Por fin llegaba el tan ansiado día, el día en el que pensaba tanto allá por el mes de Noviembre del año pasado cuando comencé a preparar la temporada 2010. Tenía muchas ilusiones puestas en este día, y todo apuntaba a que llegaba a la marcha como nunca, pues llevo un mes de mayo muy agraciado, con muy buenas sensaciones encima de la bici, notándome siempre sin cadena, pero hoy, hoy no iba a ser el día soñado, así que me tengo que conformar con las sensaciones vividas en Ayora, que iba súper, y en Requena , donde fui aún mejor.
A las 7.30 de la mañana nos dábamos cita en Atalayas, Peri, Fabio, Oscar, Bleda, Joaquín, Javi, y Juangre, este último acompañado por Natalia. Desde allí partimos en caravana hacia Moratalla para reunirnos con el resto de chicos del club que íbamos a correr, que eran Carlos, Cadete y Ferni, pero fatalidades del destino, Carlos y Cadete han sufrido un accidente de circulación, y aunque afortunadamente salieron indemnes, el asunto les imposibilitó el poder estar en Moratalla.
Vamos con el relato de la marcha.
Hoy tenía intención en estar bien colocado en la salida, algo crucial si quieres coger una buena rueda, así que sin demoras me voy rápidamente directo a la salida y cuando llego no hay mucha gente. El resto del club se demora más en llegar y se sitúan más atrás. Mientras el speaker ameniza los instantes previos a la salida, por un lateral veo pasar a Valverde y a Luis León, que van directos hacia la parte delantera del pelotón para el protocolario corte de cinta con las autoridades.
A las 10.00h. se da la salida, y pronto se pone el pelotón en marcha. Fue una salida bastante rápida porque enseguida se estiró el grupo. Yo tuve un pequeño percance en la salida porque al intentar meter el pie en el pedal, el corredor que iba delante de mí se enganchó con otro y frenó en seco y yo tuve que pararme y me adelantó bastante gente, pero pronto me puse en marcha y comencé a remontar rápidamente posiciones. Toda la recta del pabellón fui lanzado adelantando a gente, hasta que en la primera curva en la que comienza la subida propiamente dicha ya estaba en cabeza de carrera, en la primera fila, junto a Valverde, Luisle y compañía. Hoy me notaba bien desde el principio. Las patas respondían, y si otros años ya desde el comienzo comenzaba ahogado y veía como me pasaba todo quisque sin misericordia, he podido aguantar decentemente la primera mitad de la subida, manteniendo bien el pulso y la posición. Justo al llegar la parte dura del puerto me adelanta el ruso como un misil, y me da ánimos, baja dos coronas y tira para adelante. Fue ahí donde se la primera selección, porque se aumentó el ritmo y se hizo el primer corte y por delante se va un grupo de unos 30 y veo que el ruso consigue meterse. A continuación veo que viene Bleda, que va a la caza de Oscar, pero veo que va algo más castigado que Oscar a juzgar por la cara que llevaba. En ese momento miro el pulsómetro y veo que iba a 187 pulsaciones, aunque no me notaba mal y podía aguantar el ritmo del segundo grupo, pero era consciente de que si seguía así me iba a tostar enseguida así que decido soltar un poco. Tras pasar el cruce que va al santuario Casa Cristo me adelanta Juangre sin decirme nada en absoluto, va concentrado y cuando me adelanta baja un par de coronas y acelera el ritmo. En ese tramo del puerto, la pendiente suaviza así que me he pegado ahí con el para tratar de aguantar su ritmo porque era bueno y no ceder mucho tiempo en esta subida y así se ha formado un grupo muy bueno, viendo por delante a otro grupo numeroso al que hemos dado caza al coronar los álamos.
Corono Los Álamos, y hago una mirada rápida al cartel de Buru. La bajada de los Álamos ha sido bastante rápida, porque por delante iba otro grupo (el segundo en el orden de carrera) al que hemos terminado por enganchar justo al bajar el Alto del campo de San juan. Ese ha sido para mí el rato más agónico de la marcha. He comenzado a bajar el Alto mal colocado y encima de todo dos corredores que iban por delante de mí trazaban mal y han perdido rueda con los de delante y nos han terminado cortando a Juangre y a mí, y hemos tenido que meternos una serie agónica para tratar de no quedarnos cortados. Afortunadamente, el ritmo del grupo se ha suavizado y antes del giro en el cruce de la carretera de Archivel, hemos terminado entrando. Así que se ha formado un grupo muy majo y ya por delante solo transitaba el grupo de cabeza. El ritmo en este tramo hasta llegar a El sabinar se ha relajado bastante, lo que he aprovechado para reponer fuerzas, comer y beber algo. Tras pasar el Sabinar, en la zona de bajada, he remontado posiciones y me he puesto en cabeza del mismo para afrontar ese tramo bien colocado y no verme cortado, y por ahí iba Bleda en cabeza tirando del grupo con un ritmo bastante degollante. Así llegamos al Alto de Nerpio. Lo he comenzado a subir en cabeza pero el ritmo que llevaba el grupo era un poco elevado y me he dejado caer un poco hacia atrás. En la zona nueva, la de la carretera de la Rogativa, he progresado posiciones en el grupo para tratar de pasar los pasos de aguas bien situado. En el primero de ellos, iba a rueda de Juangre, el que por cierto lo ha pasado como si no hubiera agua, deslizándose como si fuera sobre una tabla de surf, he estado a punto de reventar la rueda de atrás porque he pillado de lleno un agujero de la carretera, pero en el segundo he estado más atento y lo he pasado rápido y sin problemas. Salimos de la carretera de la Rogativa a un ritmo rápido y el grupo se ha estirado bastante. Al principio iba bien situado, pero he empezado a encontrarme incómodo y he ido perdiendo posiciones poco a poco, no me notaba cómodo y he perdido bastante fuelle en las patas, y para colmo en cabeza de grupo Bleda iba metiendo un pasodoble, total, que el repecho que hay antes de llegar a El Sabinar me ha hecho daño y ya no me recuperado después, así que en los falsos llanos de subida previos a El Zacatín, los cuales los he afrontado a cola de grupo y haciendo la goma, he soltado rueda y he subido a mi ritmo. En el tramo duro del Zacatín, la carretera me ha puesto en mi sitio y mis sospechas se han hecho realidad, las buenas sensaciones del principio me habían engañado y el sueño de hacer la Moratalla soñada, se estaban esfumando, maldita sea, no puede ser. Por delante el grupo en el que iba se va alejando poco a poco y no podía hacer nada para remediarlo. En el Alto del Zacatín, cargo un bidón de agua fresquita , que amablemente me ofreció el tío de Juangre y en el descenso me uno a varios corredores que se habían descolgado al igual que yo del grupo en el que iba, entre los que se encontraban dos míticos de la peña de Santomera como el Vidal, y Arent, un holandés al que apodamos “El Vandenbroucke”. Junto a ellos completé todo el tramo hasta Letur. En el avituallamiento de Letur, parte del grupo para y yo decido proseguir junto a varios más, puesto que llevo agua de sobra. En ese grupo fuimos a relevos por toda la zona de Socovos y sus duros repechos, y por allí vi a Oscar apeado en una cuneta reparando la rueda y cagándose en Cristo, a la vez que me decía que ese era su tercer pinchazo.
