Por fin ha llegado el día del stage. Habíamos tenido muchas dudas en los días previos sobre si finalmente podríamos irnos, dado que las previsiones meteorológicas no eran muy halagüeñas, pero finalmente la cosa pintaba mejor, así que para allá que decidimos irnos Fabio, Juangre, Alberto y yo.
Salí temprano del trabajo el viernes con la idea de adelantar lo máximo posible para estar cuanto antes en Murcia y partir hacia Castellón para no llegar a unas horas muy tardías. Pero la cosa se complica cuando mi amigo Jose Carlos, que es el dueño de la residencia canina donde he dejado a mis perros, me dice que le es imposible atenderme antes de las 17 horas. Así que me tomo la cosa más tranquilamente en casa y con no poca pena me despido de mi gato (la primera vez que lo dejo solo en casa cuatro días, aunque por fortuna ahí ha estado mi buen amigo Antonio para cuidarlo estupendamente) y me voy para allá.
El retraso sobre la idea que llevaba se acrecienta cuando llego a la residencia canina y Jose Carlos se pone a darle a la lengua que da gusto, porque es un amigo al cual hacía muchos años que no veía (al cual he reencontrado por medio de un amigo en común que tenemos), y teníamos mil cosas que contarnos… y tampoco quería cortarlo yo muy secamente, aunque en cuanto pude me escabullí como una comadreja alegándole que mis amigos me esperaban en Murcia y ya iba bastante tarde.
Así que allí dejo a mis perros y me voy para Murcia más bien ligerico xD llego a casa de Juangre (no sin perderme antes, ya que no recordaba como se llegaba allí en coche), y echamos otro ratico para montar la baca para las bicicletas. Luego pasamos a por Fabio y tras ello nos vamos hacia Alcantarilla para recoger a Alberto. La preocupación al montar su pesada bici en el último extremo desocupado de la baca no fue pequeña, al dudar de la estabilidad y resistencia de la misma ante la colocación de esta última carga xD
Así que salimos dirección Benicassim sobre las 8 y pico creo. El viaje estuvo amenizado musicalmente por La Polla Records xD y así trascurrieron esas tres horas y pico, calculando que finalmente llegaríamos a tiempo para llegar a las 12, hora tope para pasar el coche dentro del camping, cosa que conocimos tras recibir yo la amable llamada telefónica de una de las chicas de recepción del alojamiento.
Reseñar que durante el trayecto las dudas sobre si la baca aguantaría el peso de las bicis en el lomo del Picasso no eran pequeñas, y cada vez que los de atrás (Fabio y Alberto) observaban mucho meneo en el artilugio les caían las gotas de sudor por la sien xD.
Así que sobre las 11:30 llegamos y tras alguna duda, encontramos nuestro alojamiento, un “mobil-home” que viene a ser una casa de estas de paredes prefabricadas, con 24 metros cuadrados de superficie, con lo cual comprobaríamos a no mucho tardar que no íbamos muy sobrados de espacio precisamente xD
En las dos habitaciones no había mucho espacio más allá del que ocupaban la cama de matrimonio en una (donde durmieron Alberto y la ardilla xD) y en la otra habían dos camas individuales cual cajas de cerillas, así que con esta situación, los macutos se iban quedando en la cocina-sala de estar, en el poco espacio que había junto a los dos dormitorios, ocupado ese espacio también por la estufa, la cual según decía Juangre, hacía las veces de rotonda para organizar el tráfico de personas en el poco espacio que había xD
El baño no estaba mal, aunque no tenía ducha (había que ir a las duchas comunitarias, que eso si, estaban al lado de nuestra casica, y estaban bastante curiosas y con agua caliente en todo momento).
