Recorrido: Murcia-Archena-Alto de Ricote-Campo del Cagitán-Alto del Calvario-Alto de Espuña-La perdiz-Alhama-Murcia. 159 km. Hora de salida: 7:50 a.m.
Salida tremenda la de hoy. Quedamos tempranísimo desde las Atalayas. Hoy Oscar también se viene con nosotros para hacer parte del recorrido, le toca extensivo. Al llegar al royo, comienza la tela, plato grande, y a ponerse en formación en fila de a uno, y a dar relevos. Oscar va agazapado ahí detrás para que no le de mucho el aire porque no quiere pasarse de lo que le toca hacer. Así que Fabio, Juangre y yo vamos dándonos relevos con alegría y avanzando rápido. A la altura de Ceutí, Fabio pilla una piedra que no ha podido esquivar y pega un bote que por poco le hace acabar en el suelo, milagrosamente no pincha. Yo voy avisando de los baches, agujeros y piedras, pero claro a veces el que va detrás si no va atento termina tragándose algo, y eso es lo que le pasó a Juangre en Archena, se termina metiendo en un agujero y acaba pinchando, así que paramos para que repare. De nuevo en marcha, y ya estamos otra vez dando relevos a buena velocidad. Pasado Ojós tras el descenso, en una curva a derechas y mientras Fabio iba en cabeza, veo una sombra ir directa contra Fabio, él no sabe lo que es e intenta apartarse porque ve que algo le va a topar, y resulta ser un pajaro suicida que se estrella contra su Hed Jet trasera,...pobre pajaro, los radios planos de la rueda y la cadena terminan con la vida del pobre pájaro que acaba revoloteando en el suelo. Pronto llegamos al cruce para subir hacia Ricote, y Oscar se pone en cabeza para marcar ritmo, porque en las subidas tiene que ir a intensivo, así que a sufrir toca. Yo me estoy notando bien, parece que voy mejorando tras el bache de marzo por el maldito resfriado y la subida la hago bastánte cómodo. Tras pasar Ricote y coronar el puerto, continuamos hacia el Campo del Cagitán por una carretera pestosísima, llena de toboganes, que te hacen polvo las piernas, pero todavía vamos enteros y continuamos rodando a buena velocidad dando relevos. Al llegar al Campo del Cagitán el viento comienza a hacer de las suyas y empieza a soplar fuerte y de costado y así lo llevamos hasta el alto del calvario. Sin más historia nos plantamos en Pliego para subir el alto de Espuña, y ahí comienzan a encenderseme las alarmas, estos tios están muy fuertes y el pulso me está subiendo y me noto bajón, el inicio de una posible pájara, no puede ser, si he ido comiendo todo el día, así que levanto algo el pie y a comer todo lo que llevo y a beber. Termino de coronar y en el descenso me uno al grupo, pues me habían sacado unos metros. Ahora tenemos en mente subir a la perdiz por las cuestas del marqués, pero hasta llegar allí se hace duro el trayecto porque el viento sopla fuerte de morros, y yo voy bastante justo pero voy pasando a los relevos para que no se cargen ellos todo el trabajo, así que al llegar a Gebas el tio del mazo me iba avisando de que estaba llegando, por lo que le digo a estos que continuo a mi ritmo para no cascar y tratar de espabilarme. Nos despedimos de Oscar porque dice que por hoy ya está bien y que se va por Alhama hacia casa y se recoge. En el cruce de las cuestas del Marqúes giramos a la derecha para enfilar la subida. A pesar de descolgarme, durante un buen rato llevo a pocos segundos a Juangre y Fabio que deben subir tranquilos, pero yo voy a lo mío. Pronto veo en la zona de curvas de herradura que Juangre se pone a subir con ganas y termino de perderlo de vista. Fabio, que tiene por costumbre no comer nada cuando va en bici, termina por petar y Juangre lo deja atrás y continúa solo hasta la cima. A falta de 1 km para coronar la puñalá veo a Fabio que va dando bandazos de un lado a otro de la carretera, pronto lo engancho, me pongo a su altura, y le digo, que ha pasado?, a lo que él me responde: acho, ná, lo que tenía que pasar, cosas del ciclismo, es lo que pasa cuando te la juegas a todo o nada, xxxxxdddddd.... yo me troncho con él, ja ja ja..... Yo trato de darle una barrita y hacerle que se la coma, pero desestima esa opción y no hay manera de hacerle que coma.
En fin, en la bajada de la puñalá parece que me termino de espabilar y decido subir la perdiz, esta vez ya con mejores sensaciones por lo que decido subir rápido y apretar algo, esta vez con buen ritmo. Fabio ya va petado y va directo hacia La Marina sin subir la Perdiz. Paramos en la marina para repostar, y luego en Alhama para que Fabio se coma las míticas empanadillas de la gasolinera, dios, que buenas están. Tras un breve descanso, nos ponemos de nuevo en ruta, y esta vez dios se alía con nosotros y nos da viento de culo hasta Murcia, menos mal. Al principio empezamos rápido, pero como pinché la rueda en la mierda de via de servicio que está que da pena, tras reparar el pinchazo ya vamos con calma hasta Murcia rodando a buen ritmo, pero tranquilos. En Murcia me despido de Fabio y de Juangre y me voy a Santomera, llegando a mi casa con 181 km y una velocidad media de 27 km/h.
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