Al girar en el cruce hacia Benizar, los fantasmas del año pasado y del anterior me vuelven a sobrevolar, y comienzo a tener sensación de ir camino de una pájara, así que me comí un gel y una barrita y pensé “que sea lo que dios quiera, la marcha ya se ha arruinado”. El año pasado tuve que bajarme un rato de la bici antes de comenzar Benizar porque llegué empajarado y con los pies rotos de dolor, pero este año me dije a mí mismo que ni de coña iba a pasar por lo mismo, así que confié en el alimento que ingerí, bajé un poco la velocidad, y a esperar un poco. Pasé por el avituallamiento con 4 horas justas. Al comenzar Benizar, las sensaciones malas se me fueron pasando poco a poco, y pude hacer la subida decentemente, animado en gran medida por los ánimos de Sergio que estaba por allí haciendo fotos con su cámara. Sin duda fueron su gritos de ánimo los que me dieron el coraje suficiente para enfrentarme al resto del puerto. En la parte final del puerto me dio alcance Oscar y me pasó como un misil.
Al pasar por las Lorigas diviso a lo lejos un grupillo pero me llevan un buen hueco de ventaja por lo que pillarlos va a estar jodido. Justo al coronar, me dio tiempo a mirar rápidamente el cartel de Buru y a mirar el crono, 4h 27´, joder, buen tiempo, por lo que hago un cálculo rápido y me doy cuenta de que en meta puedo bajar de 5h 30´, cosa con la que me daba por satisfecho después del mal rato pasado. En el descenso de las Lorigas hacia Zaén, me había unido a un par de corredores de los que iba tirando con el objetivo de dar caza al grupo delantero, y se me ocurrió echar un vistazo rápido hacia atrás para ver como venía la carrera y de repente me veo a Peri por ahí, menuda alegría me dio, pues me extrañó muchísimo no haberlo visto antes en toda la marcha y pensaba que le había pasado algo. Me adelantó como un misil y me animó para siguiéramos en persecución del grupo que iba por delante. Yo le dije que tirase él porque yo iba muy tostado y meterme en su ritmo me iba a suponer una posible petada, pero dije “qué naranjas, vámonos para delante”, así que me fui con él, y digo me fui porque justo en ese momento el grupo que venía con nosotros se paró en el avituallamiento y Peri y yo nos fuimos juntos a relevos, con el objetivo de dar a caza al grupo que iba por delante, cosa que conseguimos justo antes de iniciar la subida al Alto de San Juan. En ese momento volví a pasar algunos apurillos y Peri que llevaba mejor ritmo siguió hacia delante. Cuando se percató que me quedé, insistió en que moviera el culo y apretara, pero le hice señales para avisarle que siguiera él, que yo ya iba tostado. Con él también se fue Vidal y otro más, y la grupeta se partió en dos. Al coronar el Alto de San Juan, Peri y su grupeto nos había sacado unos 30 segundos de ventaja y por detrás nos hemos puesto a relevos tratando de que no se nos fueran mucho, y de este modo, en la zona de transición hasta el Alto de Los Álamos les hemos recortado algo de terreno. En los Alamos, termino de pegar el último arreón para ver si el hueco no va a más, y dos corredores mi grupo se atufan definitivamente y se abren de patas haciendo la del perro pointer, mientras yo me quedo con otro que va pasando algunos apuros tratando de no quedarse cortado, pero al final me aguanta la rueda y juntos coronamos los Álamos. Rápido vistazo al cartel de Buru, meto plato y para abajo a tumba abierta. El corredor con el que iba es un auténtico kamikaze, y yo, que no bajo mal, me las he visto y me las he deseado para seguir su rueda y me ha llevado todo el descenso acojonado porque trazaba las curvas muy rápido. A mitad de subida hemos visto un coche parado al salir de una curva, aunque hemos podido sortearlo bien. También me he encontrado una bomba destrozada en el suelo, xDD. Llegando ya casi al final del descenso, teníamos a tiro de piedra al grupo de Peri y al final he entrado unos 15 segundos tras de él, en la posición 103º de la general y con un tiempo final de 5h 23´34”.
Puedo decir que acabo contento la marcha, porque he realizado un buen crono, y a pesar de la petada en la zona previa al Zacatín, y luego en la zona previa en Benizar, he podido enderezar la cosa un poco al final, aunque claro, me queda un sabor agridulce, pues he logrado un buen registro, pero con malas sensaciones, así que no me queda otra que volver el año próximo a intentar resarcirme de ello, porque llevo tres años que no rasco bola en Moratalla.
