Recorrido: Murcia - Librilla - Alto de la Cola del Caballo - Fuente Librilla - Alto de Gebas - Alhama de Murcia - Alto de La Marina - Alhama de Murcia - via de servicio - Librilla - Alcantarilla - Murcia
El sábado por la noche me acosté pensando en el frío que se nos avecinaba al día siguiente. Todas las predicciones eran poco menos que alarmantes en cuanto a las gélidas temperaturas que ibamos a tener que soportar al día siguiente.
Como creo haber comentado ya en alguna entrada anterior, no soy nada amigo del frío y si hay algo que minimiza al máximo mis ganas de montarme en la bici es precisamente esto. Así que cuando sonó el despertador a las 7 de la mañana, las ganas de sacar la patita de la cama eran pocas. Pero como era de esperar, las ganas de pedalear junto a los amigos del club superan con creces la friolera vicisitud, así que me pongo en marcha...
Camino de Murcia, compruebo con desasosiego que el termostato del coche que marca la temperatura exterior va descendiendo con agilidad en cuanto lo saco del garaje... 10ºC... 8... 5... 3... 2... 1... 0ºC, mientras observaba asimismo la nevada montaña de Carrascoy a la izquierda de mi marcha por la autovía. Por el Puerto de la Cadena veía el monte totalmente nevado y el blanco elemento a los lados en la cuneta también, mientras ya veía valores de -1ºC en el marcador del coche.
Llego a Atalayas y terminando de ataviarme con las últimas prendas de ropa (llevaba algo así como cinco prendas en la parte superior) para pies, manos y cabeza (hasta intenté dejarme debajo del casco el gorro de lana que llevaba puesto, con infructuoso resultado) llegan hasta donde aparco habitualmente el coche la ardilla, Fran y Oscar, que hoy se venía con nosotros un ratico, junto con su compañero bombero Bleda, un chaval bastante simpático. Finalmente aparece también Fabio, y mientras Fabio y Juangre inflan las ruedas en la gasolinera, recibo en espacio de un minuto dos sms de Charlie y Alberto, diciendo que hoy no los esperemos. Además el Pollo acaba por no aparecer tampoco, con lo que hoy la grupeta la configuramos nosotros seis.
Antes de ponernos a pedalear les echo una foto a Fabio, Fran y Juangre, los cuales como se puede ver, tampoco iban en manga corta lógicamente xD
Como creo haber comentado ya en alguna entrada anterior, no soy nada amigo del frío y si hay algo que minimiza al máximo mis ganas de montarme en la bici es precisamente esto. Así que cuando sonó el despertador a las 7 de la mañana, las ganas de sacar la patita de la cama eran pocas. Pero como era de esperar, las ganas de pedalear junto a los amigos del club superan con creces la friolera vicisitud, así que me pongo en marcha...
Camino de Murcia, compruebo con desasosiego que el termostato del coche que marca la temperatura exterior va descendiendo con agilidad en cuanto lo saco del garaje... 10ºC... 8... 5... 3... 2... 1... 0ºC, mientras observaba asimismo la nevada montaña de Carrascoy a la izquierda de mi marcha por la autovía. Por el Puerto de la Cadena veía el monte totalmente nevado y el blanco elemento a los lados en la cuneta también, mientras ya veía valores de -1ºC en el marcador del coche.
Llego a Atalayas y terminando de ataviarme con las últimas prendas de ropa (llevaba algo así como cinco prendas en la parte superior) para pies, manos y cabeza (hasta intenté dejarme debajo del casco el gorro de lana que llevaba puesto, con infructuoso resultado) llegan hasta donde aparco habitualmente el coche la ardilla, Fran y Oscar, que hoy se venía con nosotros un ratico, junto con su compañero bombero Bleda, un chaval bastante simpático. Finalmente aparece también Fabio, y mientras Fabio y Juangre inflan las ruedas en la gasolinera, recibo en espacio de un minuto dos sms de Charlie y Alberto, diciendo que hoy no los esperemos. Además el Pollo acaba por no aparecer tampoco, con lo que hoy la grupeta la configuramos nosotros seis.
