domingo, 23 de mayo de 2010

Crónica II Marcha Cicloturista "7 Picos de Requena" (22 de mayo 2010)



(CRONICA DE FRAN)


CRONICA DE MI PARTICIPACION EN LA 2ª MARCHA CICLOTURISTA SIETE PICOS DE REQUENA 2010.


El fin de semana de la marcha 7 picos de Requena, ha dado para mucho.


La marcha comenzaba la tarde del viernes para algunos de nosotros, y así nos dimos cita para salir hacia Requena a media tarde, Peri, Carlos, Joaquín y yo.


Previamente, Peri había estado en mi casa comiendo, y los dos nos pegamos un buen atracón a comer, pues a mi madre le gusta que la gente se vaya bien alimentada de su casa.


Tras cargar el Picasso de Peri con nuestras bicis y bártulos, (parece una tontería, pero es una tarea importante, porque basta que se te olvide alguna cosilla para que te arruine el viaje, como por ejemplo las zapatillas, o el casco,….., sin embargo la ropa no están importante, pues uno podría correr en calzoncillos, o desnudo si llega el caso, pero no sin zapatillas ni casco, xDD.) nos reunimos con Joaquín y Carlos en la gasolinera del límite provincial con Alicante, y tras los saludos y tomarnos un café, nos ponemos en ruta. El viaje se hizo muy ameno, pues ahí íbamos Peri y yo dándole a la lengua todo el rato sin parar, echando unas risas. Como anécdota destacar que pasamos por el pueblo de Ayora, donde estuvimos hace unos quince días corriendo, y volvimos a ver la espectacular mole de la central nuclear de Cofrentes, que según Peri, estaba ahí amenazante con su columna de “vapor de humo”, xDDD, poca pijá que me pegué al escucharlo soltar esa frase, xDDD. También le estuve contando como se desarrolló la marcha de Ayora de 2009 en la que participamos Juangre, Carlos y yo y que transitaba en el mismo sentido que ahora íbamos con el coche, subiendo el puerto de la Chirrichana, que fue donde se desató la batalla en la marcha del año pasado.


En un pis pas estábamos en Requena, y el GPS nos guió de forma eficiente hasta el lugar donde estaba la entrega de dorsales. Allí recogimos los dorsales y rellenamos y firmamos documentos varios, xDD, y al mismo tiempo comenzamos a darnos cuentas de la gran cantera de blondes y brunetes que deambulan por las calles de aquella población. Peri se enamoró a primera vista de la chica que estaba dando los dorsales, la misma chica que con su simpatía al día siguiente nos entregaría los diplomas al llegar a meta.


Al rato nos fuimos al buscar el alojamiento para instalarnos y luego dar un borneo por el pueblo para ver el ambiente.


Particularmente yo, me quedé impresionado por la belleza del casco histórico de Requena, con sus estrechas calles de empedrado, sus casas antiguas, los pintorescos pórticos de las iglesias, etc…. bonito de verdad.


También estuvimos visitando una cueva que estaba en los sótanos del hotel donde pernoctábamos, restaurada en 1995, y que databa del siglo XII, que había sido utilizada durante la Inquisición como sala de torturas, y posteriormente reconvertida en bodega. Resultó muy divertida la visita. Allí Carlos se encargó de darme un susto padre, pues yo entré algo rezagado a la cueva y no me dí cuenta de que Carlos se había escondido en un lateral de la entrada. Mientras tanto Peri y Joaquín que los estaba viendo al fondo, hacían como si mantuvieran una conversación con Carlos que al parecer estaba más hacia el interior, y justo cuando estaba entrando yo……. ¡¡¡PÁ!!!, el corazón a 200, xDDDD.


Por la noche nos subimos todos a nuestra habitación para cenar juntos y charlar un rato, y tras esto, Joaquín y Carlos se retiraron a su aposento para descansar, que al día siguiente nos esperaba una buena.


El día de la marcha nos pusimos en pie a las 6.00 a.m. Particularmente a mí no me costó mucho levantarme, así que rápidamente nos ponemos con eficiencia a organizarnos, aunque la tarea no era muy pesada porque la noche anterior habíamos dejado las bicis preparadas, los dorsales puestos en el maillot y el material a mano, así que teníamos tiempo para desayunar tranquilos. Posteriormente al bajar a la calle con las bicis me llevé otra gran sorpresa (buena por supuesto) y que no voy a desvelar.


El sol comenzaba a salir, dando muestras de lo que hoy nos esperaba, que iba a ser calor. Aunque a primera hora hacía algo de fresquete, desde primera hora se podía ir de corto sin pasar apenas frío. Dejamos los coches aparcados donde habíamos pernoctado y desde allí nos fuimos en bici a la salida, así que resultó algo pintoresco el transitar con la bici por las calles de empedrado del casco histórico.


A las 7.20 o así ya estábamos en la línea de salida. Apenas había gente, y estábamos en las primeras filas, aunque rápidamente aquello empezó a llenarse de peña. Al rato llegaron Casao y Domi, que habían madrugado bastante para venir a correr a Requena, y se ponen junto a nosotros.


