a Jaén para subir la última dificultad “oficial” de la jornada, el Castillo de Santa Catalina. Pero ya sabíamos del viaje en coche hasta Los Villares que eso no iba a ser estrictamente así, ya que las poblaciones de Los Villares y Jaén están separadas por sendas ascensiones a un puerto no catalogado por uno y otro lado, de manera que nos tragamos una subida más en una dirección (con viento de morros) y otra a la vuelta (con viento de morros!!!).

Tras llegar a Jaén (población en cuesta, para variar) y sufrir la inexacta indicación de un cartel, que provoca que bajemos para luego tener que darnos la vuelta y subir tras preguntarle a algún lugareño, acabamos encontrando la carretera de inicio al puerto, el cual pensábamos en un principio que acabaría siendo poco menos que una tontería y el típico puerto C.I.M.A. catalogado como tal por sus vistas de la ciudad: no tardamos mucho en darnos cuenta que nos habíamos equivocado en tal apreciación, comprobando que los dobles dígitos de pendiente volvían a aparecer ya para no marcharse prácticamente hasta llegar arriba, y es que ciertamente el castillo se veía bastante alto y al mismo tiempo bastante cercano, con lo cual no parecía que hubiera mucho margen para que el puerto resultara tendido xD

Con Fabio ya sin agua y yo casi igual, llegamos arriba y nos hacemos la foto en la recta que da entrada al arco del castillo, poniéndonos con la bajada sin más dilación, con la mente puesta en la última ascensión “no-oficial” que nos quedaba para llegar a Los Villares. Y así hacemos, para acabar completando una gran jornada de ciclismo.


Llegamos al coche y nos ponemos rumbo al camping, no sin antes parar en una gasolinera a que Fabio se comiera un helado xD y tras una hora y media llegamos al alojamiento. Después de la obligada y reparadora ducha nos ponemos a comer, allá por las 9 de la noche, con una hambruna que no era ninguna tontería, y hoy lo poco que le quedaba al día dio para bien poco, ya que el castigo de la jornada y el acumulado supongo que se hizo notar quizá más que nunca y mientras terminábamos de ver Informe Semanal y después el Sevilla-Depor, Fabio se quedó dormido enseguida y yo me fui al dormitorio a leer un rato hasta que también Morfeo vino a visitarme y apagué la luz.


Esta noche iba a ser algo más movida que las anteriores, primero porque seguramente al entrar a la cabaña por la tarde se metió con nosotros un moscón, que nos estuvo dando por culo toda la noche, y segundo porque fruto del microclima que reina en Cazorla, cuando por la tele dan sol en las previsiones meteorológicas, allí acabó cayendo la de Cristo en forma de lluvia durante toda la noche. Por fortuna por la mañana cesó, aunque tampoco iba a tocar ya pedalear por allí, ya que nos aguardaba el traslado hacia La Sagra, última estación de nuestro stage.



Ya que hoy la etapa iba a ser algo más corta y aún teniendo en cuenta el traslado en coche, decido poner el despertador a las 8:30 para disfrutar un poco más del descanso y reponernos todo lo posible de la dura jornada anterior y de los esfuerzos de días anteriores. Y así nos volvemos a tomar el desayuno con tranquilidad, viendo la salida de la Formula 1 y demás, y tras ello poco a poco vamos recogiendo todos los bártulos y a acometer la durísima tarea mental de meter las bicis en las bolsas, recogiendo todas nuestras cosas de la cabaña para acabar con un “que nos den por culo” de Fabio mientras yo cerraba con no poca pena la puerta de la misma por última vez xD


Nos despedimos del camping en recepción y tomamos ruta hacia La Sagra, concretamente hasta el pueblo de Santiago de la Espada. Hoy esperábamos la visita de algunos compañeros del club que en principio se iban a unir a nosotros este día (si así hubiera sido hubiéramos empezado la ruta en La Puebla de Don Fadrique, más cercanos a Murcia), pero una nueva llamada de Alberto la tarde anterior para interesarse por nosotros, nos anticipaba también que finalmente nadie iba a venir, con lo que nos venía a dar igual a nosotros dos el empezar la ruta en uno u otro de sus extremos, así que como contaba anteriormente, aparcamos en Santiago de la Espada para iniciar desde allí la última etapa, comprobando que la rasca era cosa fina, cosa que hace cambiarle el semblante a Fabio, asaltándole la amargura xD. Finalmente tras completar la ruta comprobamos que no iba a llegar la sangre al río y que no íbamos a vivir afortunadamente otra “yelmada” xD ya que aunque el día resultó fresco en la media (no podía ser de otra forma, ya que estuvimos todo el rato entre los 1200 y los 1700 metros), no llegamos a pasar frío de verdad.


Al sacar la bici de la bolsa compruebo que la rueda trasera anda algo baja de presión, y para no andar con paranoias en ruta decido cambiar la cámara y tras plegar los sillones traseros del coche hacia atrás y dejarlo en condiciones para que no se vieran desde fuera los bultos y demás enseres que llevábamos y nos pudieran pegar el palo (cuanto sopor dan todas estas tareas, que además luego hay que deshacer como es lógico), finalmente nos montamos en la bici y nos ponemos a dar pedales nuevamente.