Al llegar a meta, veo a Peri y nos fundimos en un abrazo, y por allí vemos a Juangre que hoy se ha salido y ha hecho un tiempazo. Bleda y Oscar acababan de llegar también. La mala fortuna no le ha dejado a Oscar brillar como podía haber hecho debido a sus tres pinchazos. Me quedo con su frase de “Moratalla nunca deja indiferente” xDDD, y qué razón tiene.
Poco a poco van llegando los demás de la grupeta, Joaquin, que está haciendo muy buenas marchas, Domi, que ha petado al final, y luego Fabio que hoy iba a su bola y aún así ha llegado con un buen registro. A continuación entró Ferni, haciendo buena marcha también.
Pasado un rato, nos fuimos a los coches a guardar las bicis, ducharnos y comer algo, y estando comiendo allí en la puerta del pabellón, se acercó Sergio y estuvo un rato con nosotros echando unas risas.
La sorpresa final del día la protagonizó Javi. Llevábamos un buen rato preocupados por él, debido a que pasaban las horas y no llegaba. Incluso preguntamos a un miembro de la organización que buscó en el ordenador a ver si Javi había pasado por meta y nos dijo que no, y de repente…… tatachán…. Javi apareció por meta con una sonrisa de oreja a oreja y con un crono de 7 h. 53´.
También estuvimos un rato charlando con otro gran héroe, al menos para mí, y que se trataba del ciclista que pesa 140 kg. y que suele salir un par de horas antes del inicio de la marcha con el permiso de la organización, y el tío estaba todo feliz en meta haciendo cuentas de cuanto había tardado en llegar. Yo lo adelanté en el Zacatín, y justo al adelantarlo, había un espectador que se puso a empujarle a lo que él se opuso e incluso intentó zafarse con la mano de la ayuda del espectador a la vez que decía “suéltame por favor, suéltame que esto lo tengo que subir yo solo”… que grande!!!!! También nos confesó que su perdición resultaba ser el trabajo que tiene, y es que resulta que durante la semana se dedica a repartir pasteles con una furgoneta, y claro, entre viaje y viaje, pastel va, pastel viene, xDDD.
En fin, tras un intenso día de ciclismo, tocaba la retirada tras despedirnos todos, Domi y yo nos fuimos hacia Murcia.
El año que viene más y mejor.
Este año por varios motivos llegaba a Moratalla con mas motivación que ningun año, primero por mi estreno en la marcha con el club, segundo por la sensación de llegar mejor preparado que nunca y tercero por el recorrido que a pesar de ser como mi kryptonita en su parte nueva se adaptaba mejor a mis caracteristicas, pero el dia pronto comenzó a torcerse, nada mas llegar a Moratalla nos enteramos que Charly y el Kdt han tenido un accidente con el coche y no van a hacer la marcha, por lo menos están bien los dos que es lo importante y Moratalla siempre la tendremos ahí.
Mientras montaba la bici empecé a notarme molestias en el estomago, imagino que sería por los nervios pero tampoco es que estuviera especialmente nervioso, nada más comenzar la marcha desaparecieron y no me volvió a molestar mas hasta Benizar pero eso lo contaré mas adelante. La salida fue mas o menos como todos los años, con la "inevitable" presencia de los profesionales de Caisse. Nada mas comenzar me di cuenta que algo no iba bien, me notaba la respiración muy forzada y tenía unas sensaciones malisimas, a pesar de todo durante casi toda la subida conseguía divisar a Joaquin unos segundos por delante y eso me animó a seguir sufriendo y no arrojar la toalla demasiado pronto, al llegar al mitico cartel de Los Alamos llevaba 37 minutos lo que no estaba mal del todo. En la bajada me quedé enseguida solo y me tuve que dar un buen calentón para enganchar un grupito que llevaba por delante y poco a poco se fueron sumando unidades hasta que poco antes del Sabinar ibamos cerca de cincuenta, en este tramo comenzó a pegarnos aire de morro y nadie se atrevía a pasar al relevo hasta que un triatleta se puso en cabeza y comenzó a dar unos relevos que hicieron que pasara de ir en la cabeza del grupo a descolgarme a la altura del Sabinar, me di cuenta que ese ritmo no era para mi y los dejé marcharse ya que el tramo hasta el Nerpio tampoco es que fuera muy beneficioso ir en grupo. Hasta comenzar la subida fuí practicamente solo y procurando beber y comer bastante para que no me ocurriera como en Requena.
La subida al Nerpio fué mas fácil de lo que esperaba, en los tramos que daba el aire a favor ayudaba mucho y en los que daba en contra practicamente no se notaba. En la cima pensaba que me encontraba mejor pero nada mas bajar y comenzar la zona nueva volví a tener las mismas sensaciones que al principio, me encontraba muy bien de piernas pero cuando quería forzar me notaba que me faltaba el aire y me entraban unas ganas locas de echar el pie al suelo más que nada por lo que veía que se me avecinaba. En el primer repecho depues del avituallamiento me veo por delante a mi colega Rafa de Alcoy que suele tener muchos problemas en las bajadas y le animo a que se ponga a rueda para servirle de referencia pero en cuanto me descuido se queda descolgado y decido seguir ya que lo unico que iba a conseguir era hacernos la puñeta mutuamente, ya que el en las subidas me iba a descolgar, a pesar de bajar mal me vuelve a enganchar un par de kilometros antes del Sabinar y conseguimos ir un buen tiempo a relevos hasta que poco antes del Zacatín se me va en un repecho.