Pronto llega la hora, y con algo de retraso se da la salida a la marcha. La primera parte del recorrido transita por una calle adoquinada, que aunque no es muy dura, hay varios resaltos para frenar el tráfico y entre eso y el adoquín, la bici va continuamente botando. Yo temía que los bidones de la bici saltaran ahí, porque si se queda uno sin bidones en el km. 0, las risas que me hubiera pegado no iban a ser pocas precisamente.


Desde el mismo comienzo, la gente de cabeza se pone a marcar un ritmo rápido. Yo progreso posiciones y me sitúo cercano a la cabeza, aunque veo que hoy va a estar muy cara la marcha, porque ya desde salida hay ataques que estiraron el grupo bastante. En el primer corte se marchan por delante unos 10 tíos y abren un hueco de 15 segundos y a continuación el pelotón reacciona y se acelera el ritmo para tratar de dar caza, así que en el km. 2 ya íbamos rodando a 50 por hora. Yo iba por allí metido en el grupo de cabeza y de repente me da alcance Joaquín, con su habitual planta de ir degollando al que lleva a rueda, xDD, me mira, me sonríe, y me comenta que “¿aquello va algo rápido no?” xDD. En ese momento miré para atrás y se había formado un corte muy majo, que al final sería el corte bueno, pues por detrás había un amplio hueco con respecto al pelotón y por delante se había dado caza a los escapados y se había formado un grupo de unos 80-90 tíos, entre los que íbamos nosotros dos, pero ir a ese ritmo en los primeros kilómetros de la marcha supone hipotecarte el resultado final, sobre todo cuando te das cuenta de que ese ritmo no es el tuyo. Joaquín parecía que iba cómodo metido en el grupo de cabeza, pero subí a su altura y le dije que yo me descolgaba, que por detrás venía un grupo numeroso, y que de seguir a ese ritmo, en pocos kilómetros nos íbamos a quedar fuera de servicio seguro. Me hace caso y nos dejamos caer al grupo que venía por detrás, y que iba comandado por el Casao. Y junto al Casao aparecen todos los demás, Peri, Domi y Carlos. Llegamos al inicio del primer puerto del día, el pico Negrete. Previamente, en el terreno de aproximación al inicio del puerto, en un terreno algo pestosillo, Domi se pone a encabezar el grupo y marcar un fuerte ritmo que estira al grupo. La carretera es estrecha y el asfalto algo irregular, por lo que se va rodando bastante incómodo debido al pasodoble que está metiendo Domingo. Hay que ver como rueda en este terreno el tío, menuda forzona tiene.


El primer puerto lo subo a tren metido en el grupo junto a todos los demás del club. A ratos voy hablando con Peri y con Joaquín, y también me acerco al Casao para decirle algo.


Coronamos el primer puerto y nos tiramos para abajo en un rápido descenso en el que se estiró bastante el grupo. Hoy me estoy encontrando muy bien en todos los terrenos, tanto subiendo como bajando. Subo bastante ágil y las bajadas las hago muy rápido con mucha confianza. Así que en los descensos me dedico a adelantar a bastante gente para tratar de bajar en la parte delantera de los grupos y no verme cortado en ningún momento. También tuve que pegarle alguna bronca a algún flipao que se creía que iba sólo por la carretera. Terminada una primera parte del descenso, en una zona de toboganes, me adelanta Carlos y le pregunto que qué tal va, a lo que me contesta que se nota bien. Parecía que hoy era su día y me alegraba de verlo ahí bien situado. Por delante vemos un grupo grande y terminamos conectando con ellos y llega a formarse un paquete de unos 150 tíos. Al conectar con el grupo que iba por delante, yo me dedico a progresar posiciones y le digo a Carlos que sigamos remontando para no vernos cortados. A partir de ahí comienza un nuevo descenso que llega hasta el embalse del Benageber, descenso algo más técnico y revirado, pero con asfalto muy bueno, por lo que se puede ir bastante rápido. Es aquí donde se estira bastante el grupo y al final se acaba formando un corte en el que logro meterme. Al final del descenso se llega, primero a un pequeño túnel, pero que se pasa sin problemas y tras este a la presa del Pantano, tramo que está adoquinado y que afronto con cautela pues la bici pega unos botes muy fuertes, y tras cruzar la presa se llega a un túnel que fue una auténtica emboscada. La entrada al túnel fue muy peligrosa, pues estaba muy oscuro y no se veía absolutamente nada. Recuerdo que fue entrar al túnel y empezar a oir frenazos, así que me quité las gafas porque no veía un pijo y de repente noté que había un obstáculo delante de mí, así que frené en seco y me quedé a un palmo de un tío que se había parado allí en medio del túnel. Puse pie a tierra e intenté salir de allí indemne, y justo cuando yo salía oí por detrás de mí varios frenazos y a continuación un golpe, como si hubiera habido una montonera de corredores. A mitad del túnel ya se veía algo gracias a la ridícula y escasa iluminación a base de bombillas y se podía ver también la luz de la salida. Al salir del túnel respiro aliviado por haber salido de allí sin ningún percance, pero algo preocupado al pensar que quizás alguno de mis compañeros podía haberse visto involucrado en la caída. Quizás esta a sido una de las situaciones de mayor miedo que haya vivido con la bici. Eso de entrar a un túnel a oscuras, lanzado a bastante velocidad junto a un montón de corredores más tiene su miga, vaya que si la tiene. En fin. Tras pasar el túnel el pelotón en el que iba se ha estirado muchísimo y me he tenido que tragar un látigo durante un kilómetro. Justo cuando el grupo se había unificado, ha comenzado el segundo puerto del día, el pico Mataparda, algo más suave que el primero. Ahí me he dedicado a subir a un ritmo cómodo metido en el grupo en el que iba. El descenso del Mataparda también era bastante técnico, con muchas curvas, aunque con asfalto bueno, y ahí el grupo en el que iba, se ha vuelto a estirar, para reunificarse al final del descenso.