Antes de ponernos a pedalear les echo una foto a Fabio, Fran y Juangre, los cuales como se puede ver, tampoco iban en manga corta lógicamente xD
Salimos en la habitual dirección rumbo hacia Alcantarilla y vía de servicio. En ese rato lo hemos pasado un poco mal, porque como es lógico el cuerpo aún no ha entrado en calor (en el poco calor que podía entrar a esas temperaturas) e íbamos poco menos que rabiando de frío, porque sobre todo las manos y los pies, por muchos neoprenos y wind-stopper que se les ponga, con estos fríos poco hay que hacer...
Así seguimos por la via de servicio, intentando entrar en calor y deseando que la temperatura ganara algún grado al alza...
En Librilla giramos a la derecha rumbo a la Cola del Caballo, y en cuanto la carretera se empina ya con más regularidad, enseguida se van por delante Oscar y Bleda, que iban a hacer la subida en intensivo, mientras nosotros cuatro nos lo tomamos con bastante más tranquilidad.
Arriba nos hacemos una foto que resulta una estampa bastante navideña, con Sierra Espuña nevada al fondo.
Así seguimos por la via de servicio, intentando entrar en calor y deseando que la temperatura ganara algún grado al alza...
En Librilla giramos a la derecha rumbo a la Cola del Caballo, y en cuanto la carretera se empina ya con más regularidad, enseguida se van por delante Oscar y Bleda, que iban a hacer la subida en intensivo, mientras nosotros cuatro nos lo tomamos con bastante más tranquilidad.
Arriba nos hacemos una foto que resulta una estampa bastante navideña, con Sierra Espuña nevada al fondo.
Seguimos en dirección a Fuente Librilla, con intención de subir a La Perdiz por Gebas, pero cuando llegamos al cruce donde empieza la subida hacia Sierra Espuña, nos lo encontramos vallado y dos agentes forestales nos dicen que está cortada la subida por las placas de hielo. Así que con el rabo entre las piernas y con gran desilusión, ya que nos hacía ilusión ver la nieve, seguimos hacia abajo, pero cuando llegamos al cruce donde empieza la subida a La Marina, no dudamos demasiado para decidir tomarlo e intentar hacer la subida por ahí, esperando tener más éxito que por el otro lado.
Nuevamente Oscar y Bleda se van hacia arriba otra vez para hacer la subida también en intensivo, mientras nosotros cuatro nos lo volvemos a tomar con más calma, disfrutando del paisaje que aún no era nevado.
En el cruce hacia el trasvase nos volvemos a encontrar una valla prohibiendo el acceso para continuar la subida, pero en esta ocasión al preguntarle a los agentes forestales que allí había también, nos dejan pasar y la alegría no es poca...
La subida se hace bien a gusto porque se va más en caliente (luego la bajada sería otro cantar). Al pasar la larga recta con los pilones a la izquierda, donde la carretera ya pasa al otro lado de la montaña, dado que a partir de ahí las zonas de umbría y la altitud aumentaban... empezamos a ver ya la nieve y en abundante cantidad.
Nuevamente Oscar y Bleda se van hacia arriba otra vez para hacer la subida también en intensivo, mientras nosotros cuatro nos lo volvemos a tomar con más calma, disfrutando del paisaje que aún no era nevado.
En el cruce hacia el trasvase nos volvemos a encontrar una valla prohibiendo el acceso para continuar la subida, pero en esta ocasión al preguntarle a los agentes forestales que allí había también, nos dejan pasar y la alegría no es poca...
La subida se hace bien a gusto porque se va más en caliente (luego la bajada sería otro cantar). Al pasar la larga recta con los pilones a la izquierda, donde la carretera ya pasa al otro lado de la montaña, dado que a partir de ahí las zonas de umbría y la altitud aumentaban... empezamos a ver ya la nieve y en abundante cantidad.