El Zacatín por la vertiente que subimos no tiene mas complicación que el ultimo kilometro que tiene alguna zona del 14%, al llegar arriba alguien que en ese momento no conocía me ofrece un bidón de agua (creo que es tio de Juanre, dale las gracias de mi parte) y como buen globero que soy me pongo a metermelo en el maillot justo en la bajada y por poco me voy por un precipicio, ya repuesto del susto y como me suele pasar me veo que voy solo y un grupito a unos 200 metros por lo que me pego otro calentón para cogerlos en el repecho que había antes de la Fuente de la Sabina, al llegar al grupo veo otra vez a Rafa que a debido de perder mucho tiempo en la bajada y enseguida comienza a quedarse descolgado. En este grupo veo tambien al Mosquito que además va marcando el ritmo en la bajada, como creo que la velocidad es buena me quedo en la cola y voy comiendo y bebiendo sin muchas complicaciones ya que la bajada tampoco es muy peligrosa. Al llegar al penúltimo repecho antes de Letur veo que la gente va muy cascada y me pongo en cabeza para que el ritmo no descienda mucho pero al mirar para atrás veo que me he quedado solo y ya no era cuestión de parar porque en el avituallamiento de todas maneras se rompería el grupo. Pasado el avituallamiento en el cual no paro ya que llevaba mis dos bidones casi a tope veo que la gente va muy desperdigada, los de detrás no van muy bien y por delante no veo mas que cadáveres de los grupos delanteros así que subiendo el alto de Letur procuro ir formando grupeta para no quedarme solo en la zona previa a Benizar donde viene muy bien ir en grupo en esas largas rectas en bajada. Hasta el ultimo repechón antes de girar para Benizar se nos mete en el grupo un "animal" que mas que dar relevos nos iba dando palos y casi sin despeinarse el tio aunque como suele ser habitual en Moratalla esos esfuerzos se pagan muy caros y en ese ultimo repecho se le acabó todo el gas que llevaba.
En la zona previa a Benizar es donde todos los años comienzo a hacer mis calculos para ver en que tiempo puedo llegar, entre el garmin, mis sensaciones y mi experiencia calculo que puedo estar sobre 5:30 pero me empiezo a notar otra vez las molestias en el estomago y me temo que todo se va a ir al traste, además la grupeta en la que iba poco antes me pasan y veo que van todos degollados como si quedaran 3 kilometros para la meta así que decido poner el "modo Carlos Sastre" y guardar todas las fuerzas que pueda para Benizar. En el avituallamiento paro y cargo los dos bidones para no tener que parar ya hasta meta, la primera rampa a pesar de encontrarme mal la paso bastante bien y empiezo a pensar que puedo cumplir con mi objetivo pero en la siguiente rampa dura tengo que echar mano del 26 y me doy cuenta que va a tocar sufrir de lo lindo. Cuando peor lo estaba pasando oigo a lo lejos a alguien que me grita:"Vamos Carrascoy", menuda inyección de moral me da y mas cuando me giro y me veo al Patrón encima de una loma con su cámara, no quiero ni pensar la estampa que tendré en esas fotos, espero que pueda hacer algo con el photoshop jejejeje.
El resto de la subida no tuvo mas historia, sufrir, sufrir y más sufrir hasta llegar a la parte mas suave en la que sufrí mas todavía al ver que las sensaciones iban a peor y empezaba a tener ganas de vomitar, incluso antes de llegar al cartel del "Buru" decido arrojar la toalla y seguir solamente para poder terminar ya que no suele ser habitual en mi recuperarme de un bajón tan grande. Al pasar por el cartel me tomo una glucosa sin muchas esperanzas de que sirviera para nada pero como por arte de magia poco a poco me vuelven a venir las fuerzas y las ganas de vomitar se me van pasando he incluso en la bajada puedo ir comiendo algo. La pena es que el objetivo de 5:30 comieza a esfumarse y mis nuevos calculos preveen un 5:40 como mucho.
Al llegar a los ultimos 25 kilometros me encuentro totalmente recuperado y con muchas fuerzas en las piernas, lástima que no pudiera formar una buena grupeta ya que los que iba recogiendo se quedaban descolgados y los pocos que me pasaron al rato fueron reventando y perdiendo rueda, así que el resto lo tuve que hacer practicamente solo aunque tampoco me importó mucho ya que cada vez me encontraba mejor y además el viento entraba casi siempre a favor. En el alto de Los Alamos miro el garmin y veo 5:24 por lo que el objetivo de 5:40 se puede cumplir si no hay ningun percance, a pesar de tenerlo fácil decido bajar a tope aunque como siempre arriesgando lo justo, en la salida de las curvas me veo con fuerzas y arranco a tope para ir ganando tiempo y voy pasando mucha gente lo cual me produce mucha satisfacción ya que llevaba unos años que le había cogido mucho miedo a las bajadas y me pasaban por todos lados.
Al final segun el garmin 5:37 para 161 kms, 2720 metros de desnivel y 154 pulsaciones de media, la sensación al terminar era muy buena ya que a pesar de las penalidades mi tiempo creo que fue bastante aceptable aunque comparado con el resto del club no es gran cosa, sobre todo con los estratosfericos 5:11 de Juanre el cual había colocado en las apuestas justo por detras de mi jejejejeje(alomehó).
Enhorabuena a todos por los tiempos y sobre todo a Javi por su desvirgue Moratallil, el año que viene espero que no halla percances y podamos estar todos en la linea de salida.
Y empezaré contando un poco el final, ya que aunque la marcha que he hecho ha acabado siendo buena, en particular en su segunda parte, y el tiempo realizado es al fin y al cabo la mejor prueba de ello, me ha quedado un sabor agridulce por las malas sensaciones que he tenido en su primera mitad y la impresión por tanto de que podía haberlo hecho bastante mejor. Pero bueno, el año que viene esperemos que sea otra buena oportunidad para sacarse la espina.
En cualquier caso las ganas de hacerlo lo mejor posible siempre están ahí y con esa ilusión me levantaba el sábado, tempranito porque habíamos quedado en Atalayas a las 7:30 y antes pasaba a recoger a Fabio. En Atalayas como decía nos juntamos buena parte de la expedición, menos la sección alcantarillera (Charlie, Alberto y Ferni) y ya todos salimos en caravana hacia Moratalla en varios coches, todos en pareja (Juangre y Natalia, Domi y Fran, Joaqui y Javi, y Fabio y yo) menos Oscar y Bleda que van solos en sus respectivos autos.