Tras bajar el Mataparda viene un terreno de transición con algo de repecheo, pero transitando por una carretera bastante buena y muy ancha, y allí me metí en la oficina durante un rato para tratar de comer y beber.


Tras salir de un pueblo comienza el coco del día, el pico Remedio, que contaba con dos kilómetros seguidos realmente duros, uno de media al 9.9% y otro al 10.9%. El grupo en el que iba se deshizo enseguida durante la ascensión debido a las fuertes rampas, aunque yo iba con un buen ritmo, con fuerza en las piernas, controlando el pulso y notándome cómodo. En la parte final de la subida, en una zona de revueltas ví a Peri y le di un grito de ánimo ¡¡¡Vamos Peeriii!! Y a continuación ví que venía Domingo, Carlos, Casao y algo más atrás Joaquín, por lo que ya me quedé más tranquilo al ver que ninguno había sufrido ningún percance.


En el pico Remedio, había un avituallamiento y un punto de control. Mi tiempo de paso por allí fue de 3h 02´. Paré a cargar bidones, y a continuación, me lancé para abajo en un rápido descenso y poco a poco fui cogiendo a gente hasta volver a reintegrarme al grupeto en el que iba. El descenso del Remedio era de esos de dar pedales, así que no había mucho terreno de recuperación. Para colmo los siguientes 27 kilómetros consistían en un contínuo sube y baja y con el firme en muy mal estado, y todo ello requería ir concentrado todo el rato para no meterte en ningún agujero y destrozar una rueda. Además, el asfalto tan roto hacía que la bici se agarrara bien y el rodar se hacía muy incómodo. Terminado este tramo en mal estado se llega un pueblo, se gira a la derecha y se entra en una zona con mejor asfalto. Fue allí donde dimos caza a un grupo muy numeroso de unos 40-50 tíos, que iban rodando a un ritmo algo más tranquilo. Allí me metí en la oficina y me puse a comer y beber todo lo que pude y a verlas venir. El Pico Peñas de Dios fue el más fácil de toda la jornada, porque de subida reales apenas eran un par de kilómetros y por buena carretera, y el pelotón subió agrupado. Allí tuve otro de los cabreos del día, pues la gente apenas se conciencia de que hay que tener algo de respeto por el entorno natural por donde transitamos en las marchas, y algunos no lo tienen presente y les resulta muy fácil desprenderse de todos los desperdicios de papelitos de las barritas, botellines vacios, etc…., que les cuesta guardárselos en el bolsillo del maillot y tirarlos después a un contenedor!!!


En el avituallamiento del Pico Peñas de Dios, decido parar a recargar los bidones para enfrentarme a la parte final de la marcha. Cargo rápido los bidones y me tiro para abajo, y en apenas 500 mt. vuelvo a integrarme en el pelotón, que deberá ser de unos 60 tíos o así.


El tramo de la marcha que venía a continuación era en descenso continuado hasta llegar al kilómetro 150, por lo que había que aprovecharlo para comer, beber y cargar pilas para el encadenado de tres puertos que había en la parte final de la marcha. En este tramo el grupo en el que iba se relajó muchísimo y se bajó el ritmo bastante, porque pegaba un viento en contra algo molesto, y nadie quería tomar el mando, así que me quedé allí en la oficina a ver que pasaba. Y lo que pasó fue que cuando llegó el inicio del siguiente puerto, el pico Chulilla, el grupo abrió el grifo y aquello se deshizo de forma inmediata. Allí fue donde pasé el peor momento del día. Me dio un pequeño golpe de calor, y me costó empezar a coger el ritmo de subida, y entre eso y que el ritmo en el grupo se aceleró bastante, acabé por soltar y subir a mi ritmo, sabedor de que todavía quedaba mucho terreno por delante y muy duro. En estos momentos miré el crono y llevaba 4 h 56´para 151 km. recorridos, por lo que aún restaban 33 km. para la meta y el encadenado de tres puertos. El primero de los tres era el Pico Chulilla, de 4km, sucesivamente al 3%, 7%, 5% y 6%, con carretera ancha y buen asfalto. Durante la subida un coche que me adelantaba paró a mi altura, bajó la ventanilla del copiloto, y una simpática niña pequeña estiró el brazo y me ofreció amablemente un vaso de agua que acepté gustoso. Tras coronar el puerto, sin nada más que resaltar, descenso de apenas un par de kilómetros y a enfrentarse de nuevo al siguiente puerto, el Pico Chera, este un poco más largo que el anterior, pero de rampas suaves y constantes. Aquí volví a recuperar de nuevo sensaciones así que intenté recuperar algo de terreno perdido con el grupo en el que iba anteriormente, el cual divisaba a lo lejos, y comencé a adelantar a corredores descolgados. Esta zona transitaba por un valle encañonado, de paisajes espectaculares, muy muy parecido a zonas por las que se transita en la marcha de Ronda. Poco que me acordé de Juangre y de que le hubiera gustado mucho correr esta marcha, que a él son de las que mejor le van. Antes de llegar al pueblo de Chera, que es donde acababa el puerto, en una zona de herraduras miré hacia abajo y creí divisar a lo que parecía un carrascoy, y que por la distancia que le llevaba la cifraba en dos o tres minutos. En Chera adelanté a dos corredores que se me engancharon a rueda, y aunque al principio iba tirando yo de ellos, en la parte final uno de ellos se me ofreció a darme los relevos que pudo para tratar de mantener un buen ritmo. Así subí el Pico Requena, el último del día, algo más corto y suave que el anterior. Llevaba gas en las piernas así que lo subí a buen ritmo, aunque algo retenido porque iba tratando de que no se descolgara el ciclista que me había ayudado en los relevos en la zona precedente. Me podía haber ido, pero se trataba de un ciclista con el que coincidí en Ayora en la parte final de la marcha y que estuvimos colaborando también en la parte final de aquella marcha y allí entramos juntos a meta, así que, tras coronar , nos pusimos de acuerdo él y yo a dar relevos con buena coordinación y así llegamos juntos de nuevo a la línea de meta. El final de la marcha de Requena fue espectacular. En los dos últimos kilómetros había una sucesión de rotondas y un callejeo que incluía un tramo adoquinado, el cual yo atravesé por su lado derecho aprovechando el canal de agua del lateral que era liso y por el que cabía una bici. En la recta final , giro en rotonda y al fondo se divisaba el arco de meta. Menuda alegría me dio al cruzar la meta, pues acabé bastante entero, con fuerza en las patas y contento por mi rendimiento en la marcha. Al final 6h 16´30”, posición 98 de la general y 50 en mi categoría.