A esas alturas comprobamos también que han debido quitar la barrera abajo, porque empieza a haber un tráfico ascendente muy abundante, cosa bastante molesta, sobre todo cuando algún macarra nos intenta adelantar en esas condiciones hasta en las curvas, poniendo en peligro su integridad, la de cualquier otro coche que pudiera venir de frente, y sobre todo la nuestra.
Nos encontramos a Oscar y a Bleda bajando y nos despedimos de ellos, ya que se volvían a Murcia inmediatamente.
Con mucha maña a partir de aquí, viendo por donde metíamos la rueda para que no nos patinara con las placas de hielo, hemos completado la subida, llegando hasta el área recreativa de la Fuente del Hilo, donde nos hemos echado unas mítikas fotos.
Nos encontramos a Oscar y a Bleda bajando y nos despedimos de ellos, ya que se volvían a Murcia inmediatamente.
Con mucha maña a partir de aquí, viendo por donde metíamos la rueda para que no nos patinara con las placas de hielo, hemos completado la subida, llegando hasta el área recreativa de la Fuente del Hilo, donde nos hemos echado unas mítikas fotos.
Tras echar unas risas allí, empezamos a asumir que la miseria que nos espera para bajar no va a ser ninguna broma. Así que nos ponemos a ello, acabando por tener que parar cada cierto tiempo porque la sensación de congelaciones en las manos era importante. El que peor lo ha pasado en estos momentos ha sido Fabio...
Ha habido que extremar la precaución en esa zona de la bajada hasta pasar al otro lado de la montaña, e incluso en un momento en el que subían coches y hemos parado un momento, me he llevado un buen sobresalto porque iba detrás de Juangre y he visto como la rueda de atrás le patinaba con una placa de hielo y poco ha faltado para que se fuera al suelo.
Finalmente libramos esa zona nevada y helada, y podemos completar algo más ágilmente el resto de la bajada, esperando abajo un poco a Fabio, que el pobre ha pasado un verdadero calvario con el frio y ha tenido que pararse más veces que nosotros, tardando algo más en llegar abajo.
Ya reunificados los cuatro ponemos rumbo a la vía de servicio, donde se pone a comandar la pequeña grupeta la ardilla, con un ritmo más que vivo (poco rato hemos ido por debajo de los 40 km/h). Yo he intentado darle algún relevo, pero se ve que quería probarse un poco o llevaba muy buenas sensaciones y quería seguir tirando, así que a poco que yo asomaba el hocico, volvía a apretar para seguir al frente, apuntando además que yo tampoco es que fuera muy cómodo, ya que eso de rodar botando a mil por hora por encima de un asfalto en tan pésimas condiciones, no es algo que se me de muy bien, con lo cual tras un par de infructuosas intentonas de darle relevo, ya lo he dejado hacer a él solo.
Así de rápidos hemos llegado a Alcantarilla, donde me ha llamado la atención la ausencia de viandantes respecto a lo habitual, seguramente fruto del intenso frío que a esas horas aún hacía (no creo que hayamos pasado de los 8ºC) y completamos también de manera viva el resto del recorrido hasta Murcia.
Fabio se despide de nosotros junto al río Segura, ya que prefiere irse a casa directamente dado que ha llegado el momento de su místiko pinchazo xD y nosotros tres nos encaminamos hacia Atalayas, donde Juangre y Fran me hacen compañía mientras recojo y meto la bici en el coche, y tras unos escasos minutos de charla, ya que hoy el frío no invitaba mucho a alargar la conversación, se despide primero Fran y enseguida Juangre y yo hacemos lo propio.
Día inolvidable, nos ha encantado ver la nieve en Sierra Espuña. Lo hemos pasado mal por momentos con el intenso frío, pero ha merecido la pena con creces.

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