Saliendo de la autovía ya para coger la carretera hacia Moratalla recibo la llamada de Joaqui que me informa que Charlie y Alberto han tenido un accidente… el vuelco que me dio el corazón no fue ninguna tontería, menos mal que pronto me informa que están bien (susto y mal rato a parte) y ya me cuenta la película del hijoputa que se ha estrellado con ellos y como ha sido. Al principio no daba crédito a mis oídos, pero obviamente no podía tratarse de ninguna broma y con ese sabor tan malo llegamos a Moratalla y tras aparcar en la habitual calle donde dejamos los coches, comentamos todos el asunto y así en esa tónica con un medio-susto en el cuerpo acabamos finalmente por irnos al pabellón a recoger los dorsales.
Cumplido tal cometido nos volvemos a los coches como siempre para seguir con la habitual tarea de montar la bici y vestirnos para la ocasión. Aprovechamos el momento, ya que estamos bastantes componentes del club, para que Natalia nos eche una foto e inmortalice el momento. Allí también se cita con nosotros el tío de Juangre, que muy amablemente se ha prestado a echarnos una mano y asistirnos durante la marcha sobre todo para darnos agua fresca en varios puntos de la misma.
Preparados todos, nos vamos hacia la línea de salida, creo que el único que faltaba era Fran que se habría adelantado para irse a las primeras posiciones en la línea de salida. Nosotros llegamos no muy atrás pero ciertamente ya había bastante gente delante nuestra. Estamos todos más o menos juntos, menos Fabio, que se ha quedado algo más retrasado, posiblemente debido a que su intención era hacer la marcha de forma más tranquila.
Este año la espera no se ha prolongado más de la cuenta como habitualmente y dan la salida con bastante puntualidad, a las 10 de la mañana, y poco a poco nos ponemos en marcha.
Vamos por la calle del polideportivo adelantando a bastante gente, Juangre se adelanta algo y Bleda y yo nos quedamos algo encerrados, y le digo que se salga un poco por la izquierda para seguir adelantando detrás de Juangre, y así enseguida volvemos a llegar a la altura de él. Poco a poco llegamos al puerto y de pronto por la izquierda nos pasa Oscar como un obús, Bleda se nota que tensa un poco para intentar irse con él pero finalmente en el puerto se va estableciendo un orden, con Fran que debería ir por delante, Oscar que va abriendo hueco, seguido por Bleda que hace lo propio, mientras que Juangre y yo permanecemos juntos al menos en el primer tercio de la subida.
El pulso lo llevo en su sitio pero noto una sensación como de semi-vacío, algo está pasando pero no me noto muy bien, incluso tengo algo de angustia, así que llegado a un punto decido no cebarme con la rueda de Juangre y dejarlo marchar, e ir a mi ritmo, sin levantar mucho más el pie, eso si, pero intentando encontrar unas mejores sensaciones que no llegué a encontrar hasta que pasaron bastantes kilómetros.
Sigo eso sí pasando a mucha gente, voy pendiente del pulsómetro, más que para no me suba, para que no me baje, y tener al menos la tranquilidad de que no me estoy relajando subconscientemente tras haber soltado la rueda de Juangre. A la altura en la que acabo el puerto, me acabo encontrando ahí en tierra de nadie, con una grupeta más o menos grande a lo lejos y ciclistas desperdigados por detrás mía, mientras echo un vistazo a nuestro querido cartel del puerto.
Increíblemente me pongo a bajar totalmente solo, mientras sigo viendo a la grupeta por delante a unos veinte o treinta segundos. Al poco me pasa un chaval con un maillot rosa y me dice que fuéramos a relevos a ver si enganchábamos. Y así hicimos, y al llegar nos vamos los dos delante y nos ponemos a tirar, viendo que a su vez por delante va una grupeta aún más numerosa, comprobando al mismo tiempo el morro tan impresionante que le echa la gente, ya que habíamos acabado juntándonos unos cuarenta en nuestra grupeta y estábamos dando relevos solo tres o cuatro. Subimos San Juan rapidillos y en mí sigue la tónica de no encontrarme nada bien, incluso con ganas de vomitar y con la sensación además de que visto que algo ocurría, estaba tensando la cuerda mucho y era bastante probable que luego Moratalla me pasara el rodillo por encima, ya que no tiene costumbre de perdonar.
Bajamos San Juan con la grupeta algo rota y al salir del curveo empieza para mi el que iba a ser el peor momento de la marcha, y es que he empezado a comerme unos látigos que me han hecho pasar unos instantes de los peores que recuerdo (ni tan siquiera en la reciente Ayora recuerdo haber sufrido tanto), el viento da de cara y nos hemos quedado ahí tres o cuatro ciclistas cortados de la grupeta que llevábamos diez o quince metros delante… y no había cojones de cerrar el hueco, por delante se observa como se estira, señal de que estaban metiendo velocidad delante, y eso y el ver que no cerrábamos hueco hace tirar la toalla a los dos o tres ciclistas que llevaba delante y detrás mía, y me veo solo intentando enganchar al umbral en una agonía no pequeña precisamente. Finalmente y con no poca suerte, parece que delante la cosa se tranquiliza un poco y eso me permite entrar en la grupeta.
En el avituallamiento algunos se paran y alguno más se corta y acabamos llegando a la zona del pantano una pequeña grupeta de unos quince o veinte, disponiéndonos a subir el alto de Nerpio. Yo continúo con mis malas sensaciones y como no se sube a un ritmo desaforado voy intentado comerme un plátano, algún gel y bebiendo, a ver si esto tiene alguna solución. Y es que la cosa era contradictoria, porque la media de velocidad y el tiempo que llevábamos no era malo, pero el cuerpo que yo llevaba me hacía temer lo peor.