Tras cruzar la meta, y recoger el diploma, me fui al arco de llegada para esperar a los demás, y tres minutos después de llegar yo apareció Peri. Verlo llegar fue todo un espectáculo. Le pegué un grito de ánimos, pero no debió escucharme. Le miré a la cara y se me puso la piel de gallina de ver como en ese momento iba emocionado, a la vez que miraba al cielo y señalaba hacia allí con el dedo índice.


Cuando cruzó la meta, me fui hacia donde estaba y le felicité por su marcha con un gran abrazo, reconociéndole el gran trabajo y esfuerzo que ha realizado para volver a estar otra vez en la brecha después de su parón por las oposiciones.


Al rato después, llegó Domi, y a continuación Casao con Joaquín. El rato de espera se nos hizo algo tenso porque pasaban los minutos y no llegaba Carlos. Joaquín nos puso en sobreaviso de que Carlos había pegado una petada descomunal, y que lo más probable era que se bajara de la bici. Eso hubiera sido lo más normal para una marcha tan dura y una petada de ese estilo. Así que viendo que a Carlos le quedaba todavía un buen rato para llegar, decidimos ir a recoger las bicis e ir a por los coches y esperar a Carlos en meta. Y estando cargando los bártulos en el coche, recibi sms de carlos diciendo que había llegado a meta…… en bici!!!!! Poca alegría que nos dio a todos conocer la noticia. Así que nos fuimos hacia la meta en coche, y al llegar allí vimos a Carlos sentado en una acera a la sombra, semi-roto y cabizbajo, quizás más chafado moralmente que físicamente porque él tenía esperanzas de haberlo hecho bien hoy. Pero hoy Carlos nos ha dado una gran lección de pundonor y entereza, de sobreponerse ante lo malo, y como buen carrascoyano, antes se recoge muerto que en coche escoba, je je.


Tras estar un rato con Carlos tratando de animarlo, nos fuimos a ducharnos, y tras esto, nos llevamos la ingrata sorpresa de que ya no quedaban macarrones…….. Otro fiasco para la organización. Así que tuvimos que irnos a un bar próximo a dar cuenta de unos bocadillos al mismo tiempo que aprovechamos para ver la etapa del Giro, con la alegría de ver al español David Arroyo con la maglia.



(CRONICA DE PERI)

Este fin de semana se presentaba con la numerosa participación de nuestro club en la dura marcha de los Siete Picos de Requena, que como su propio nombre indica, tiene un perfil de diente de sierra capaz de morder al más pintado xD

Yo particularmente acogía este fin de semana con mucha ilusión, primero porque nos íbamos a reunir ya el viernes por la tarde, dado que Charlie, Fran, Joaqui y yo habíamos decidido alojarnos en Requena la noche previa a la marcha para poder descansar convenientemente para la dura jornada que se nos avecinaba el sábado.

También estaba ciertamente algo dolorido aún ya que el miércoles previo había sufrido una caída de la forma más tonta posible mientras comenzaba el entreno de ese día, pero que no por eso no me dejó bastantes erosiones y algo de dolor también. En cualquier caso sabía que eso no me iba a quitar rendimiento en absoluto en cuanto a la marcha se refiere, la cual esperaba con mucha ilusión asimismo dado que sabía que mi estado de forma es bastante bueno y la marcha se amoldaba bastante más a mis características que por ejemplo la vivida hace un par de semanas en Ayora, mucho más técnica y con menos dureza que esta, lo que como ya contamos entonces, ocasionó mucha más tensión y nervios que en esta, donde poco a poco cada uno iba a ir a su sitio y el clareo iría llegando antes a buen seguro.