La parte que más me gustaba era la de la mesa, rodeada de un asiento acolchado a lo largo de tres de sus lados, un rinconcico bastante acogedor que ha sido testigo de la gran mayoría de nuestras conversaciones surreales, de nuestras pijás a reir, y de las partidas a cara de perro al Pro-evolution en la Play xD
Tras describir nuestro eventual hogar y volviendo a la noche en la que llegamos, a esas horas nos dispusimos a cenar… como no, pasta (en mi vida he comido tanta y en tanta cantidad xD). Mientras la preparábamos, nos percatamos que encima del fregadero había un cartelito que ponía “agua no potable”, así que como habíamos visto una fuente de agua en la entrada del camping, descartada la idea de beber agua del grifo, fui a preguntarle al vigilante si el agua de la fuente era potable. Al hombre, un ecuatoriano muy amable pero algo ambiguo en su forma de dar las explicaciones, le vine a entender que el agua era potable pero que su sabor no era muy bueno… total que llené la jarra que me había llevado, y en la cena, confiado, me bebí toda la que me apeteció (Fabio tuvo la precaución de no beber porque no se fiaba mucho, y Alberto y Juangre bebieron menos que yo seguramente).
Al rato nos fuimos a dormir (a este punto he de reseñar que la cama de Fabio fue abandonada ayer por él en el mismo estado en el que se la encontró, es decir, ni le quitó la colcha tras las cuatro noches que durmió en ella… conforme caía, con las zapatillas, el chándal y el gorro de lana puesto,… así amanecía, eso si, previamente habiendo apartado con la mano hasta tirarlo al suelo antes de tumbarse, todo el amasijo de ropa sucia, comida, desmontables, zapatillas, barritas energéticas y demás enseres que allí se iban acumulando paulatinamente, para hacerse un hueco en la cama y dormir con una manta encima) esperando la primera jornada…
- DIA 1 (104,5 kms)
El despertador suena a las 7:30, nos levantamos y desayunamos echando un buen rato de cachondeo, de risas y mirando la tele. La cadena favorita acabó siendo los 40-latino, donde aparecían un buen número de payas contoneándose xD aunque por momentos también degustamos entre otros un buen ratico del Canal Intereconomía xD
Hoy era el único día que había que desplazarse en coche para hacer la ruta diseñada por Fabio, así que tras unos treinta kilómetros y algunos problemas para encontrar un lugar de aparcamiento medianamente aceptable y que diera cierto margen de tranquilidad para pensar al menos que cuando llegáramos de vuelta la baca siguiera donde la habíamos dejado xD acabamos por aparcar en la población de Figueroles, desde donde empezamos sin más dilación el puerto de Remolcador, el cual nos pareció muy bonito y además fácil de subir, con descansillos y sin problemas ya que las fuerzas aún estaban intactas.
Tras la foto de rigor y la bajada, nos encaminamos al que era la “Cima Coppi” del stage, el puerto de Puertomingalvo, con sus 1.450 metros de altitud, puerto que en buena parte pertenece al Maestrazgo turolense. De camino hacia él yo ya empecé a notar que lo que no había sacado de mis tripas antes de salir del camping, estaba pidiendo paso para salir ahora… con prisas y sin decir “por favor”… aún así me quería resistir como gato panza arriba con tal de no perjudicar a los compañeros por hacerlos parar o ralentizar el ritmo, así que nos fuimos metiendo en el puerto, el cual se va haciendo más duro conforme más asciendes, tanto por el asfalto que iba empeorando poco a poco, como por los porcentajes en la parte de arriba, que iban rondando los 12 y 13% e incluso algo más en las zonas duras.
A mitad del puerto ya iba siendo yo consciente que el problema fisiológico que llevaba no era fácilmente esquivable y que había que darle solución, así que le dije a los demás que continuaran que yo me quedaba debajo de un pino que me había gustado allí a hacer mis cosas. Sin ánimo de ser escatológico, lo que salió de allí no tenía pinta de sugerir que mi tracto intestinal estuviera en plenas condiciones precisamente… con el añadido de que no disponía yo de papel higiénico ni similar para terminar la faena con unas mínimas medidas higiénicas.
Así que tras retomar el camino en tan lamentable situación donde la espalda pierde su dignísimo nombre, fui lo más apretado que pude para hacer esperar a los compañeros lo menos posible, sin pasarme en exceso de pulso por otra parte. Así llegué arriba donde me estaban esperando y nos hicimos la fotico de rigor. Otro CIMA para la buchaca.
Yo a esas alturas no me notaba mal, aunque estaba claro que algo no estaba funcionando muy bien dentro de mi xD pero el pulso me subía bien y se iba completando la jornada de manera medianamente digna.