Bajamos Nerpio y nos metemos en la carretera de la Rogativa, con la debida precaución de conocerla de cuando no hace muchas semanas fuimos algunos miembros del club a reconocer el terreno. Se nota que desde la organización se han afanado en intentar arreglar en la medida de lo posible el mismo, ya que varios de los baches y agujeros que había en la carretera estaban parcheados con asfalto reciente. Los ánimos, los látigos y esas cosas parece que ya se van calmando de forma inevitable, y ahí voy yo haciendo lo que puedo, sin saber muy bien que tipo de marcha me va a salir e intentando encontrar un ritmo y sobre todo unas sensaciones perdidas.
Pero nada mejoraba, de pronto oigo una voz “aaaaaaay mi Peri” y llega Joaquín a mi altura, cosa que me alegra bastante y además luego ha resultado que hemos hecho un buen equipo el resto del tiempo que hemos permanecido juntos. Al mismo tiempo me sorprende que llegara mi grupeta porque subiendo Nerpio no se veía a nadie por detrás, y me dice que se ha tenido que meter un par de buenas series para poder enganchar. En ese momento en algún repecho por los que transitábamos en esta carretera, se me adelanta la grupeta, Joaqui incluido, yo voy ahí viendo a mi alrededor algunos buenos barrigones, y la paranoia en esos momentos ya no era ninguna broma, haciéndome un millón de preguntas,… pero bueno, como siempre con la mente en intentar hacerlo lo mejor posible continúo, viendo eso si, que conforme nos acercamos al último kilómetro del Zacatin, voy ganando terreno a la gente y comprobando con alegría que en cuanto la carretera se afianza cuesta arriba un poco, suben mis enteros. Allí me pongo a la altura de un chaval que llevaba la ropa de nuestro club pero que no conozco, y le doy ánimos avisándole que ahora venía un kilómetro duro, y me dice que ya lo conoce. Arriba están Natalia y el tio de Juangre y me ofrecen mi bidón, pero como llevo algo de agua aún, les pregunto si van a ir a Benizar y al decirme que si, les digo que me lo guarden para entonces.
Tras la bajada y salir ya a la carretera dirección Letur, parece que la tendencia empieza a cambiar y empiezo a encontrarme algo mejor. Voy hablando un poco con Joaqui, recuerdo sobre todo que me dijo lo que se estaba acordando de Charlie, y es que a todos nos ha dejado el cuerpo un poco raro o feo la noticia de su accidente. Recuerdo que en un par de repechos largos empiezo a meter ritmo y voy pasando a las primeras posiciones de la grupeta, y cuando me voy a dar cuenta iba ya solo, en la bajada tras una de ellas miro a ver cuanta distancia había sacado y veo que Joaqui me hace gestos con la mano para que siga, pero entre que quería seguir con él y que tampoco iba a ir yo a ningún lado, ya cada vez más cerca de Benizar, levanto el pie un poco y acabaron cogiéndome otra vez, y ahí fuimos Joaqui y yo en cabeza dándonos relevos como leones, porque nuevamente no parecía la gente con muchas ganas de relevar.
El alto de Letur lo empiezo un poco frío pero poco a poco las sensaciones van volviendo y me anima mucho nuevamente ver como en este terreno voy adelantando a bastante gente, junto con Joaqui, que eso si, me dice que va ya un poco tocado y que va a parar en el avituallamiento de Benizar. Tomamos el desvío y en la mítica carretera que va camino del puerto vamos los dos tirando del grupo, enseguida Joaqui pone su ritmo degollante y no hago ni amago de seguirlo, porque con el puerto ya encima tampoco tenía sentido. Mira para atrás y le digo que siga a ver si me saca terreno para que le de tiempo a parar y subamos juntos Benizar, ya que yo aunque ya no llevaba agua, esperaba ver a Natalia y al tío de Juangre, que llevaban un bidón para mi, y no iba a parar en el avituallamiento. En cualquier caso y sin empeñarme acabo de cerrar el hueco con Joaqui, y en cuanto tomamos el desvío para el puerto y se empina la carretera ya en serio, se queda de mi rueda.
Le pego dos gritos bien fuertes pero parecía que iba a ser imposible que subiéramos Benizar juntos, ya que parecía que Joaqui se estaba quedando sin gas mientras a mi parece que definitivamente se me había invertido la tendencia y me estaba encontrando bastante mejor, y así en esas me quería tomar Benizar a modo de cronoescalada. Me abro el maillot completamente y llego al avituallamiento, donde muy amablemente me dan un vaso fresquito de agua en marcha que me sienta genial.
Enseguida veo en el margen izquierdo el coche del Patrón y al poco lo veo a él, me hace fotos y me dice que el Oscar va a cuatro minutos, algo a lo que yo no doy crédito (ya que no me dijo el motivo, con lo que iba yo pensando que Oscar debía haber agarrado una buena mierda como para que yo fuera tan cerca de él, y menos con la primera parte de marcha tan mala que me había marcado). Me da muchos ánimos y surten bastante efecto, voy encendido, pasando a un reguero de ciclistas constantemente. Aún así intento no abusar de desarrollo porque aunque no había tenido ni tendría ningún amago de calambre (ciertamente el día fue ideal, haciendo una breve reseña a la climatología decir que no hizo mucho calor salvo quizá un poco en Benizar, sin resultar excesivo, y el viento también se comportó bastante bien), con la marcha tan rara que llevaba, tampoco quería tentar a la suerte.
Me encuentro con Natalia y el tío de Juangre y me dan el bidón que ya me serviría para terminar de beber lo que necesitaba hasta el final.