Así las cosas y gracias a que el viernes no trabajé, pude tomarme el día con mucha tranquilidad, incluso saliendo a rodar suave un rato por la mañana y terminando de hacer los preparativos para antes de la hora de comer irme camino de Murcia, habiendo dejado previamente a mis canes en la residencia. Después de ello parto hacia Santomera, donde Fran y su madre me habían invitado amablemente a comer, allí pasamos un rato muy agradable comentando los tres circunstancias ciclistas, anécdotas y carreras del pasado de Fran (su madre como cualquier madre, sufre cuando un hijo ciclista sale a la carretera, pero se notaba que también le gusta ese mundillo y está muy orgullosa de su hijo).

Tras degustar una comida estupenda, con la pasta como plato principal como no podía ser de otra forma, hablamos con Charlie y quedamos en la mítica gasolinera del límite provincial tras terminar de preparar la cena, que también me la lleve puesta de casa de Fran, el resto de cosas y cargar el coche.

Allí nos encontramos con Charlie y Joaqui, y nos tomamos un café y echamos unas risas antes de partir rumbo a Requena tranquilamente.

Pasamos como no, por Ayora y Cofrentes, nuevamente junto a las inquietantes torres de refrigeración de la central nuclear que tanto intimidan a Fran xDD

Llegados a nuestra localidad de destino, decidimos pasar primero a por los dorsales antes de irnos para el alojamiento. Allí nos echamos unas buenas risas retirando los mismos xD contemplando asimismo la belleza de la brunette que nos atendió, la cual a buen seguro hubiera hecho las delicias de Fabio xDD

Cumplido tal cometido, nos vamos para el alojamiento, con algún problemilla para localizarlo, ya que estaba en el casco antiguo de Requena, plagado de un laberinto de calles y callejuelas adoquinadas en pendiente, pero gracias a las indicaciones de los amables lugareños, no tardamos mucho en localizarlo.

Nos disponemos a subir las cosas a las habitaciones, las cuales estaban en un segundo y en un tercer piso respectivamente, así que ya perdimos algunas balas en ese buen número de ascensiones xD tras ello bajamos a ver la cueva que había en los sótanos del bar anexo al hospedaje, las cuales utilizaba supuestamente la Inquisición como lugar de tortura (aunque nosotros no vimos muchos instrumentos para tales menesteres allí xD), pero nos pegamos unas buenas risas Joaqui y yo, primero viendo como Charlie se agazapaba antes de darle a Fran un buen susto mientras este bajaba las escaleras xD y luego viendo como Charlie mancillaba y ultrajaba algunas botellas de licor que había por allí xD y es que a este zagal no se le ocurre nada bueno nunca xDD

Después decidimos ir a comprar alguna cosilla a algún hipermercado cercano y a dar una vueltecica por el pueblo, acabando en la mesa de una terracica deleitándonos de unos refrigerios mientras contemplamos a las blondies y brunettes locales, y es que el pueblo gozaba de alegría y frescura en este aspecto xD

Al rato nos volvemos para el alojamiento dando un paseo y ya nos subimos a las habitaciones, congregándonos los cuatro en la habitación de Fran y la mía, más espaciosa, para cenar y echar unas risas. Tras este buen ratico Joaqui y Charlie se bajan a su habitación mientras Fran y yo arreglamos las cosas para el día siguiente, colocamos el dorsal en los maillots y demás trajines habituales. Nos ponemos a ver un ratico la tele y echamos unas risas, y al rato ya apagamos la luz y a dormir…

Nos despertamos los dos antes de que sonara el despertador, yo básicamente porque me estaba meando vivo xD y ya no nos dormimos y estuvimos ahí echando unas risas de nuevo para variar xD y enseguida nos levantamos y nos fuimos a desayunar al comedor del hotel, donde comimos abundantemente, degustando además un pastel de carbohidratos cortesía de Joaquín, mientras Charlie se comía su potaje de chocolate xDD

Terminado el desayuno, nos vamos para las habitaciones y nos disponemos a efectuar los menesteres habituales, esto es, la obligada visita al Señor Roca y demás historias. Nos bajamos para los coches y tras entregar las llaves del alojamiento, nos preparamos para irnos para la salida, no sin antes habernos llevado una sorpresa bastante impresionante, la cual no quiero desvelar a los restantes miembros del club en esta crónica, ya que a buen seguro irá siendo desvelada próximamente a todos ellos xD

Nos vamos hacia la línea de salida, y allí nos encontramos con el Domi y el Casao, que habían viajado esa misma noche para llegar a la marcha. Hemos llegado temprano y estamos colocados en las primeras posiciones.

Tardan bastante en dar la salida y la gente acaba por impacientarse y silbar, retrasándose la misma hasta las 8:15 aproximadamente.

Finalmente se produce la misma y antes de la primera curva ni pasados cincuenta metros ya había perdido de vista a Fran xDDD Joaqui iba delante mía y por allí andábamos los demás. Voy bastante cómodo en esos primeros kilómetros, que constaban básicamente de toboganeo, aunque siempre voy deseando que llegue el primer puerto. Aún voy bastante desconfiado en las curvas, ya que aunque había rodado algunos kilómetros más la cubierta después del día de la caída, no es fácil sacudirse el asunto de la retina y la consiguiente pérdida de confianza.