Así que tras descender el puerto por la misma vertiente por la que lo habíamos subido, comprobando ya con suma claridad que el poco peso de Alberto no le hace alcanzar grandes velocidades precisamente en esas lides, y no sin superar antes un sin fin de repechos bien largos y duros, nos encaminamos hacia la última dificultad montañosa de la jornada, el puerto de la Cola de Caballo.
A esas alturas, a mis padecimientos intestinales se empezaba a sumar una molestia en uno de mis pies por culpa de una dureza que se me ha hecho en el lateral, la cual se me ha debido agravar porque ya llevo bastantes tiradas de este kilometraje y no me había molestado nada o poco, y por momentos se iba agudizando e iba viendo las estrellas puntualmente.
El puerto acabó resultando infinito… es el típico puerto que estás viendo ahí el final arriba, cuando en el horizonte ya adivinas (o crees adivinar) que no hay nada detrás y que vas a coronar… y cuando llegas te encuentras otra bajada a otro valle o pseudo-valle, y tira pa arriba otra vez otro ratico… así fueron dos o tres veces, de manera que yo iba ya un poco frito entre unas cosas y otras. Fui con Fabio hasta que al final las molestias que llevaba en el pie acababan por incomodarme tanto que hasta pierdes el ritmo y se me fue marchando, mientras Alberto y Juangre se quedaron un poco más atrás, porque si mal no recuerdo, el cadete ya iba algo justico a esas alturas tras tantos repecheos, y la ardilla se quedó junto a él.
Cuando efectivamente llegamos a la cima, le dije a Fabio que me sujetara la bicicleta porque yo tenía que ir a hacer nuevamente lo que, como se suele decir, nadie puede hacer por mí, así que busqué tras unas matas y árboles toda la intimidad que pude, y allí alivié las tripas nuevamente. A esas alturas con este problema aún dando por saco, la sensación de deshidratación era ya bastante notable, de manera que al terminar los numerosos repechos que nos quedaron tras coronar y ponernos a descender, me paré irremisiblemente en una gasolinera y me tomé dos latas de Aquarius sin pestañear y otra al llegar al coche de la misma forma…
Unos pocos kilómetros después llegamos a mi coche, donde comprobamos con suma satisfacción que la baca del coche seguía donde la habíamos dejado, y tras cargar el coche con las bicis, nos fuimos de vuelta al camping.
Las segundas partes de los días han sido muy agradables en el mobil-home, donde primero nos hemos ido poniendo ciegos a comer, y luego nos tirabamos ahí un buen rato echando unas risas, o viendo la tele o jugando a la Play xD yo me llevé un libro para hacer un ratico de lectura, pero pronto comprobé que en tan reducido espacio y con el cachondeo que teníamos montado, la capacidad de concentración que iba a poder disponerle al libro iba a ser bastante menor de lo mínimamente necesario xD
- DIA 2 (121 kms)
En este día la salida se iniciaba sobre la bici desde el mismo camping, con lo que apuramos algo menos el despertador y Juangre lo puso a las 8:00, aunque el rato del desayuno, las risas y las bromas se prolongó más de la cuenta y acabamos saliendo bastante tarde.
El día se presentó muy bien otra vez en el aspecto meteorológico, con sol y poco viento. El primer puerto, el Desierto de Las Palmas, se puede decir que empezaba en el kilómetro 0, y al menos yo con un poco de dolor de patas, iniciamos la subida, que sorprendentemente no hace honor al nombre del puerto, porque nos resultó muy bonito, con mucha vegetación, curvas de herradura, un asfalto muy bueno, y realmente fue una subida que disfrutamos mucho. En cuanto a mi, parecía recuperado ya de mis problemas fisiológicos del día anterior y subí bastante cómodo. Mientras subíamos, mirábamos hacia arriba, donde se divisaban unas antenas, y todos pensábamos que la cumbre estaba ahí… y efectivamente ahí estaba, pero la idea inicial no era llegar hasta allí, ya que para acceder hasta esa cima propiamente, había que tomar un desvío desde la carretera general y meterse en una carreterilla estrecha en la que el firme dejaba bastante que desear y subir dos o tres kilómetros durísimos (yo vi en el Garmin porcentajes instantáneos del 22% y Juangre me dijo que llegó a ver algún 24% si mal no recuerdo), aún así no nos lo pensamos mucho y nos encaminamos sin muchas dudas a afrontar ese añadido no previsto inicialmente, y la verdad que aunque porcentajes tan salvajes se hacen aún más duros a estas alturas de la temporada, los cuatro salvamos la papeleta sin mayores problemas. Arriba como no, la foto de rigor. Las vistas son impresionantes, lo que veíamos era más grande que América y más que Asia xD se veía toda la costa e incluso creíamos adivinar Mallorca allí a lo lejos en la mar xD
Tras comernos alguna barrita, nos disponemos a bajar, y ese tramo se hace duro para los brazos ya que había que ir frenando bien fuerte. Las zapatas de mi bici se ponen ardiendo porque menudo ruido metían con el rozamiento en la llanta llegado a un punto.