Habiendo llegado arriba tras pasar a mucha gente y sin que a mi me pasara nadie, señal de que había hecho una subida bastante buena, engancho con un triatleta que llevaba una cabra, con acoples y los cambios en la punta de los mismos, y mientras pienso lo jodido que debe ser hacer una marcha (y más de estas características, con tanto repecheo) con una cabra y con los cambios en tal lugar, vamos los dos dándonos relevos camino de Las Lórigas, mientras a lo lejos veo a tres ciclistas y aunque no acabo de tener muy claro el color de la ropa de uno de ellos, por la forma de montar en la bici me parecía que era el Fran, aunque no daba mucho crédito a la idea ya que el Patrón ni me lo había nombrado.
Llegamos a las Lórigas con 4:31 según mi cronómetro, lo que me da una proyección en meta de unas 5:30, así que al menos voy contento de que la marca puede ser buena, y eso me redobla los ánimos. Al poco de coronar damos caza a los tres ciclistas y efectivamente con toda la sorpresa del mundo compruebo que uno de ellos era Fran, que me dice que ya va un poco tostado y que tire para adelante, pero le digo que se deje de tonterías y que nos vayamos los dos hasta Moratalla juntos.
Llegamos al avituallamiento de Zaén y la ínfima grupeta con los pocos que nos habíamos juntado se deshace porque Fran y yo no paramos y los demás si lo hacen, así que nos quedamos solos ya camino de San Juan, y tras el desvío se une a nosotros un tercer ciclista que se nota que va ya también bastante perjudicado porque los relevos que nos da eran sin gas y simplemente por echar una mano y por puro compromiso.
Vamos viendo una pequeña grupeta delante poco a poco, y tras los dos siguientes desvíos que ya nos meten en dirección al puerto de San Juan, acabamos por echarles el guante. Yo iba encendidísimo, con ganas de hacer al menos el menor tiempo posible y de resarcirme de la primera parte de mierda de marcha que había hecho, así que otra vez me tomo el puerto de San Juan como si fuera solo, paso a la grupeta y voy con la referencia de nuevo de subirme bien el pulso, viendo con alegría que las pulsaciones pasaban de las 170 sin problemas.
Me echo un buen compañero en esos pocos kilómetros, un chaval del Club Ciclista Alejandro Valverde, que llevaba algo más adelante a un compañero suyo al cual según me confiesa, quería echarle el guante, así que nos ponemos los dos ahí a saco, acabando por hacer saltar por los aires el resto de la grupeta de manera inmediata. Miro atrás a Fran que también se corta y me hace gestos para que siga y nos quedamos solo este chaval y yo, no tardando mucho en echarle mano a su compañero. Por detrás ya se veía que habíamos abierto hueco claramente.
Antes de terminar la subida y en la bajada cogemos a un par de ciclistas más y así nos juntamos cinco para terminar la bajada y la transición hacia Los Alamos, en la que sobre todo este chaval y yo nos dejamos el saín, ya que a los otros tres tampoco se les veía para muchas alegrías, y de hecho dos de ellos se cortan en la subida a Los Alamos mientras yo me dejaba ya lo último que me quedaba en ese tramo.
Así coronamos y mientras le vuelvo a echar una mirada cariñosa a nuestro cartel y me abrocho el maillot, nos tiramos para abajo con cierta tranquilidad y sin arriesgar, acabando por entrar otra vez los dos compañeros que se habían cortado en la subida.
Hago la primera parte en cabeza pero en la zona de curveo dejo que pasen ellos e incluso le doy unos pocos metros porque me gusta ver como van entrando en las curvas (de hecho en una a izquierdas vi que tras tomarla se enderezaban un poco y era porque subía un coche), en cualquier caso la bajada nos la tomamos con cierta tranquilidad y sin arriesgar en absoluto. Yo iba con una sensación agridulce pero al fin y al cabo el tiempo no era malo y también estaba contento al menos en parte.
En la parte final de la bajada les paso, pero en cuanto entramos en el pueblo les hago un gesto con la mano para que pasaran ellos, y levantamos el pie bastante en la calle del polideportivo. Como siempre mi emocionada mirada al cielo y la dedicatoria de mi esfuerzo y de mi marcha a mi madre entre los aplausos de la gente.
Finalmente tiempo oficial de 5:23:41 (consiguiendo como diría Charlie, el record Guiness de “mejora interanual moratallera”, rebajando en alrededor de tres horas mi tiempo del año pasado xD aunque ciertamente este año la marcha ha tenido algunos kilómetros menos). Enseguida veo a Juangre, que se ha marcado una marcha espectacular con 5:11, a Bleda, que según nos cuenta Juangre, ha hecho una marcha muy valiente dando una exhibición, tirando todo el rato hasta que en Benizar ha reventado, y a Oscar, quedando informado inmediatamente del por qué he acabado tan cerca suyo de forma incomprensible, y es que el pobre había pinchado nada menos que tres veces. En fin, vaya día, que ya empezó mal sobre todo por el accidente de Charlie y ahora este martirio para Oscar, aunque está claro que este siempre será un problema menor comparado con el primero.
Inmediatamente llega Fran, lo cual me sorprende porque se había hecho un buen corte en San Juan y nosotros no habíamos ido precisamente parados en la transición en los dos puertos, con lo que se han debido dejar el saín en el tramo de transición entre los dos últimos puertos por detrás en el grupo en el que él venía para intentar cazarnos otra vez, y eso contando con que en la corta subida a Los Alamos les abriríamos seguramente algo más de hueco. Le pego un abrazaco y nos reunimos con los demás. Saludo a mi improvisado compañero del C.C. Alejandro Valverde, que andaba también por allí, mientras al poco llega Joaqui, que se ha marcado una señora marcha, la verdad es que el tío para los entrenos que puede hacer, en particular con el club sin que sean en solitario, ha hecho una Requena bastante buena y ahora una Moratalla mejor si cabe.
Nos quedamos todos hablando unos minutos, hasta que me doy cuenta de que mi problema en el pie, el cual durante la marcha me ha dejado más o menos hacer, está presentándose justo ahora cuando he sacado el pie del pedal. Así que les digo a los demás que me voy para el coche porque necesito quitarme urgentemente la zapatilla.