Y así poco a poco llegamos al Pico Negrete, primer puerto de la jornada, en el cual encuentro buenas sensaciones. Ya se había producido un primer corte por delante si mal no recuerdo, en el que se había metido Fran, pero hacia la mitad del puerto veo que está cayendo hacia nuestro grupo (después me contaría que había visto que en ese primer grupo en el que iba lo llevaban degollao de ritmo y lo iban a enterrar si se empeñaba en ir ahí, así que se dejó caer a nuestro grupo). Y así en ese momento acabamos yendo más o menos cerca los seis componentes del club dentro de este grupo. La bajada la hago más tiesa que un palo, pasándome bastante gente. Aún así me sorprende ver que Fran no se ha ido mucho porque acabado el descenso lo vuelvo a divisar cerca.

En estos kilómetros llevo sobre todo la compañía de Charlie, le pregunto como va del tema de la alergia y me dice que de momento se nota bien y con buenas sensaciones, y me alegro porque yo tenía especialmente ganas de que le saliera una buena marcha.

Llegamos al famoso túnel y la mejora que se prometía según lo leído en los foros y demás lugares de internet no se cumple, resultando una encerrona sorprendente… no se veía ni a un palmo (absolutamente nada), todos los ciclistas tenemos que echar pie a tierra y empezar a dar pasos e impulsarnos con la pierna liberada, entre los gritos del personal cagándose en todo lo cagable. Así nos vamos aproximando a la segunda parte del túnel, cutremente iluminado por unas pocas bombillas en la pared, y cual es mi sorpresa cuando descubro que estoy casi encima de un ciclista xD poco a poco se van viendo las siluetas y la luz del final del túnel acaba ayudando a que volvamos a echar de nuevo el pie sobre el pedal y a retornar la marcha.

El segundo puerto, Pico Mataparda, también lo hacemos básicamente juntos los componentes del club, a esa altura ya voy con Fran en las primeras posiciones mientras me comenta que se ha llevado un buen susto pasado el túnel pensando en nosotros, ya que tras de él ha escuchado una ristra de frenazos y golpes, que fácilmente sería una montonera que se habría formado allí… por suerte ninguno de nosotros nos vimos involucrados en caída ni similar.

Y así coronamos y nos tiramos para abajo, en esta ocasión la grupeta se estira bastante, yo voy tomando más confianza con la bici, pensando que la temperatura ya va subiendo y la cubierta ya tendrá más grip, pero sigo bastante tieso y emparanoiado con el asunto del agarre de la rueda delantera (posiblemente más del que hubiera merecido).

En esta ocasión el grupo acaba cortándose en la bajada y ahí es donde perdí a Fran y ya no lo volví a enganchar, aunque luego descubriría que no iba lejos.

Llegamos al que se presuponía uno de los momentos importantes de la marcha, el Pico Remedio, que era en cuanto a sus números el más duro de la jornada. Aquí estaba claro que ya había que menear la rama, primero para intentar volver a enganchar con Fran y segundo para ver como iban los demás. Así que desde el primer momento que la carretera se empina empiezo a meter ritmo, comprobando que voy abriendo hueco progresivamente. Aún así, veo en alguna revuelta que a Domi no le termino de abrir distancia y que me la va manteniendo bastante, mientras que Charlie ha perdido algo más y ya más retrasado va el Casao.
A Joaqui ya no lo volví a ver durante la marcha.

Por delante en otra revuelta oigo a Fran que me grita “vamos Peri!!!” y yo le grito a él también, lo llevaba a cien metros y en alguna recta algo más larga lo iba divisando.

Aún así no he querido cebarme más de la cuenta y la tónica habitual en el manejo que he hecho de mis fuerzas, el protagonista debía ser el pulsómetro (que no quita para que haya estado mis buenos ratos al umbral), ya que la marcha tiene tal dureza que hubiera sido bastante suicida crucificarse en el primer tercio de la misma. Eso si, quería meter todo el ritmo posible para tensar la cuerda y que se acumulara cansancio de cara al encadenado de tres puertos final, que estaba claro que iba a ser decisivo con el cansancio acumulado para abrir hueco dada la situación, ya que se que el paso de los kilómetros suele ser un punto fuerte en mi.

Pero en estos momentos… oh oh!!! amago de calambre en el isquiotibial derecho… ostias!!. Pienso “pues empezamos temprano con estas…”. Por suerte me conozco bastante y confiaba en que no suelo pasar de esto, es decir, de amagos. Echo mano de los bolsillos y me conciencié de ir comiendo pastillas de sales, y efectivamente por suerte este episodio de forma increíble no se volvió a repetir al menos de forma destacable en los cien kilómetros restantes.

Llego arriba y me paro en el avituallamiento, ya que el agua me empezaba a escasear, y Domi llega inmediatamente y también para. Cuando salgo veo que están llegando Charlie y el Casao, mientras el Domi sale ya conmigo al unísono.