Cuando llegamos al cruce con la carretera general nos paramos un momento a darles un respiro a los brazos y deshacemos parte de la subida realizada al puerto del Desierto de Las Palmas, desviándonos a media altura aproximadamente por una carreterilla que nos llevaría a otra carretera de montaña por ahí perdida,… en el preciso momento en el que al Garmin se le ha ido la olla, ha perdido el trayecto y ya no lo ha vuelto a encontrar hasta la vuelta más o menos a la altura de ese punto… así que tras equivocarnos en la dirección y tener que desandar unos cuantos kilómetros, finalmente tomamos la ruta correcta para encaminarnos a la segunda subida del día, el Puerto de la Sarratella. Es posiblemente el puerto del stage que menos nos gustó a los cuatro, ya que el paisaje es bastante pobre y el puerto en si no me despertó a mi particularmente mucho encanto. Reseñar que Alberto a estas alturas iba cumpliendo muy bien y se le veía muy entero en este primer test de su vida en bici de carretera, dada su juventud.
A mi a estas alturas el pie ya me estaba dando el follón también, pero solo quedaba que aguantarse y tirar para adelante, como es lógico.
Tras coronar, paramos a repostar agua en la fuente de un pueblo, no sin antes preguntar sobre la potabilidad de la misma, a la que un lugareño nos dijo que no había problema en beberla (yo ya no me creía nada visto lo que pasé el día antes, pero bueno, había que beber).
Tras comernos otra buena cantidad de repechos (la zona está bien provista de ellos) llegamos a la última ascensión del día, el puerto de la Bandereta, puerto que se nos asemejó por sus características en buena medida a “nuestro” Benizar, ya que es un puerto largo y combina algún descansillo con rampas bastante duras.
Empezamos todos juntos pero al poco me percato de que la cara de Alberto se me antoja seria, y le pregunto que si va bien, a lo que él me contesta que si,… pero algo me dice en esos momentos que las palabras y los hechos no van por el mismo camino, así que mientras Fabio y Juangre suben a su ritmo, yo me quedo con Alberto, comprobando que conforme se desarrolla la ascensión, va bastante peor de lo que yo pensaba, y que las fuerzas se le van por momentos. El chaval le ha echado lo que hay que echarle, porque iba clavadísimo pero ni abría la boca y ahí ha ido haciendo con la cabeza agachada hasta que hemos llegado arriba y Juangre y Fabio nos esperaban.
Tras la bajada, hemos tenido que hacer un ratico de llano a relevos, y entonces hemos descubierto en nuestras carnes la última encerrona del día, la carreterilla que habíamos descendido al bajar el Desierto de Las Palmas (cuando uno baja lo asume con más alegría que cuando tiene que subir a la vuelta lo bajado a la ida) un “repecho” de dos o tres kilómetros por una carretera estrecha, que combinaba descansillos con 10, 12, 15% e incluso algo más puntualmente… yo iba viendo lo que quedaba por las indicaciones del Garmin y al ver como iba Alberto, lo iba medio engañando diciéndole que quedaba algo menos de lo que realmente quedaba y cosas así xD a todo esto se nos había hecho bastante tarde entre unas cosas y otras y el sol ya estaba cayendo. Así que en la parte final del repecho se veía al fondo de una senda de árboles con el atardecer de fondo (realmente era una estampa muy bonita), con Juangre y Fabio esperándonos al final, y Alberto aún en esas tenía tiempo para bromas y me iba diciendo “veo la luz!!, ya veo la luz!!!!”.