Nuevas risas al salir del pueblo en dirección a La Sagra, comprobando que lo que estamos bajando no es ninguna broma, llegando al fondo de un valle y flanqueando el río Zumeta. Así poco a poco la carretera se va empinando hasta ir metiéndonos poco a poco en la ascensión hacia los Collados de la Sagra, que en su primera parte transcurre por la carretera general, y tras un desvío ya acometemos la segunda parte, muy bonito todo el trayecto flanqueado en este caso por abundante vegetación compuesta en su mayoría de pinos (recuerda en parte a nuestra querida Sierra Espuña). Poco a poco empieza a descubrirse ante nosotros ese majestuoso e impresionante macizo montañoso que es la montaña de La Sagra, el cual encontramos completamente nevado (de hecho nosotros mismos ya íbamos transcurriendo entre algunos tramos nevados a nuestros costados en el monte). El puerto no tiene desniveles muy fuertes aunque es bastante constante y se va ganando altura con mucha regularidad.


Al llegar arriba nos hacemos la habitual foto y nos vamos para abajo, con un asfalto muy bueno pero esta vez con precaución adicional, ya que la temperatura reinante nos podía sorprender con alguna placa de hielo en alguna zona de umbría, y así llegamos al desvío que marca hacia la Puebla de Don Fadrique, lo tomamos y comenzamos otro terreno de repechos que poco a poco nos conduce hacia el puerto del Pinar, que obviamente toma su nombre por la vegetación que reina en el mismo. Muy bonito nuevamente, circulamos por una carretera de buen asfalto y muy tranquilos durante esta jornada en cuanto al tráfico, cosa que se agradece mucho. Encontramos un cartel durante la subida, ya a una altitud de 1.600 metros nuevamente, y nos hacemos la foto de rigor junto a él, pero ciertamente la ascensión no había terminado y aún nos quedaba otro tramo más que ascender… y cuando creíamos que efectivamente habíamos completado la subida, comienza un tramo de falsos llanos y repechos hacia otra bonita zona llamada Pinar de Araceli, que hace que a Fabio le asalte una súbita enajenación y meta ritmo para acabar de subir ya de una vez con el tema del repecheo, mientras él se caga en Cristo y jura en arameo y yo me voy partiendo el pijo de ver la quemazón que lleva con el asunto xD


Finalmente llegamos a lo que efectivamente acaba siendo la bajada, para llegar al cruce que antes habíamos tomado para subir a los Collados de La Sagra, siguiendo para abajo y llegando de nuevo al fondo del valle y empezar otra vez a subir hacia el pueblo de Santiago de la Espada. En esos momentos me empieza a asaltar un sentimiento de pena, han sido unos días grandiosos en los que he disfrutado muchísimo (y creo que Fabio también) y me doy cuenta de que esto se está acabando, así que acabo intentando saborear hasta el último repecho y la subida final hasta el pueblo para llegar al coche y poner fin al pedaleo del stage, eso si, con la alegría de haber disfrutado tanto y sin olvidar no haber sufrido ningún incidente con el tráfico ni ningún otro percance mecánico ni físico a destacar, y la gran satisfacción de haber completado nuestros planes.


Poco a poco guardamos las cosas en el coche y ya nos ponemos en carretera rumbo a Murcia, con una primera parte del trayecto bastante sopante, ya que tenemos que ir hacia La Puebla de Don Fadrique por el camino que hemos hecho en bici, y más cuando nos encontramos una hilera de coches que no parecen andar precisamente hábiles en la conducción en este tipo de carreteras, y los kilómetros pasan extremadamente lentos. Pasada la Puebla tomamos dirección Caravaca y aquí tomamos una carretera nacional donde las rectas ya son más agradecidas y el tráfico es escaso, y así hacemos camino más ágilmente, tomando finalmente la autovía hacia Murcia.


Llegados a la ciudad, me despido de Fabio en la puerta de su casa tras cuatro brillantes días que he pasado en su compañía, y me voy para Cartagena eso si, con muchas ganas de recoger a mis perros de la residencia y encontrarme con mi gato llegados ya a casa.


Después de tanta palabrería no me queda la sensación de haber tenido la capacidad de transmitir en alto grado lo que he podido llegar a disfrutar en estos días, y difícil de transmitir sin duda, ya que es algo bastante intangible y bastante subjetivo, pero realmente no creo que se me pueda olvidar. Han sido unas jornadas espectaculares, con unos puertos míticos, bonitos o una combinación de ambas cosas, unas sensaciones físicas bastante buenas tras el balance de estos días, unos paisajes que solo se pueden describir medianamente bien con una foto, y la grata compañía de mi amigo y compañero Fabio.


Inolvidable.

2 comentarios:

Andakumonituyusen dijo...

wapiiiisimo xDDDD

Anónimo dijo...

Gracias nene :)
Acho teeo, no desistas en la tarea de subir las fotos que te quedan y si puedes trajínate los perfiles de los cuatro días, yo estoy intentándolo con el track4bikers (de momento he conseguido hacer la segunda etapa) pero luego no me deja enlazar la imagen en el foro...