Bajada bastante mala sobre todo en su parte final, con algunos boquetes, arena e incluso algún pequeño riachuelo que había que atravesar, y comienza la cuarta ascensión de la jornada, el Pico Peñas de Dios, el cual no me va mucho porque es muy tendido, con porcentajes bastante suaves por lo general, y un asfalto en un estado lamentable, con mucha arenisca y muy botoso. Vamos en una pequeña grupeta Domi y yo, a la que con el paso de los kilómetros durante la ascensión se irían añadiendo más unidades que cogíamos por delante y que se unían por detrás. Una furgoneta que iba asistiendo a uno de los ciclistas de nuestro grupo iba todo el rato molestando muchísimo, pegado excesivamente a nuestras ruedas y metiéndose casi por donde no podía, y al final acabo por recriminarle que guarde la distancia y no moleste más.

Aquí la dureza que tengo en el lateral de mi pie izquierdo empieza a hacer su aparición de forma progresiva, y aún me daba por contento de que no hubiera aparecido antes.

Poco a poco vamos llegando arriba, comprobando por momentos la forzona que Domi se gasta en este tipo de terrenos cuando mete tuerca y nos ponía a todos en fila de a uno, mientras a lo largo de esta interminable subida, en la que al ir más o menos cómodo en el grupo me he podido permitir afanarme en comer y beber bien, el agua se me ha ido gastando otra vez, así que en el avituallamiento que había en la cima decido parar por segunda y última vez a repostar, pensando que con esa agua que cargara ya debía y tenía que ser suficiente para llegar arriba del séptimo puerto.

Así paro mientras veo que en esta ocasión Domi no lo hace, y me quedo bastante solo en el comienzo de la bajada, pero finalmente acabo uniéndome a otros tres chavales, y cuando la bajada empieza a suavizar y va cada vez haciendo más falta dar pedales, nos entendemos muy bien a relevos los cuatro y acabamos divisando a la grupeta y volviendo a integrarnos en ella. Me iba meando pero alomehó paraba.

Voy ganando posiciones en la misma, comprobando que no hay ritmo, así que paso delante a tirar para ver si la gente se animaba, pero tras un rato cuando miro para el lado invitando a los que iban justamente detrás a entrar al relevo, veo que se hacen los suecos y que llevo detrás a no menos de cincuenta tíos, así que como tampoco es cuestión de hacer el gilipollas hasta las faldas del quinto puerto, levanto el pie un poco hasta que alguno me pasa por ahí por pura inercia, y decido guardar algo de fuerzas, comer y beber para coger con fuerzas los tres puertos encadenados que se avecinaban.

Aquí la molestia que tengo en el pie ya había pasado a papel protagonista y ya estaba en el nivel de asemejarse a una puñalada cuyo dolor agudo me subía hasta el dedo meñique. Esto me lo tengo que mirar porque me temo que esto me pueda complicar poder terminar la Murcia-Madrid.

Y así llegamos al quinto puerto de la jornada, el Pico Chulilla, y desde el primer metro empiezo a meter ritmo, pensando en que llegaba el momento de entregar hasta el último gramo de mis fuerzas. Y así hice.

Compruebo con no poca alegría que el pulso aún me sube bastante bien y que me llega a más de 170 bpm sin problemas, lo que significa que las piernas aún estaban dispuestas a luchar más. Veo que por detrás estoy abriendo hueco y una cosa y otra me anima bastante. Acabo metiéndome en una grupeta antes de coronar este primer puerto de esta serie de tres, que me lleva en esta parte final un poco justo y me cuesta integrarme en el mismo. Llegamos arriba y acometemos la pequeña bajada que enlaza enseguida con la siguiente ascensión, el Pico de Chera, el cual discurre por una estrecha carretera de un desfiladero, muy bonito y con un asfalto un poco deteriorado. Poco a poco me voy integrando en la grupeta y voy a un ritmo cómodo con ellos, dentro de que despacio no íbamos en absoluto.

Llegamos arriba y bajamos para comenzar la que sería la última subida del día, el Pico Requena, el cual discurre por una carretera en un estado impecable y mucho más ancha que la anterior. Aquí ya decido marcarme una cronoescalada personal hasta arriba, y así paso delante de la grupeta inmediatamente y me pongo a tirar como un desalmado, disfrutando muchísimo de tener buena respuesta de las patas aún a estas alturas, pasado ya el kilómetro 170. Voy cogiendo cadáveres que caían de grupos precedentes, mientras que de nuestra grupeta también se había caído gente.

Así llego arriba y ahora ya si, dejo que me pasen y otros terminen el trabajo. Descenso bastante rápido por buena carretera, cuando la cosa se empieza a allanar, un ciclista con pinta de triatleta (llevaba los acoples y dos bidones detrás del sillín) bastante kapa, se agarra de los acoples y pasa a comandar y nos lleva a un ritmo muy bueno hasta la sucesión de rotondas previas a la entrada en Requena, mientras yo rezaba porque no me pasara ninguna historia en forma de pinchazo ni cualquier otra mierda similar.

Me empieza a embargar una emoción muy grande, supongo que fruto del esfuerzo en buena parte, y de la satisfacción por estar completando una marcha muy buena.

Me acuerdo como siempre mucho de mi madre, pero también me siento muy orgulloso y contento por Fran, que está viviendo unos momentos ciclistas inolvidables a los que ha llegado tras muchos años de tesón y de miserias físicas, y también de algunos golpes de la vida, y me iba regodeando en la alegría de imaginarme su satisfacción, imaginaba que todo esto se lo estará dedicando a su desaparecido padre, que tan orgulloso estaba de él y particularmente tanto le apoyaba cuando iba a las carreras en sus inicios ciclistas.