Así que nos vamos a los coches y al rato llega Domi, que ha hecho una marcha bastante buena aunque por lo visto ha tenido algunos problemas físicos que no le han dejado rendir al 100%. Oscar y yo teníamos nuestros coches juntos y la verdad que me ha sabido muy mal su golpe de mala suerte en forma de triple pinchazo, el pobre se lamentaba mucho de esto, se nota que tenía mucha ilusión por hacer una buena Moratalla y quería obviamente que hubiera sido este año, pero como buen conocedor de la misma decía que Moratalla nunca deja indiferente, ya sea para bien o para mal, y estas cosas siempre dan mucha rabia, más aún cuando se llega en un estado de forma como el que él traía (impresionante como nos pasó en Los Alamos) y te tropiezas con el infortunio, pero bueno, estoy seguro que el año que viene sin más tardanza se va a desquitar.
Cogemos las cosas para ir a ducharnos y llegando al polideportivo coincidimos con la llegada de Ferni, otro que ha hecho una marcha bastante buena y la lástima es que por cuatro minutos se le ha escapado la medalla de oro, aunque al menos ha conseguido bajar de las seis horas por un minuto escasamente. Quedamos con él ya en la zona de comida y así nos vamos a ducharnos, con no pocos problemas ya que las duchas estaban atestadas de gente y el espacio era bastante reducido para dejar las cosas y demás, además de que ya no había agua caliente (con eso ya contábamos) y las duchas no tenían fuerza, cayendo solo un hilillo de agua de las mismas, con lo que la tarea de la ducha era ciertamente dificultosa.
Tras la ducha nos vamos a la zona de comida y nos apalancamos junto a unos setos a degustar los míticos macarrones moratalliles todos juntos y a echar unas risas. Llega el Patrón también y allí estamos todos comentando las mejores jugadas y pasando un buen rato. El Patrón se va antes que nosotros porque tenía que irse a casa lo antes posible para darle un paseo a su mítico Kapo, y nosotros al rato también levantamos el tinglao y nos vamos para abajo, y en la línea de meta nos encontramos con el mítico hombre que debe pesar como 140 kg sino más, y que es un incombustible de la marcha, compartimos unos minutos de charla con él y en esos momentos llega Javi a meta, grande!, su primera Moratalla y concretamente su primera gran marcha (no recuerdo si también es su primera marcha) y el tío lo ha conseguido. Muy grande Javi!!!, la verdad que es para estar orgulloso de él y así se lo manifestamos todos.
Y así nos vamos para los coches, ya para poner rumbo a Murcia, donde nos habíamos citado en el centro comercial Thader para ponernos ciegos a comer en el Muerde la Pasta, lugar que empieza a ser mítico tras la marcha de Moratalla, ya que el año pasado y este nos hemos juntado allí tras la misma. Finalmente allí nos congregamos Domi, Joaqui, Natalia, Juangre, Alberto (al que habíamos recogido a nuestro paso por Alcantarilla), Fabio y yo. Y así nos pegamos una cenaca en el buffet del restaurante y estuvimos echando unas buenas risas, y tras ello en la entrada del centro comercial hicimos la entrega de los trofeos de la pasada edición de la Fuensanta Klasikoa y de la primera edición del trofeo “Mayo in the flow”, entrega esta última bastante deslucida en particular por la ausencia de Charlie, que ha sido el gran creador de esta brillante idea, además de ser quien ha comprado todos los regalos, así que esperamos que al menos pueda hacer próximamente la entrega del trofeo al ganador y la maglia Krueger al último clasificado xD
Nos vamos a los coches, nos despedimos y llevo a Fabio a su casa y pongo rumbo a mi casa con ganas de ver a mi fauna, la cual estaban ya todo un largo día ya solos, y a mi llegada les doy un largo paseo por el parque a mis perros mientras pienso en la marcha, y me acordaba de las palabras de Oscar que antes citaba, en lo que Moratalla nunca deja indiferente. Y es una gran verdad, en lo que a mi respecta es otro año en la que no acabo de hacerme con ella después de mis ya nueve participaciones consecutivas (aunque las cinco primeras no fueran a un nivel muy alto para mis posibilidades, y las dos anteriores a esta… para que hablar xD) pero sigo teniendo pendiente hacerme con la marcha, y aunque como decía al principio el resultado en un sentido estrictamente técnico ha sido bueno y además la segunda parte de mi marcha ha sido ciertamente buena, no me puedo quitar de encima la poderosa sensación de que podía haber estado más adelante. Recordaba por ejemplo a Juangre, que allá por 2007 seguía teniendo pendiente con la marcha la misma cuenta pendiente que sigo teniendo yo, pero lleva ciertamente tres años consecutivos muy buenos en los que se ha coronado en la misma sobradamente.
Quizá el año que viene en la que si no pasa nada será mi décima participación y quizá con el recorrido original que tanto nos gusta recuperado para la misma, sería un bonito momento para conseguir lo que tanto anhelo en ella.
En cualquier caso para mi el balance ha de ser positivo en las tres marchas en las que he participado durante este mes de mayo, ya que salvo el pinchazo de Ayora y mis incomodidades en la primera parte de Moratalla, he estado a un buen nivel físico general tras dos años sin tocar la bici, aunque ciertamente he trabajado mucho desde septiembre hasta aquí para que ello fuera posible, todo sea dicho. También es cierto que aunque queda mucho año, voy teniendo en mente que este año sea un año de transición para sentar las bases de cara al año que viene, en el que me gustaría llegar ya de forma definitiva a comprobar cual pueda ser mi techo físico.
Pero la temporada no ha hecho nada más que comenzar y nos quedan un sinfín de retos por delante que no hacen sino alimentar mi ilusión y las ganas de seguir trabajando para poder llegar a ellos en las mejores condiciones para poder disfrutarlos todo lo posible.


1 comentario:
Muy guapa tu crónica también Fran!!!! :)
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