Así que llegamos y terminamos de bajar el puerto del Desierto de las Palmas, para llegar al camping, no sin antes echar unas buenas risas en las calles de Benicassim al ver la cara que llevaba Albertico xD menos mal que ya habíamos llegado porque el pobre iba hasta un poco mareado según nos decía.
Juangre y Fabio se fueron directos hacia el camping, mientras Albertico se quedó conmigo para buscar en algún chino un poco de piedra-pomez para intentar eliminar o suavizar la dureza de mi pie que tanto martirio me estaba causando, y aprovechar también para comprar gel para ducharnos, ya que se nos había gastado.
El resto de provisiones las fuimos comprando cuando nos hizo falta en un Mercadona que teníamos justo enfrente del camping y que nos vino muy bien para el tema del aprovisionamiento básico de pasta… y de las napolitanas de jamón york y queso que tanto le privan al Fabio xD
- DIA 3 (105 kms)
Hoy hicimos propósito de levantarnos algo antes, y sobre todo de salir algo antes, porque la tirada prevista para la jornada era de 150 kilómetros y había que ganarle tiempo al día para llegar a una hora mínimamente decente. Al mismo tiempo, hoy Alberto que ya le había visto el día anterior las orejas al lobo como he relatado, y ya que además tenía que estudiar, prefirió hacerse él por su cuenta un circuito más cortico, subiéndose y bajando el puerto del Desierto de Las Palmas por sus dos vertientes, para volverse al camping terminado ese entrenamiento.
Así que para allá nos fuimos inicialmente los cuatro, ya que el recorrido previsto nos hacía subir esa primera parte del puerto para volver a dejarnos caer nuevamente por ese mítico repecho que antes relataba.
Esta mañana por lo visto tocaba nueva plaga… así que me encuentro que en cuanto nos ponemos a subir el puerto y el pulso sube un poco, el aire no me entraba, era una sensación angustiosa de ahogo y de no meterle a los pulmones el aire que necesitaban. Sospecho en esos momentos que se me ha agarrado más aún al pecho el catarro que llevo arrastrando ya varias semanas (y que posiblemente no soltaré hasta la primavera) porque la noche anterior me desperté de madrugada con bastante frío…
Así que pasados un par de kilómetros y aunque el ritmo no era elevado, decido levantar aún así algo más el pie y subir a mi ritmo y controlando algo más un pulso que llevaba más acelerado de lo que quería, supongo que por culpa de la mala respiración que llevaba encima.
Al final acabo por encontrarme algo más a gusto y entro otra vez en la pequeña grupeta, y en el cruce hacia el repecho nos despedimos de Alberto y seguimos nosotros tres la ruta inicialmente prevista.
Tras salvar los infernales repechos del valle que hay tras la montaña y salir a la carretera nacional (el Garmin se me había vuelto a ir a la luna y había vuelto a perder el trayecto), cogemos la carretera que va hacia la localidad de Cabanes en dirección hacia el pueblo de Adzaneta.
Y aquí viene lo gordo… vamos a relevos por esa carretera hasta que en un puente tenemos un poco de duda, Juangre se va solo hacia delante y nos quedamos Fabio y yo un rato de charleta más tranquilos hasta que llegamos otra vez a su altura, nos ponemos delante y vamos medio hablando en paralelo en una carretera en la que cada dos por tres nos encontrábamos una rotonda y continuábamos recto…
Hasta que llegamos a una nueva rotonda… Fabio iba a mi izquierda en paralelo, él me dijo que había que girar a la derecha… pero yo no lo escuché, con lo cual di por hecho que era otra rotonda más que seguíamos recto,… y él daría por hecho que yo le había escuchado… con lo cual yo quise seguir la dirección para seguir recto, y él la dirección para girar a la derecha. El resultado estaba claro y difícilmente salvable… ostiazo. Tuve la real o irreal percepción en esas décimas de segundo en las que eres consciente de que vas a dar irremisiblemente con los huesos en el suelo de que por un instante pudimos salvar el pescuezo,… pero se nos habían enganchado los manillares y el trastazo ya se hizo del todo inevitable. Fabio cayó sobre su lado izquierdo con la buena fortuna de que no se hizo nada en su maltrecho codo, y lleva las típicas contusiones, dolores y molestias que por suerte hoy le van remitiendo poco a poco. En mi caso, caí del lado derecho, y cuando me levanté no me notaba nada desde el costado hasta el lateral del muslo, además era plenamente consciente del cabezazo que había dado contra el suelo y demás golpes y molestias por diversos lugares del cuerpo. Y el disgusto no fue pequeño al mirar rápidamente el casco que con tanto cariño e ilusión me regalaron mis amigos y compañeros del club junto con nuestro Casao y nuestro Domingo de los Estrellas… y ver que se le había hecho una raja por donde di la ostia, es decir, en la parte trasera derecha. Lo que me corrió por el cuerpo en ese momento para mi me lo quedo.