También he tenido momentos para Fabio, al cual siempre echo de menos en cualquier expedición ciclista en la que él no puede estar por una u otra causa, y le agradecía en la distancia su buen hacer llevándome los entrenos, que había acabado por plasmarse particularmente en esta marcha de una forma muy satisfactoria para mi.

Y así llegamos a Requena, entramos al pueblo y la emoción se ha hecho dueña de mi y prácticamente no puedo dar pedales y voy casi sollozando, me pasan bastantes ciclistas, entramos en la zona de pavé y ahí voy haciendo como puedo, curva a izquierdas y llego a meta, antes de mirar y señalar al cielo veo al Fran con una sonrisa de oreja a oreja, circundo la plaza y le pego un abrazaco. Que grande Fran!.

Buscamos la sombra de un árbol junto a la meta mientras esperamos a los demás y comentamos las jugadas con entusiasmo.

Llega Domi y nos comenta que el Garmin se le ha averiado. Menuda marcha se ha marcado el tío, yo no sabía hasta que punto podría aguantar una marcha de este estilo, con tantos puertos, dada su corpulencia, pero no ha sido hasta los últimos tres puertos cuando lo he podido dejar finalmente. Grande Domi.

Pasado un buen rato llegan juntos Joaqui y el Casao, comentándonos Joaqui que Charlie ha agarrado una buena mierda, y que cuando lo han dejado tenía muy mala cara y se iba a subir al coche-escoba. Nos dice que por tanto le habrán de quedar lo menos dos o tres horas para llegar, así que decidimos mientras tanto adelantar e irnos a los coches, guardar las bicis y acercarlos a la línea de meta para luego evitarle a él tener que ir hasta el alojamiento y demás. Y así hacemos, no con quedarnos con las caras bastante largas ya que nunca da gusto precisamente ver a un compañero caído en batalla. Por un lado estábamos contentos porque habíamos hecho muy buena marcha (Joaqui tenía sus dudas ya que no había hecho muchos fondos, pero se ha comportado como un jabato y ha estado también a un nivel muy bueno), pero por otro no nos podíamos quitar de la cabeza a Charlie, donde estaría, si estaría bien,…

Estando en los coches recogiéndolo todo, Charlie llama a Fran y nos dice que… ha llegado a meta en la bici!!!!. Finalmente no se había subido al coche-escoba y echándole al asunto lo que le echa un Carrascoy, tras haberse quedado en un avituallamiento sentado un poco sin saber si podía continuar en ese estado, finalmente ha agarrado la bici y se ha ido para arriba a terminar con los tres puertos finales y ha llegado a meta como un león. Que grande Charlie, que grande!!!.

En ese punto y mientras Charlie se quedaba sentado en la acera a la sombra intentando reposar un poco, le guardamos la bici y las cosas y poco a poco nos vamos los cuatro a las duchas, las cuales por supuesto ya no tenían agua caliente a esas alturas, así que haciendo de tripas corazón nos duchamos xD

Acabada la tarea, Fran habla con Domi por teléfono para saber donde andan y le comenta que ellos van a comer en un bar a las afueras de Requena, mientras nosotros vamos a la zona de avituallamiento y comprobamos que ya no quedan platos de pasta, un fallo bastante gordo por parte de la organización.

Y así, nos vamos a un bar junto a la línea de salida para comernos unos bocatas, el cual estaba también lleno de ciclistas, los cuales suponemos que tampoco habían llegado a tiempo para comer en el avituallamiento, y podemos visionar el final de la etapa del Giro mientras damos buena cuenta de los bocatas.

Tras ello nos vamos hacia los coches, momento en el que Juangre nos llama para ver que tal había ido la cosa, y mientras nos despedimos de Joaqui y Charlie, con los que hemos pasado un semi-finde muy guapo desde el día anterior, solo empañado un poco por la lógica insatisfacción de Charlie por su marcha, aunque lo importante es que hemos llegado bien a meta sin ningún percance mayor, y seguro que la semana que viene en Moratalla le saldrá una marcha mucho mejor :)

Y así nos ponemos en ruta hacia Murcia tranquilamente, con Fran al volante, mientras a mi me va sobreviniendo un sopor muy grande, solamente mitigado por la amena conversación con Fran.

En Santomera Fran descarga sus cosas y me despido de él, y ya pongo rumbo a Cartagena, llegando a casa tras recoger a mis perricos, y enseguida recojo las cosas y la pila me ha durado poco tras volverme a duchar tranquilamente (esta vez con agua caliente xD), cenar y ver un poco la tele. El día ha sido duro pero muy gratificante, sobre todo por la compañía y las risas con los amigos, tanto durante esa jornada como de la tarde del día anterior.

Y la semana que viene más madera… Moratalla ya está aquí :)

Mis datos:

- Distancia: 184,5 kms.
- Tiempo realizado: 6h19min31seg
- Posición en la general: 126 (de 880 dorsales asignados)
- Posición en la categoría (de 36 a 45 años): 47 (de 311)
- Media de velocidad oficial en carrera (contando paradas en avituallamientos): 29,25 km/h
- Pulsaciones medias: 159 bpm
- 6625 calorías

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