Juangre me ajustó la maneta izquierda que se me había doblado, y tras revisar por encima las bicis y ver que aparentemente nada grave les había pasado, y al mismo tiempo que podíamos continuar encima de ellas (aunque siendo conocedores que en caliente estas cosas no son como cuando se enfrían), seguimos la ruta con el ánimo de acabar lo que habíamos empezado, aunque cuando algo así ocurre (y aunque hubo tiempo para mirarnos Fabio y yo tras habernos levantado del suelo e incluso pegarnos una carcajada) realmente se te queda el cuerpo y la mente fríos… yo ya anduve esos kilómetros malamente, con una sensación muy grande de estar desconectado mentalmente, me iba quedando en cada repecho…
Además hoy el día se había presentado bastante nublado e incluso había nubes que parecían amenazar lluvia ya llegados a Adzaneta, pueblo a las faldas de los tres puertos previstos para subir. Así que llegados a esta población tomamos la decisión de subir solamente uno de ellos, ya que Fabio iba bastante dolorido y yo por el estilo, con lo cual y tras una serie de dudas (ya que el Garmin seguía con el trayecto perdido) y algún equívoco, cogimos la dirección buena para subir el que fue único puerto del Día, Xodos. El puerto tenía un asfalto impecable y era fácil de subir salvo algún tramo que se pegaba algo más. Aún así y siguiendo la tónica que antes relataba, yo me iba quedando por pura desactivación mental,… ni me subía el pulso ni yo hacía porque me subiera… llevaba una sensación de tristeza bastante grande.
Fabio tampoco iba para muchos trotes y la subida se vino desarrollando con Juangre marcando un poco el ritmo, y Fabio y yo dejándonos caer de vez en cuando en mayor o menor medida, y finalmente Fabio enganchó con Juangre y yo me quedé definitivamente descolgado. Así llegamos a la cima y entre los ánimos que llevábamos y el día tan feo que hacía, ni tan siquiera hubo la habitual foto de rigor que atestiguara la ascensión. Sin más dilación y pasando yo al menos bastante frío, nos dispusimos a bajar, comprobando que mi rueda delantera me hacía un extraño ruido, lo cual daba que pensar que era algún resultado más de la caída, comprobando con posterioridad que se me había hecho una raja en la llanta y que el ruido era el que se producía al pasar la zapata del freno por dicha avería cuando frenaba.
Así llegamos nuevamente al pueblo de Adzaneta y seguimos ya deshaciendo el camino andado camino del camping. Antes de coger la carretera nacional de Cabanes tuvimos que salvar una dificultad montañosa, el Coll de La Basa, y ahí para variar cuesta arriba se fueron hacia delante Juangre y Fabio, y yo siguiendo la tónica me empecé a quedar y me abrieron bastante hueco. Esos fueron para mi los peores momentos, me invadió una gran tristeza, pensaba mil cosas… en Fabio por los suelos después del año tan malo que lleva padeciendo con su codo, sintiéndome plenamente culpable de ello, en el casco que con tanto cariño me regalaron todos y que me ha durado dos telediarios precisamente, esa sensación de insatisfacción tan grande por no cumplir con los objetivos que no nos habíamos marcado y la rabia de darme cuenta que el stage se iba a la mierda en su parte final por esto… y como siempre en los momentos de máxima tristeza y miserias se acrecienta el recuerdo de mi madre, y el resultado de tantas cosas feas que me rondaban por la cabeza fue que acabé subiendo ese puerto con lágrimas como puños cayendo por mi cara.
Cuando coroné fui acercándome poco a poco a los dos amigos que me iban esperando, y a partir de ahí Juangre se dedicó a tirar en modo monólogo de los dos maltrechos compañeros.
Llegamos al repecho que enlaza con el puerto del Desierto de Las Palmas, y en esta ocasión es a Fabio a quien le vienen los siete males después de los ya cien kilómetros del día a esas alturas (unos ochenta después de habernos caído) y se deja caer subiendo a su ritmo, mientras yo me empeño en meter el ritmo que puedo para acabar con la agonía cuanto antes, así que subo junto a Juangre todo ese tramo, y al unificarnos ya nos dejamos caer hacia el pueblo y el camping.
Llegamos al mobil-home y pillamos al cadete durmiendo en la sala de estar acurrucado con una manta xD cuando supuestamente iba a aprovechar su corta salida para estudiar (alomehó xD), nosotros bromeamos preguntándole si se había dado una “duchaja” xD se sorprende al vernos llegar tan pronto y le informamos de lo acontecido.
Fabio y yo nos vamos hacia la ducha en un paseo que daba pena ver… uno cojeando por un lado y otro por el otro… y allí nos pegamos una buena y larga ducha y observamos de primera mano los diversos refregones que llevamos por el cuerpo…
De vuelta a la chabola, Albertico muy amablemente se dedica a ponernos la mesa y la comida, y al estilo de las pasadas tardes se nos ha ido pasando esta, aunque a última hora Alberto, Fabio y yo nos acercamos al Mercadona a comprar alguna provisión, y tras salir del hipermercado decidimos dar un corto (y lento xD) paseico hacia la playa, donde nos paramos un rato disfrutando del bonito paisaje, hablando y echando unas risas.
Así se fue acabando el día y yo particularmente acabé metido en esta ocasión más pronto que tarde en la cama, aunque sin muchas ganas porque aunque estaba cansado, los golpes acaban doliendo más acostado, y de hecho ni Fabio ni pasamos muy buena noche…
- DIA 4 (salida suspendida)
La idea era ver como amanecíamos Fabio y yo para intentar afrontar la que iba a ser la cuarta y última etapa, pero como cabía esperar por otra parte, la caída ya había hecho poso y aunque Fabio puso voluntad y decía que “se puede intentar” y yo proponía que como poco nos acercáramos al pie de los puertos en coche y al menos hiciésemos alguna ascensión, finalmente supongo que se impuso la cordura o la lógica, y la salida de hoy quedó definitivamente cancelada.
Con lo cual nos tomamos la mañana con mucha más tranquilidad, apuramos más el rato de desayuno y risas, y después nos dispusimos a recoger los bártulos e ir cargando el coche, deseándoles buena suerte a las mujeres de la limpieza que veíamos pasar por el buen ánimo que se nos antojaba que iban a necesitar para acometer la tarea que se les avecinaba en nuestro mobil-home (y no precisamente porque lo hubiéramos dejado sucio o roto xD).
Alrededor de las 12:00 nos despedimos del camping, el cual nos ha gustado mucho realmente (todo un acierto) y partimos hacia las Murcias. Como no llevamos prisa, conduzco con mucha tranquilidad y al menos a mi el viaje se me ha hecho muy divertido y ameno, porque no hemos parado de cascar, y así tranquilamente hemos llegado a Murcia sobre las 16:30 o así si mal no recuerdo…
Sucesivamente hemos ido descargando las bicis y equipaje de Alberto primero, Fabio después y finalmente de Juangre, y me vuelvo para Cartagena con muchas ganas de ver a mis perros y a mi gato.
Llevo desde ayer haciéndome la hipotética y estéril pregunta de si repetiría el viaje tal cual… lógicamente aunque solo fuera por no volver a ver a Fabio por el suelo, la respuesta sería “no”, pero quitando eso, la respuesta es aplastantemente “si”, porque las risas, las bromas, la convivencia, la bici, los puertos, el ver como Alberto empieza a creérselo y a crecer como ciclista,… los ratos buenos aplastan a los malos. Así ha de ser y así ha sido… una vez más.
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